Real Valladolid: 2016, no te echaré de menos

El año 2016 no quedará en la retina de los aficionados blanquivioleta, que celebrarán en la medianoche la entrada de un nuevo año en el que esperan que su equipo del alma regrese a la élite del fútbol español. 365 días de disgustos para la parroquia pucelana, desde su primer partido, el 4 de enero, con derrota en Girona, hasta el último, el 17 de diciembre con otro mal resultado en Getafe.

Si las sensaciones han sido malas, los resultados no hacen más que confirmar ese ‘annus horribilis’, con 42 partidos en Liga, 12 victorias, 13 empates y 17 derrotas. Desde ese partido en Girona, incluyendo dos de la primera y toda la segunda vuelta, el conjunto pucelano con Miguel Ángel Portugal y luego Alberto solo logró 5 victorias y 9 empates.

Unos números de media que mejora Paco Herrera con 7 victorias y 4 empates en esta primera mitad de temporada. Solo cuatro jornadas en puestos de playoff también sirven para ratificar la poca continuidad de juego y resultados del cuadro blanquivioleta.

Un año con altibajos, ya que una fecha marca el desenlace del pasado curso 15/16, la visita a Miranda del 27 de marzo en la que los de Portugal cayeron humillados por 4-1. Un equipo que parecía despegar con triunfos a domicilio en Oviedo y Bilbao, y que cosechaba una buena racha con 19 puntos de 30, y que le permitían afrontar un duelo clave, que de haber ganado, le hubiera situado tercero.

Miranda supuso un punto de inflexión en la pasada temporada

Miranda supuso un punto de inflexión en la pasada temporada

Ahí se perdieron las opciones pucelanas, con 11 partidos por delante solo pudo ganar uno ante el Albacete, cuando estaba ya con la soga al cuello, y el miedo a caer a la categoría de bronce.

En verano la limpia fue la esperada, y apenas siguen en la plantilla jugadores como Moyano, Leao, Villar, Guzmán con el que no se cuenta, además de los futbolistas que han promocionado como Jose y Ángel. La llegada de Paco Herrera ilusionó a la afición blanquivioleta, que de nuevo se subió en un tren de alta velocidad, al que le falló ya el acelerador en la cuarta jornada en Tenerife. Siete puntos de nueve hacían presagiar un arranque excepcional de un equipo seguro en defensa, y efectivo, aunque con poca pólvora en ataque. Cinco derrotas seguidas pusieron el proyecto de Herrera en entredicho, pero el grupo se levantó y estuvo otras tantas jornadas sin caer, con 11 puntos de 15 que rescataban al grupo.

Esa poca continuidad ha mermado su devenir en una primera vuelta que acaba, y a la que restan dos choques en enero ante Reus y Cádiz. Será la cuesta de enero la que marque las aspiraciones de un equipo poco fiable, con mucho talento, y poco gol. Y sobre todo con las arcas vacías, y con pocas opciones de traer algún jugador, salvo una pequeña partida que aprovechará Braulio Vázquez para traer un extremo. Una posición en la que ha brillado Jose, la única noticia positiva de esta primera mitad de temporada.

Doce uvas amargas para la entidad blanquivioleta, que ha visto como su afición respalda a muerte un club que ama, y que en 2016 ha llegado a desesperar. Pero también 12 uvas llenas de ilusión, ya que con todas las opciones del mundo, el Real Valladolid espera que en 2017, se repitan los momentos vividos hace una década, con la salvedad de quien dirige la nave ya no es el añorado José Luis Mendilibar y sí el barcelonés Paco Herrera.

 

 

Dani Martin

Periodista. Escribo en blanco y violeta

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