La lucha sigue y vamos a vencer

Decía Albert Camus que «una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala». Lo hacía en tiempos convulsos en los que los totalitarismos sacudían Europa y la libertad de prensa era una quimera en muchos países. Muchos tuvieron que morir por sus ideas, muchos fueron los censurados y la verdad era un bien muy cotizado, del que apenas sabían por entonces, más que aquellos que tenían el lujo de poder escribir tal y como sucedían los hechos. Eran pocos y privilegiados.

Pasaron los años, llegó la Europa de las democracias, fueron cayendo las dictaduras y el periodismo fue imponiéndose a la censura, instaurada por viejos régimenes que pretendían controlar el arma más poderosa y pacífica del mundo, la palabra. Paradojas del destino, hace una semana volví a quedarme anonadado. Sentí una impotencia impropia, que tantos otros sintieron siglos atrás, podríamos decir décadas incluso, pues no hay que olvidar que no hace mucho en este país, los periódicos pasaban por la figura del censor, que revisaba que y no publicar.

Resulta curioso que en pleno siglo XXI, en la edad de las Redes Sociales, en la época de la libertad de expresión de la que tanto se presume, se sancione, se vete o en este caso, se suspenda la actividad de un medio de comunicación en una red social como Twitter, en la que podemos encontrar blasfemias, amenazas, insultos, enaltecimiento de la violencia y todo tipo de mamarrachadas varias, lejanas a un buen clima de concordia (a veces hasta con periodistas de protagonistas de estos desagradables incidentes). Resulta más curioso que la censura llegue a un medio de comunicación que nunca ha utilizado ninguno de los términos empleados en la lista anterior. Creíamos en el poder de las palabras, en las buenas formas y en la protesta a través de la plumas. Siempre, por supuesto, desde el respeto y la educación. Los que nos seguís y leeis, podéis dar fe.

Hace ya casi una semana que nos censuraron la cuenta de Twitter. Una madrugada de sábado a domingo, después de un tweet crítico con una rectificación de una información de Marca, tras el aviso del presidente de la Liga, Javier Tebas, al que no le gustó lo que se contaba en el mismo. Al presi le cuesta responder a tweets que le piden debate, pero si no le bailan el agua por donde quiere, es un hacha de las redes sociales.

Obviamente no encontraron motivos para cerrar nuestra cuenta en cuanto a ofensas y demás, por lo que alguien decidió pasarse la noche en vela mirando con lupa cada uno de los tweets. Ardua tarea para una noche de marcha, pero nos querían silenciar y recurrieron al copyright por contenido de vídeos de hace tres años, en los que por cierto, citábamos a las fuentes. Recuerdo que por aquel entonces, no se perseguía con tanto ímpetu la difusión de contenido audiovisual a través de redes, que por otra parte, citando fuente, es como darle mayor repercusión a los generadores del contenido. Cabe destacar que en el momento que avisaron sobre ello, dejamos de emplear este tipo de contenido, pero esos tweets se quedaron ahí. ¡Pobres de nosotros! ¿Quién iba a pensar que cesada esa actividad, les serviría de excusa para cerrarnos la cuenta?

En esta última semana hemos recibido infinitas muestras de apoyo, incluso de gente que sigue a esos dos clubes de los que sólo hablamos para criticarlos por cuestiones varias que ya todos sabréis. Pues bien, a día de hoy y tras varios escritos y reclamaciones, seguimos sin recuperar lo que es nuestro y lo que nos ganamos con trabajo y tesón, el canal de difusión más importante de LosOtros 18, nuestra cuenta de Twitter.

Solo sabemos que la persona que reportó la cuenta a altas horas de la noche respondía al nombre de Antonio Robles Bañes y que lo hacía desde Lisboa. En nuestro afán por descubrir la verdad, nos vinimos hasta la capital lisboeta y nos plantamos en la dirección que figuraba en los mails de reporte. Tenía la ilusión de obtener respuestas, pero la sorpresa iba a ser todavía mayor. Al tal Antonio ni se le conocía, ni se le esperaba. Uno, que es gallego, se defiende bastante bien con la gente del país vecino y, precisamente, me puse a cuestionar a la gente del barrio y a esos posibles vecinos de Antonio. Nadie conocía al individuo, ni la empresa, no había ningún nombre en buzones. Nada, ni una sola noticia, más que la sensación de que alguien se había preocupado de crear una falsa identidad y engañar a todos desde una ubicación para reportar nuestra cuenta. Tampoco encontramos información en la red y contamos con auténticos expertos en materia. Muy curioso tanta molestia para no poder rastrear al reportador. Da mucho que pensar.

Sin noticias de Lisboa seguimos y de momento sin noticias de restauración de nuestro trabajo. Y no es el trabajo de uno, es el de más de 150 personas que han pasado por esta web, que han dejado su firma y que han contribuido a hacernos crecer. Muchos llegaron siendo estudiantes de periodismo, que buscaban foguearse lejos de las aulas, otros, ya curtidos, lo hicieron con la ilusión de contribuir en el crecimiento de un periodismo deportivo justo, veraz y real, de ese que tanto echábamos en falta. Algunos ni siquiera pertenecían al gremio y nos dejaron boquiabiertos con sus artículos.

Y aquí seguimos a la espera de noticias y trabajando a destajo para seguir creciendo. Han silenciado tan solo un canal de difusión, pero esto es mucho más que eso. Este proyecto no es una utopía, es una realidad que trabajamos cada día, de forma desinteresada y sin cobrar un duro. Y oigan ustedes, las dos cabezas visibles, abonando 267 euros mensuales cada uno en el regimen de autónomos. Lo hacemos por amor a lo que más nos gusta, a nuestra profesión y porque siempre hemos creído que otro periodismo deportivo era posible y por ello luchamos.

Y les voy a decir más, vamos a ganar. Y vamos a ganar porque somos muchos, cada día más los que queremos un cambio en el mundo de la prensa deportiva y también del fútbol. Nos hemos quedado anonadados con todas las muestras de apoyo recibidas, hasta de aquellos que no comulgan con el antiduopolio. Todos vosotros os merecéis que sigamos la lucha. Y aquí seguiremos cómo hasta ahora porque si perdemos el habla, no seremos nadie. Las palabras serán nuestras armas y nadie podrá jamás quitarnos la libertad de expresión y más con el respeto siempre presente

Decía Fernando Fernán Gómez cuando interpretaba al maestro Don Gregorio en la película, la Lengua de las Mariposas que «si conseguimos que una generación, una sola generación crezca libre en España, ya nadie les podrá arrancar nunca la libertad. Nadie les podrá robar ese tesoro». Pues bien si conseguimos que las nuevas generaciones vivan en un país con un periodismo deportivo digno, justo, veraz, sin censuras, sin llamadas para modificar informaciones y lejos de sensacionalismos, ya nadie podrá arrebatárnoslo nunca. Entonces, habremos ganado esta guerra pacífica.

También te podría gustar...