Capitán, ¿mi capitán? Problemas con el brazalete en el Espanyol

Quizá en los últimos años el valor del brazalete en el mundo del fútbol ha pasado a ser algo testimonial. Parece que la única misión del que lo lleva es elegir campo en el sorteo.

Siempre el jugador que portaba en el brazo la «senyera» (en Catalunya desde siempre es tradición que la capitanía se refleja con las 4 barras) debía ser un jugador clave en muchos aspectos y los aficionados o compañeros de equipo esperamos ciertas cosas de él. Aquí se describen las principales características para poder decir que un capitán es adecuado para un club:

Compromiso: el capitán debe llevar escrito en la frente el compromiso con el club. Para demostrarlo hay quién opina que el tiempo que lleva en el equipo es suficiente. Pero llevar un año más en la plantilla que otro compañero no implica un grado de compromiso mayor.

Sentimiento: el jugador que porte el brazalete debe sentir algo especial por el club. Ya que representa a todo un club y afición y para poder hacerlo con propiedad ha de tener una relación de amor con la institución.

Calidad: no hay necesidad en que el capitán sea el mejor del equipo, pero se espera que al menos sea considerado uno de los titulares del equipo. Viste muy poco el brazalete cuando jornada tras jornada pasa de brazo en brazo porque el capitán está en el banquillo o incluso desconvocado.

Conocimiento del club: evidentemente pedirle a un jugador que se sepa la historia del club es absurdo, pero si conocer su idiosincrasia, su forma de ver el fútbol y la vida, y que sepa defenderlo con propiedad y haga enorgullecer a sus seguidores, no solo cada vez que habla en los medios, sino cada vez que se pone al camiseta y la defiende en entrenamientos y partidos.

Liderazgo: es importante que el jugador transmita algo especial a los aficionados, pero aún más importante a sus compañeros, dentro del campo. Que cuando esté en el terreno de juego todos sientan que no les va a fallar y que va a llevar a buen puerto el partido.

¿A qué viene este análisis?

Desde la marcha de Sergio García, el brazalete ha quedado huérfano. Cierto es que el delantero tenía un pasado azulgrana que echaba para atrás a muchos, pero era ver como él solo era capaz de levantar el estadio, era capaz de animar a todo el equipo poniéndoselo a las espaldas y ese sentimiento que transmitía dentro del campo le hicieron un gran capitán del club. Además, según apuntó José Manuel Oliván en La Grada, Sergio ayudó a sus compañeros con la problemática de los pagos dejándose a él el último y que los que tenían más problemas fueran los primeros en cobrar. No es lo más importante, pero además era el mejor jugador del equipo, y reforzaba su peso específico con el brazalete. Era Sergio García más 10 tíos más.

La temporada pasada Javi López asumió la capitanía. No cumple varios de los requisitos pero al menos era titular (por deficiencias de la plantilla, pero eso ya es otro tema) y sabías quién era el responsable dentro del campo, bien secundado por Víctor Sánchez, pero viendo quiénes eran los siguientes capitanes daba un poco de miedo. Viendo esto se pudo ver que poco a poco el club ha ido perdiendo sus referentes y aumenta el desapego con la plantilla.

Con la suplencia de Javi López y la lesión de Víctor Sánchez la última semana ha saltado la polémica (al menos para mí). El capitán en el partido ante el Valencia fue Salva Sevilla. Con todos mis respetos a un jugador profesional con varios años en primera, que Salva Sevilla sea el máximo representante en el campo del Real Club Deportivo Espanyol de Barcelona es un insulto a nuestra historia. Un club que se jacta de cantera como puede consentir que un señor que lleva 2 temporadas y media en el club porte el brazalete. Duele ver como jugadores como David López o Gerard Moreno, seguramente de los mejores en calidad de la plantilla, canteranos, conocedores del club y su forma de ser, jóvenes con proyección, líderes dentro del campo y titulares pasen por detrás de un señor que en todas las características antes mencionadas están por detrás muy claramente.

Es cierto que llevar un brazalete no hace más capitán a un jugador, ya que si es líder de verdad lo hará desde «la sombra» e igualmente aportará los intangibles que se le asumen a un capitán, pero creo que la afición y los jugadores merecen y necesitan un emblema, como lo fue Tamudo, que lleve con orgullo el brazalete y sea el capitán de todos.

Santiago Domínguez

Doctorando en Tecnología Educativa en Educación. Graduado en Educación Primaria con alma de periodista deportivo. Apasionado del fútbol y del RCDE a partes iguales.

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