Villarreal CFF: Un ascenso sin atajos

Hay quienes optan por el camino corto, por derrumbar una puerta en vez de pegar antes en ella. El cómo llegar importa. Y no sólo por como te miren los demás, sino para hacerlo con unos argumentos sólidos que te respalden, que te hagan fuerte tras el objetivo. El Villarreal eligió la manera que te exige más esfuerzo, la que le puso a prueba, la que le enseñó a acertar y a errar, en definitiva, la que le hizo crecer como equipo. Y hoy recoge esos frutos con las cicatrices y el barro en las botas de quien ha preferido empezar un proyecto con humildad, desde abajo hasta conseguir un puesto en la élite nacional.

El culmen del proyecto

El Villarreal decidió crear su sección femenina hace 21 años, apostando por asentarla en una escuela que diese oportunidad a niñas de la ciudad castellonense de practicar el deporte que más le gustaba. Además de esa labor, el club groguet quería construir unas bases que estructuraran un proyecto que, a largo plazo y yendo por buen cauce, le llevaran al ascenso. Premio que acaban de alcanzar hace apenas unos días y que quizás merecieran ya hace un par de años, ya que venían pisando fuerte en la renovada Reto Iberdrola.

Sin prisas, orbitando el objetivo y con la responsabilidad de dar pasos sobre tierra firma, el Villarreal partió con una idea inicial en la que en todo momento existiera una labor formativa para con sus jugadoras y también a sus entrenadores y entrenadoras. El sello de Fernando Roig, que no escatima en gastos en todo lo que rodea a lo meramente deportivo, y es que conocido es su trabajo con la cantera, tanto masculina como la femenina.

La sección ha ido transformándose a través de los años, cogiendo enjundia en el último lustro, debido quizás al acierto en poner a los mandos a coordinadores y coordinadoras que son especialistas en fútbol femenino y que para llegar al objetivo del ascenso, eran expertos en saber de dónde se tenía que partir. Esa concreción de los movimientos a dar para tal fin, han llevado a la entidad amarilla a experimentar un crecimiento abismal en esos 5 años atrás.

El Villarreal quiso sumarse al cambio que esta experimentando el fútbol femenino en los últimos años. Una serie de reestructuraciones que lo llevan, a priori, hacia una profesionalización, que sus responsables dan dado por hecho para la próxima temporada. Habrá que ver si una de esas tantas promesas se cumplen, pero lo que esta claro es que el Villarreal será testigo en primera plana de ello.

Sara Monforte, culpable del cambio

Para pensar en grande hay que rodearse de personas que hayan experimentado lo que significa. La ex futbolista castellonense colgó las botas en 2018 tras una carrera brillante en la que ganó dos ligas, ocho copas de la Reina y llegó a las 11 internacionalidades con la selección Española.

De sus 19 años en activo, 18 se los pasó en Primera División. Sólo uno lo hizo en segunda, y fue con su Villarreal. Y con ella ocurrió lo que era habitual cuando alguien despuntaba con la camiseta amarilla. Tanto Levante como Valencia, los dos principales equipos de la comunidad, estaban muy pendientes de las futbolistas en formación del Villarreal. La dirección deportiva y la propia Sara quería que esto fuera uno de los primeros designios que cambiasen. Dejar de ser la cantera «de».

Y con las botas aún sin desabrochar, Sara Monforte pasó de ser futbolista a hacerse cargo del primer equipo del Villarreal consiguiendo en su primer año el ascenso a Primera División B. El club presidido por Roig, decidió renovarla para darle continuidad al gran proyecto que tenía en mente. Como si llevasen toda la vida en la categoría, el Villarreal demostró que no estaba ahí solo para participar. Puso ante las cuerdas a equipos como el Santa Teresa o el Granada, los favoritos al ascenso. La pandemia mundial las frenó, e hizo que las de Badajoz subieran a Primera de manera temprana. Este año el Villarreal estaba dispuesto a no dejar que ningún virus les frenase y desde el principio han dominado las dos fases de la Reto Iberdrola que han disputado, logrando matemáticamente el ascenso a falta de cinco partidos.

Un camino más limpio

La división territorial del segundo peldaño del fútbol femenino en España, podría abrir las opciones a equipos que se veían opacados año tras año por los grandes favoritos al ascenso. Sevilla, Betis, Málaga, Santa Teresa… eran equipos que se repartían los ascensos en el sur, además con la presencia de filiales, que si bien no pueden competir por subir, si que molestar bastante a los demás en ese objetivo debido a su gran calidad. Una vez que los equipos sevillanos se han asentado en primera, el ascenso del Santa Teresa y el hundimiento del Málaga, el Villarreal se encontró con un camino bastante más limpio al habitual.

Sus principales rivales como lo son el Fundación Albacete y el Granada CF, se encuentran inmersos en cambios deportivos que requieren de la paciencia que da el tiempo para que tengan el peso, ya no solo de ascender, sino de hacer un equipo que te permita permanecer en primera durante más tiempo y no cometer los errores sus vecinos del Málaga si cometieron. Las albinegras no terminan de dar con la tecla en la parcela deportiva y el Granada se ha transformado esta temporada tanto en la dirección técnica como en la entrada de un gran número de futbolistas nuevas.

Con este panorama el Villarreal, muy confiado en su plantilla y en su idea, se veía superior a ellas y eso mismo demostraron en el campo durante todo el año y también en los enfrentamientos directos, consiguiendo un ascenso con mucha superioridad.

El cóctel del ascenso: veteranía y juventud

Quien sea seguidor o seguidora de la Reto Iberdrola, tanto Norte como Sur, sabe que la calidad no es suficiente para lograr un ascenso. Hay muchísimas futbolistas en la categoría que vienen de vuelta, que saben de lo duro del oficio, que reciben con alegría a las nuevas generaciones pero que no quieren ponérselo fácil y que se sientan cómodas. Esos partidos cerrados, duros, donde un equipo infinitamente peor te puede hacer un destrozo si no gestionas bien la plantilla.

El Villarreal, conocedor de la idiosincrasia de la segunda división, supo que no solo con la calidad de las futbolistas jóvenes iban a lograr su proposición y llenó su equipo de gente experimentada como Mariana Coronel u Oprea; de jugadoras acostumbradas a trabajar para los ascensos como Elena de Toro (con el Fundación Albacete) o Sheila Guijarro (con el Málaga). Todo esto lo mezcló con la llegada de futbolistas jóvenes brillantes como Salma Paralluelo o Aixa Salvador (ahora en el Betis).

«Ahora toca esforzarse para mantenerse ahí el máximo tiempo posible» Sara Monforte lo tiene claro. Se suma a la alegría del ascenso pero con la frialdad de la que sabe lo que cuesta mantenerse arriba, ahora más que nunca.

Con la consistencia y el deseo de dejar de ser la cantera del Levante y del Valencia para tener un nombre propio en Primera, el Villarreal vivirá la próxima temporada una experiencia históricas para ellas. Y parece que vienen para quedarse.

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