El «partido a partido» del Espanyol

Algunas veces he escuchado que la Europa League no interesa a los clubs, que participar en ella no es bueno para las ajustadas plantillas de los equipos “modestos”, incluso que no es rentable a nivel económico. Después de disfrutar del euroderbi sevillano creo que todos esos comentarios carecen de sentido alguno. Es una competición brillante, mágica, y muy exigente para todos aquellos que sueñan con alzar la copa. No hace falta recordar que el Espanyol es bien consciente de ello. Los pericos tenemos experiencia, nos gusta volar por Europa. Además, la historia nos debe una.

En este final de temporada es importante no bajar los brazos, y aunque la afición ya sueñe con el derbi catalán, los de Aguirre deberían centrarse en el partido de este sábado y posteriormente en la visita a Málaga. Sería vital para el equipo conseguir esos seis puntos que restan en juego, que permitirían alcanzar los 42  antes de afrontar un partido cuya victoria anhela la afición, una afición que lo vive con las mismas ganas y ambición año tras año.  Es importante no quedar en tierra de nadie, aún quedan diez jornadas hasta cerrar esta campaña y no se puede tirar otro final de temporada. Seguro que el mexicano no lo permitirá: su carácter es seña de identidad en este equipo y la intensidad, el pilar fundamental. Después de la derrota en el Vicente Calderón los blanquiazules no podemos rendirnos. La permanencia, que siempre debe ser el objetivo de partida, nunca puede ser considerado un éxito al final. Un club con semejante historia debe soñar con algo más. Cierto es que los puestos europeos se alejan pero la séptima plaza, la que da acceso a Europa, no está decidida. Haríamos bien en pelear por ella hasta el final, hasta que los números nos la nieguen.

El del Levante será un partido incómodo, es un equipo complicado para todos sus rivales. Los granotas ya han hecho de ello su seña de identidad y sus partidos son poco vistosos y muy trabados. A eso hay que sumarle la mano de Caparrós. Este tándem hace que sea un rival casi desesperante cuando consigue adelantarse en el marcador. Los blanquiazules deberán ponerse el mono de trabajo para dar una alegría a su afición y sumar otra victoria en Cornellà-El Prat. Solo entonces, y si se saca algo positivo de la visita a La Rosaleda, el coliseo espanyolista podrá pensar en vestirse de gala para ese derbi del día 29.

Si fuese fácil, no seriamos pericos.

Santiago Oliván

Técnico superior en Producción Audiovisual. Estudiante de Periodismo. Amante de este juego llamado fútbol.

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