Brasil 0 – 3 Holanda: La traición se paga con el peor partido del Mundial

Con tantas series históricas que se emiten actualmente, todos conocemos que, en épocas pasadas, la traición se pagaba con la muerte. Pues bien, llevándolo al campo futbolístico, ahora sabemos que deshonrar tus principios balompédicos, algo que han hecho Brasil y Holanda durante este Campeonato del Mundo, te lleva a disputar el peor encuentro que existe en un Mundial: la lucha por el tercer puesto.

El inservible partido de ayer se lo llevó Holanda por 3 goles a cero pero, volvamos a lo que les ha hecho a los dos países llegar a este punto: la traición a su idea de lo que es el fútbol. Porque en Brasil este juego es sinónimo de alegría y de baile, precisamente lo que no ha querido Scolari que sea la Canarinha. El anfitrión dejó a un lado ese fútbol a ritmo de samba que les ha llevado a conquistar cinco veces el Mundial y lo transformó en un juego aburrido donde la obligación por ganar desplazaba a un segundo plano al balón. Esa forma de entender el deporte rey ha podido servir a los brasilepenalti fuera del área, en otras épocas, para ganar diferentes campeonatos, pero en todas esas ocasiones disponían de ese delantero-gol (Romario y Ronaldo en sus dos últimas conquistas) que cada pelota que tocaba acaba en la red rival. Ni Fred, ni Hulk ni Jo tienen esa cualidad. Scolari eligió para la guerra unas armas que no combinan con la idea futbolística de Brasil y lo ha pagado encontrándose con un fracaso que será recordado durante muchos año. Como el eterno puesto de segundón de su rival de ayer.

Holanda se presentaba en Brasil con la intención de lograr, después de muchos intentos, llevarse el título a casa. Para conseguir esa meta estaba al borde de la nave «oranje» Louis Van Gaal, un técnico que no encaja bien con la base futbolística de los tulipanes: el fútbol-total. Éste parte de poseer siempre el balón y transportarlo mediante pases cortos a la portería rival, teniendo como único fin el gol. Jugando de esta forma, Holanda se presentó a dos finales mundialistas seguidas, aunque no logró ganar ninguna. Pues Van Gaal, con el objetivo de que no se repitiera la historia, decidió huir del balón y basarse en un juego directo, donde mandaban los pases largos aprovechando la velocidad con la que contaba arriba. Una deshonra al fútbol total que, al final solo ha servido para lograr un tercer puesto que no lleva a ningún lado.

Personalmente, durante el encuentro me preguntaba qué pensarán Pelé y Cruyff, los dos fundadores de la idea futbolística de Brasil y de Holanda respectivamente, del juego de sus respetivas selecciones. El Mundial deja un aprendizaje a los dos: la traición a los principios balompédicos de tu nación te lleva a disputar el partido que nadie quiere jugar.

Un encuentro que, en teoría debe ser aburrido y sin emoción pero que tuvo justo eso en sus primeros instantes. En el primer minuto, Holanda se encontraba con un penalti a favor tras una falta fuera del área de Thiago Silva a Robben. Van Persie no desaprovechaba el regalo del árbitro y adelantaba a su selección. Ese gol no desilusionó a Brasil, que siguió buscando el gol más por corazón que con cabeza. Pero esa búsqueda finalizó en el minuto 16 cuando el carrilero Blind remató a placer en el área un mal rechace de David Luiz. Era la segunda vez que los holandeses se acercaban al marco rival logrando en ambas perforar la portería de Julio Cesar, un dato que refleja el poco espíritu defensivo existente en la cultura balompédica de Brasil. El tanto de Blind sirvió para bajar las revoluciones de los locales convirtiendo al partido en un encuentro lento y casi sin ocasiones. La única destacable en esa media hora fue un buen centro de Oscar, el único de los brasileños con capacidad para dominar el balón, al que no llegaron por centímetros David Luiz ni Paulinho.

Era tan aburrido el partido que hasta el propio Scolari, acostumbrado a que sus equipos jueguen de esta manera, realizó los tres cambios antes del minuto 71 del encuentro. Pero ni la entrada de Fernandinho y de Hernanes en el primer cuarto de hora ni la posterior de Hulk sirvieron para cambiar la dinámica. Brasil disponía de un buen arsenal ofensivo sobre el campo, no estaba todo ya que Neymar y el pitado Fred se encontraban en el banquillo, pero no lograba hacer sudar a Cillessen. Mientras Holanda, con la ventaja en el marcador, esperaba a una rápida contra para lograr el tercer gol. Y ésta llegó en el tiempo de prolongación cuando los tulipanes, tras recuperar un balón en el medio del campo, montaron una rápida transición que acabó por rematar a placer Wijnaldum tras un pase desde la banda de Janmaat. Con este tanto, Brasil encajaba su décimocuarto tanto en los siete partidos que ha disputado en este campeonato, una media de dos por encuentro. Solamente la selección de México se quedó sin marcar en un partido que finalizó con empate a cero.

Datos muy pobres para una Canarinha que soñaba con alzarse campeón por sexta vez y que se retiró del campo bajo los abucheos de sus propios paisanos. Holanda logra con esta victoria su primer tercer puesto en un Mundial, que une a sus dos subcampeonatos y a un cuarto puesto. Toda una colección de medallas donde falta la más preciada: el titulo de campeón.

 Ficha técnica
Brasil: Julio Cesar; Maicon, Thiago Silva, David Luiz, Maxwell; Luis Gustavo (Hernanes,57′), Paulinho (Fernandinho, 45′); Willian, Oscar, Ramires (Hulk, 71′); Jo
Holanda: Ciliessen (Vorm, 91′), De Vrij, Martins Indi, Vlaar, Kuyt, Clasie (Veltman, 87′), Wijnaldum, De Guzmán, Blind (Janmaat, 72); Robben, Van Persie.
Goles: 0-1, min 2: Van Persie. 0-2, min 16: Blind. 0-3, min 91: Wijnaldum.

Santiago Elgoibar

Periodista alegre e inquieto, aficionado al deporte y al chocolate. La noticia: cortita y al pie.

También te podría gustar...