El Lugo se despedirá de su líder

Todo tiene un final. Aunque una etapa sea especialmente feliz y positiva terminará algún día. Cualquier entrenador sabe que tiene una fecha de caducidad en el club al que dirige, más cercana o más lejana. Incluso alguien como Quique Setién. El cántabro es de esos técnicos con suficiente crédito como para permitirse hasta una mala temporada, algo que en el fútbol suele matar -los resultados, el momento de forma y todas esas milongas-. Soy de los que cree que que si el Lugo bajase a 2ºB con Setién a los mandos, la directiva le ofrecería renovar. Y me parecería bien. Es justo. Se ha merecido esa suerte.

No se puede decir que el fútbol en la ciudad amurallada lo inventase Quique Setién. Para nada. Antes que él, en su cargo estuvo Fonsi Valverde dos temporadas, o Juan Fidalgo, que sacó al club de Tercera. Y mucho más atrás, en los noventa, Xulio Díaz ya saboréo las mieles de un ascenso a Segunda, en aquel caso la aventura sólo duró una temporada. Sin embargo, ningún entrenador dejó ni dejará la huella de «El Flaco», como le apodaban en su etapa como futbolista.

Antes de su llegada en 2009, el Anxo Carro ya tenía porterías y la grada ya celebraba goles. Es verdad, pero también lo es que Quique Setién ha sido para el Lugo algo más que un mero míster. También fue un líder, alguien que puso las bases para un sello propio de los rojiblancos, el impulsor de una propuesta romántica basada en el pase corto, la posesión y la total ausencia de ‘pelotazos’.

Quique Setién celebrando el ascenso del Lugo Foto vía futboldelugo.com

Quique Setién, cántabro de nacimiento y lucense de adopción
Foto vía futboldelugo.com

El Lugo de Quique Setién ha recibido multitud de alabanzas y provocado el orgullo de los aficionados lucenses. Con él no valía ganar de cualquier manera, había que hacerlo manteniendo la idea, la cual se llevaba hasta las últimas consecuencias. Tanto es así que para Setién un portero no es portero si no es capaz de controlar el balón y dárselo al defensa que tenga más cerca sin dificultades. En su día sentó a Yoel -actual suplente de Diego Alves en el Valencia, un magnífico guardameta- por sus problemas a la hora de utilizar los pies. Por eso siente predilección por José Juan, nada del otro mundo salvo por su seguridad manejando el esférico desde la portería y al que defiende a capa y espada cuando falla.

Para los resultadistas, el nombre de Quique Setién irá siempre ligado al 24 de junio de 2012, fecha en la que el Lugo consiguió en Cádiz el histórico ascenso. Antes de la gran borrachera futbolística, el cántabro superó, en su primer curso a orillas del Miño, una racha de nueve partidos sin ganar. Los dirigentes le mantuvieron y al año siguiente, después de salir campeón del Grupo I de 2ºB, ya contó con dos oportunidades para subir. Primero el Murcia y luego el Alcoyano impidieron la hazaña. Aun así, la afición le sacó a hombros del estadio tras perder contra los alicantinos.

Un año después de perder ante el Alcoyano, el Lugo celebró el ascenso en Cádiz Foto vía que.es

Un año después de perder ante el Alcoyano, el Lugo celebró el ascenso en Cádiz
Foto vía que.es

De acuerdo, se jugaba al fútbol en Lugo antes de Quique Setién, pero no era lo mismo. En la ciudad amurallada mandaban, y todavía mandan, de forma muy clara las canastas del Breogán. Incluso el fútbol sala del Prone, o Azkar Lugo, estaba por encima de los rojiblancos. Por eso, el 2009 se puede considerar el gran punto de inflexión. Lugo nunca había estado tan volcada con el deporte rey como en los seis años que ha durado la «era Setién».

El cántabro se va, parece que al Numancia. No lo sacan del Anxo Carro los resultados (no son tan poderosos después de todo), sino la llegada de un nuevo dueño -Tino Saqués- y la marcha del presidente José Bouso y el director deportivo Carlos Mouriz, los otros «culpables» de la etapa más dorada del modesto Club Deportivo Lugo. Todo hace indicar a que el sucesor de Quique Setién será el exseleccionador sub-21 Luis Milla. Lo tendrá difícil. Haga lo que haga le van a comparar con su antecesor, como le ocurrió a David Moyes cuando fue a sustituir a Sir Alex Ferguson en el Manchester United.

Foto vía cdlugo.com

Foto vía cdlugo.com

Con el mítico entrenador escocés de los Red Devils se llegó a comparar a Setién, el técnico que más partidos ha dirigido al Lugo en su historia, el que más tiempo llevaba al frente de un equipo en el fútbol español, donde los banquillos suelen ser sillas eléctricas y las trayectorias cortas. Hasta aquí duró. Contra el Albacete, su último encuentro en casa, con el deseo personal de una atronadora ovación para el hombre que lo cambió todo. El Anxo Carro siempre dará las gracias a su Ferguson particular. Al mejor entrenador que ha tenido nunca, y esto no es una opinión.

 

 

 

 

Miguel Piñeiro

Adicto al fútbol en sus tres estados: verlo, jugarlo y contarlo. Deporte y periodismo, mezclados pero no agitados.

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