Argentina 1 – 0 Bélgica: Courtois frena a Messi pero no a Argentina

La albiceleste elimina a Bélgica gracias a un gol tempranero de Gonzalo Higuaín y se clasifica para semifinales después de 24 años ausente. Los ‘diablos rojos’ chocaron contra el muro defensivo argentino que controló el juego en todo momento y llevó más peligro que su rival. Courtois salvó el 2 – 0 a pocos minutos del final y Lukaku la tuvo en los últimos instantes.

El partido empezó vibrante, con los dos equipos con ganas de demostrar y un juego vertiginoso en ambas áreas. Aunque no hubo ocasiones claras, el balón iba y venía y las subidas de las bandas belgas eran contrarrestadas con rápidas contras argentinas de la mano de Messi y Di María. Pero eso duró exactamente 7 minutos, lo que tardó el ‘Pipa’ en marcar un gol de bella factura, que hizo que Argentina comenzase a sestear con el balón y que Bélgica corriese detrás de él sin presión, sin ideas para recuperarlo y generar peligro. Desde entonces, el conjunto de Sabella dominó el encuentro, con el balón y sin él, e hizo que su rival se perdiese entre la maraña tejida por Garay, Mascherano, Demichelis y Biglia. Fellaini estuvo peleón pero sin acierto, y Hazard, la estrella en la que los belgas depositaban todas sus esperanzas, tuvo su peor día. Estuvo desaparecido y fallón, perdido en faltas absurdas y protestas ilógicas. Tan mal estuvo que Wilmots, seleccionador belga, lo sustituyó mediada la segunda parte pese a que por él podían pasar las opciones de clasificación del equipo centroeuropeo. Antes, en el minuto 30 de la primera, Di María se marchó lesionado después de un tiro que rechazó Kompany tras un pase magistral de Messi que había dejado al ‘fideo’ con buenas opciones de remate. El mediapunta argentino apoyó mal al armar el tiro y sufrió una lesión muscular que está por ver si le pasa factura para las semifinales.

En la segunda parte el guión no cambió demasiado. Argentina estaba tranquila, bien plantada tácticamente en el campo, encomendándose al peligro que llevaban Messi e Higuaín, y Bélgica, más esforzada ahora, no encontraba los huecos por donde llegar a la portería de Romero. Conforme pasaban los minutos el conjunto rojo se encomendó a las torres del equipo. entró Lukaku por Origi, otro desaparecido hoy, y Fellaini se incrustó en el área rival para recibir y bajar los balones por alto. Pese a que Lukaku no tocó mucho balón, fijó bastante bien a la defensa argentina, que dio un paso atrás. Pese a que el juego belga no mejoró, hubo mayor sensación de peligro por este hecho. Al final, Junto a estos dos, Van Buyten se quedo fijo arriba esperando los balones que Mertens en una banda y De Bruyne en la otra, colgaban sin cesar, sin que ninguno de ellos generara verdadero peligro. De hecho, con Bélgica ya volcada, la mejor ocasión llegó para Messi, que corrió desde el centro del campo con Kompany pisándole los talones, para estrellar al final el balón en Courtois, el enésimo este año, ya que el rosarino no ha conseguido hacerle ni un solo gol en toda la temporada, y han sido siete sus enfrentamientos este año. Y cuando el partido estaba en sus últimos suspiros, Lukaku tuvo una ocasión buenísima, la más clara del equipo de Wilmots, pero en vez de tirar a romper intentó un pase atrás imposible que acabó despejando la zaga argentina y disipando toda opción de peligro.

Así acababa el sueño mundialista de Bélgica que, si bien posee muy buenos mimbres y mucha juventud, demostró que le falta aun ritmo y encaje para ser una de las grandes selecciones europeas. Eso sí, con trabajo y esfuerzo, si todas sus estrellas siguen rindiendo al gran nivel que lo hacen en sus clubes, seguro que para la Eurocopa de 2016 darán mucho que hablar. En cuanto a Argentina, en ‘semis’ 24 años después, va avanzando rondas sin brillar demasiado pero con mucha efectividad arriba y mucho oficio detrás. Veremos si eso le sirve cuando tenga enfrente a una selección de élite mundial de las que quedan en el torneo.

Álvaro Gutiérrez Boada

Periodista de profesión y bético de vocación. Porque no hay título más grande, que llevarle en el corazón.

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