Los años dorados del Villarreal al son de la magia de Riquelme y los goles de Forlán

Foto vía culturaredonda.com.ar

En diciembre de 2004, la IFFHS nombraba al Villarreal como el mejor club del mundo durante ese mes. El Submarino Amarillo llegaba a la cima adornando así una gestión brillante que le llevó en ese lustro mágico a rozar las finales tanto de Europa League como de Champions League.

Todo comenzó el verano del año 2003 con dos hitos históricos para el conjunto castellonense; por un lado la clasificación por primera vez para competiciones europeas tras ganar la Copa Intertoto, a pesar de haber terminado la temporada anterior en el puesto 15 en Liga. Por otro, la llegada de Juan Román Riquelme, quizás el mejor jugador que jamás se ha puesto la elástica amarilla.

Para su estreno europeo, el Villarreal armó un equipo muy competitivo alrededor de Riquelme con los Reina, Belletti, Coloccini, Sonny Anderson, Senna, Roger, Arruabarrena,  Guayre o un jovencísimo Santi Cazorla, al mando de Benito Floro, que no terminó la temporada y fue relevado por el mítico Paquito. La marcha en Liga fue dubitativa, aunque acabarían octavos pero en la Europa League se deshicieron del Trabzonspor, Torpedo de Moscú, Galatasaray, Roma y Celtic de Glasgow hasta alcanzar las semifinales. Allí les esperaba el magnífico Valencia de Rafa Benítez, campeón de Liga esa misma temporada, y ante el que nada pudieron hacer, a pesar de que la eliminatoria se decidió por un solitario gol de Mista en el partido de vuelta en Mestalla. Esa temporada fue el germen de lo que vendría después, quizás los dos años más bonitos en la historia del Villarreal.

Fernando Roig ya había anunciado en abril de 2004 que Manuel Pellegrini se haría cargo del equipo a partir de le temporada siguiente, pero el técnico chileno no llegó solo. Junto a él recalaron en Vila-real, Gonzalo Rodríguez, Juan Pablo Sorín, Alessio Tacchinardi y, el último día del mercado, Diego Forlán. El uruguayo llegó casi de tapado sobre la bocina y se convirtió en una leyenda del Club. En su primer año no pudo disputar la Europa League por haber jugado un minuto en la fase previa de la Champions con el Manchester United y su equipo lo acusó cayendo ante el AZ Alkmaar, pero en Liga se mostró imparable y formó una sociedad legendaria con Riquelme. Con 25 goles, Forlán fue Pichichi de la Liga y Bota de Oro europea, aprovechándose de las 17 asistencias de Riquelme, que además redondeó su magnífico año con 15 goles. El Villarreal acabaría el año tercero y ponía rumbo a la Champions League. 

Por aquel entonces, el tercer puesto daba acceso a la fase previa de la máxima competición continental y allí esperaba el Everton del que se deshicieron con facilidad ganado los dos partidos por 2-1. A partir de ahí, fue todo un disfrute para la afición amarilla. El equipo lideró su grupo sin perder un solo partido ante rivales de la talla del Lille, Benfica y el Manchester United de Cristiano Ronaldo. Así accedió a octavos de final donde se midió al Glasgow Rangers. Los goles de Riquelme y Forlán en Ibrox Park dejaron un 2-2 para la vuelta, pero en El Madrigal Lovenkrands adelantó al equipo escocés y un gol de Arruabarrena cerca del descanso dejó el 1-1 final que clasificó al Villarreal por el valor doble de los goles en campo contrario. El Vasco ya avisaba de lo que estaba por venir.

Euforia en El Madrigal tras eliminar al Inter (Foto vía marca.com)

Euforia en El Madrigal tras eliminar al Inter (Foto vía marca.com)

La ciudad estaba viviendo un sueño del nadie quería despertar, pero el Inter de Milán de Figo, Verón, Zanetti, Recoba, Adriano o Toldo ya parecía una hazaña demasiado grande para un equipo tan  inexperto. Sin embargo Forlán adelantó a los amarillos en el primer minuto de la ida en San Siro y la hazaña tomaba cuerpo y, aunque Adriano y Martins voltearon el marcador, la eliminatoria quedaba abierta para la vuelta en El Madrigal. Aquel 4 de abril de 2006 está grabado a fuego en la mente de todos los que estuvimos allí. Un estadio entregado a su equipo, con una fe inquebrantable y que estalló de júbilo cuando Arruabarrena cabeceó a la red una falta botada por el guante de RiquelmeLa proeza se consumó y el Villarreal jugaría la semifinal de la Copa de Europa en su primera participación entre los grandes del continente. Lo que pasó, es sabido por todos. A Riquelme se le agotó la magia en el último minuto del partido de vuelta cuando se achicó ante el gigante Lehman siendo incapaz de transformar un penalti que hubiera llevado el partido a la prórroga y quien sabe si al Submarino Amarillo a la final de París.

Ese momento fue el final del cuento. Riquelme ya no se recuperó de aquello y se marchó sólo medio año después enfrentado con el presidente, Forlán siguió su mismo camino al final de la temporada siguiente rumbo al Atlético de Madrid y, aunque el Villarreal siguió en pie peleando incluso el título de Liga en la temporada 07/08, no hay nada como la primera vez.

Juanvi Safont

Apasionado del fútbol. Pensando en amarillo. Yo ví el gol de Arruabarrena al Inter. Profesional football Scout at Pyramids FC y antes en Karpaty Lviv.

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