Optimismo controlado a orillas del Pisuerga

Cuatro victorias en cinco partidos ligueros, unidos al brillante pase a la siguiente ronda en Copa a domicilio, son motivos suficientes para que la afición del Real Valladolid irradie satisfacción y entusiasmo por su equipo.

Hay que remontarse hasta la temporada 58-59, con José Luis Saso en el banquillo, para encontrarse un arranque mejor en Segunda en cuanto a puntos. Cuatro victorias y un empate para repetir puesto, el segundo, y ascender a final de temporada como líder.

Mimbres tiene esta plantilla para repetir tal éxito, cautela también. Con un entrenador como Rubi, que conoce al dedillo la categoría, no va a permitir que sus  jugadores crean estar donde todavía no están.

La Segunda es, por desgracia, una competición de ultra fondo, con 42 jornadas, siempre que no te toque jugar playoff, en las que todos los equipos pasan picos de nivel, y sumar como lo está haciendo este Real Valladolid es siempre positivo.

Hay motivos para la esperanza visto el inicio, dando Rubi protagonismo a todos sus futbolistas. En la competición doméstica han participado ya 21 jugadores, y toda la plantilla contando la Copa. Los 20 del primer equipo más tres canteranos, siendo Samuel el único que no ha debutado en Liga.

Para confirmar un inicio prometedor debe ahora afrontar un mes importante, con rivales de peso: Sporting a domicilio, Betis en casa, y dos derbis regionales: Ponferradina y Numancia, con la ronda copera ante el Girona de por medio.

Sean cautos, caminen con pies de plomo, y sobre todo disfruten, porque si algo ha desprendido hasta ahora el conjunto blanquivioleta, eso es optimismo, controlado, que la Segunda División es muy larga y nadie ha ascendido antes de Navidad.

Dani Martin

Periodista. Escribo en blanco y violeta

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