Villarreal 0 – 1 Real Sociedad: La Real se hace copera

Una eliminatoria de 180 minutos se puede dilucidar en una sola jugada; un error del portero, una expulsión o un penalti pueden bastar para que un equipo pase de ronda. Eso es lo que sucedió en la eliminatoria entre el Villarreal y la Real Sociedad de octavos de final de la Copa del Rey. Un error del portero castellonense al blocar un disparo sirvió a la Real para pasar a cuartos de final en el torneo del KO. Los guipuzcoanos no pisaban esta ronda desde la temporada 92-93; mucho ha llovido desde entonces. Es curioso que la Real logre romper la barrera de octavos gracias a un error de Juan Carlos, ayer portero del Villarreal. Un tocayo del Rey devuelve a la Real la ilusión por la Copa.

Y es que, en este torneo de eliminatorias, cuenta mucho la pizarra de los entrenadores, la gran protagonista en el partido de ayer del Madrigal. En la de Marcelino estaba escrito lo mismo que el lunes: machacar a la Real por las bandas con superioridad numérica y presionar la salida del balón realista para recuperar pronto el esférico y elaborar rápidas contras. Eso sí, sin Giovani ni Uche ya que Marcelino alineó a los jugadores habituales de la Copa. En la de Arrasate estaban subrayados en fosforito los errores del lunes. Para que estos no se repitieran decidió fortalecer el centro del campo alineando a Elustondo, Ros y el canterano Gaztañaga (tres jugadores de corte defensivo) y redobló los apoyos a sus laterales sentando en el banquillo a Vela. Para marcar, lo dejaba todo a un contragolpe. Así, teníamos a dos equipos que buscaban el gol sacando el mayor provecho a un error del rival, y es justo lo que sucedió.

Un error del portero del Villarreal, que dejó suelto el esférico tras una contra de la Real, permitió a Ros, ligeramente adelantado, marcar el único gol del partido. Era el minuto 32 y, aunque quedaba una hora de eliminatoria, ésta se había dilucidado en una sola jugada. Aunque eso pudo cambiar si el árbitro hubiera visto que el riojano se encontraba en fuera de juego cuando dispara Xabi Prieto, un error perdonable ya que fue una jugada muy rápida. El trencilla volvió a tomar el protagonismo del partido en la segunda parte al anular una jugada del Villarreal que acabó en gol por fuera de juego y, minutos después, pitar un penalti tras una caída de Uche en el área donostiarra. Perbet erraría la pena máxima corroborando el dicho de “penalti que no es…”.

Así acabó esta igualada eliminatoria que se decidió por solo un gol en sus 180 minutos (igual que la que enfrentó a Rayo y Levante). Para unos, histórica: permite a la Real, 21 años después, volver a pisar los cuartos de final de la Copa. Para otros, no tanto: el Villarreal no puede repetir su mejor registro en el torneo del KO, los cuartos de final.

Santiago Elgoibar

Periodista alegre e inquieto, aficionado al deporte y al chocolate. La noticia: cortita y al pie.

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