«Efecto Marcelino» en Villarreal

Desde la llegada de Marcelino García Toral a El Madrigal todo han sido alegrías para el club castellonense: el ascenso a Primera División y la clasificación a Europa League, en la campaña de su retorno, han acreditado su valía para el cargo que sustenta. El técnico asturiano no solo fue capaz de voltear la dinámica de malos resultados que perseguía a la entidad durante el año y medio previo a su incorporación, sino que además cambió la mentalidad de la parroquia amarilla y aportó estabilidad a un banquillo que, en poco más de un año, llegó a contar hasta con hasta cuatro inquilinos.

La sombra de Manuel Pellegrini en el Villarreal resultó demasiado alargada para los técnicos que le siguieron, pero no para Marcelino. Éste, al contrario que sus predecesores, actuó en base a un ideario de pragmatismo futbolístico que adaptaba el sistema y la filosofía al plantel, y nunca al contrario.

Marcelino: Cuando quede confeccionada definitivamente la plantilla, valoraremos cómo deberemos jugar. Los futbolistas tienen que sentirse a gusto en el campo siendo un equipo colectivo que juegue rápido el balón  (11/07/2013).

Su idea, aunque esté lejos de corresponder a una concepción rácana y poco vistosa, tiene mucho que ver con la economía del esfuerzo.

 Marcelino: Si podemos terminar una jugada en cinco pases seguidos por el suelo, no lo haremos en 20. Cuando corresponda dar más toques a la pelota, los daremos (12/06/2013).

Durante las primeras 21 jornadas de la temporada 2012-2013, el Villarreal CF ocupaba la séptima posición, y se encontraba fuera de los play-off de ascenso. Por aquellas fechas,  había encajado tan solo 19 goles –siendo el segundo conjunto menos goleado-, sin embargo, la faceta goleadora era claramente desfavorable e invitaba a la preocupación –Tan solo 25 goles. En este aspecto, se situaba como el duodécimo conjunto más realizador de lo que llevaba de campaña-. Con Marcelino ya contratado, se efectuó una purga en el vestuario, en mayor parte atendiendo a su criterio. Jugadores, cuyos registros goleadores dejaron mucho que desear, como Cavenaghi y Pandiani, contratados en el periodo estival de ese mismo año, abandonaron la disciplina castellonense y a su vez, llegaron con la aprobación del técnico hombres trascendentes para la consecución del ansiado ascenso. Entre los más destacados, Perbet, que posteriormente se convertiría en el goleador con mejor promedio de la historia del club amarillo en primera.

Una vez reconstruida la plantilla y apuntalado las posiciones más débiles, Marcelino imprimió mayor intensidad en el plano físico que la expuesta por Julio Velázquez y su cuerpo técnico. Jugadores como Cani, Uche o Canteros, recuperaron su mejor versión, otros como Mario, Moi Gómez y Trigueros «explotaron» bajo su cargo. Especialmente, este último. La promesa talaverana siempre ha suscitado especial interés en Marcelino, tanto es así, que el asturiano estudiando sus cualidades, decidió trasladarlo de la banda – su lugar natural por aquel entonces- al centro del campo. El tiempo le ha dado la razón, el equipo saca partido de su extraordinaria visión de juego, rinde mejor en el plano defensivo y con Bruno, como pareja en la medular, tiene libertad de incorporarse al ataque y de probar su exquisito disparo con ambas piernas.

Marcelino García Toral no es de los que se acobardan, y sabe que quién no arriesga no gana, ha dado el sí a propuestas de la directiva cuanto menos atrevidas y que no ofrecían la seguridad de un rendimiento garantizado como fueron, en su momento, las llegadas de Sergio Asenjo y Víctor Ruíz, sin embargo, en Villarreal, ambos futbolistas han vuelto a sentirse importantes.

Una vez consumado el ascenso, la gestión por parte del cuerpo técnico fue inteligente. El club apostó por el bloque de la campaña anterior, ya consolidado, y únicamente reforzó el equipo con dos o tres futbolistas con experiencia en nuestra liga que dotaran al plantel de un extra de calidad que contribuyese a garantizar la salvación.  Y así fue, en marzo ya estaba sellada la salvación y el conjunto luchaba por entrar en competiciones europeas.

La pasada jornada, y tras haber realizado durante su estancia en el club un trabajo excelente con los jugadores de categorías inferiores, el expreparador del Sevilla, entre otros equipos, hizo debutar en primera a Gerard Moreno y Adrián Marín, dos futbolistas con una larga trayectoria en el fútbol base amarillo. Asimismo, constituyó el 11 más joven de la historia del conjunto amarillo, con una media levemente superior a los 22 años.

Mañana, el Villarreal completará su merecido retorno a Europa, en Alemania contra el Borussia Mönchengladbach. Otro reto más para un equipo cuya afición puede estar tranquila, ya que como bien luce El Madrigal: “Marcelino nos lleva por el buen camino”.

Javier Ayuso

Periodismo en UJI. información y Opinión. Aficionado del Villarreal CF. 1995.

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