Valencia CF y Nervión: crónica de una roja anunciada

Se está convirtiendo en costumbre que el Valencia acabe con diez jugadores cuando visita el Ramón Sánchez Pizjuán. Tanto es así que el conjunto de Mestalla tiene el dudoso honor de ser el único equipo de la Liga que sufre alguna expulsión en un mismo estadio durante cuatro temporadas seguidas. Mehmet Topal, Aduriz, Jonas y, el pasado domingo, Ricardo Costa son los jugadores blanquinegros que se fueron a la ducha antes de tiempo en las últimas cuatro visitas valencianistas a Nervión.

El Pizjuán aprieta de lo lindo, y esa presión acaba pasando factura a los colegiados. En 2010, fue Iturralde González quien castigó un plantillazo de Topal a Martín Cáceres en el minuto 25  con una tarjeta roja, cuando lo más justo hubiera sido amonestar al centrocampista otomano. Un año más tarde, Muñiz Fernández compensó las expulsiones de Trochowski y Escudé echando a la calle a Aduriz por un pisotón a Spahic. El chivatazo de Fernando Navarro al juez de línea convenció a Muñiz, que acabó mostrando el camino de los vestuarios al delantero vasco. Los tres futbolistas tuvieron aquella tarde un comportamiento más propio de alumnos de 2º de Primaria que de futbolistas profesionales de Primera División.

En la última jornada de la temporada pasada, el Valencia viajaba a Sevilla con la necesidad de ganar para meterse en la Liga de Campeones. Como no podía ser de otra forma, una polémica tarjeta roja socavó las aspiraciones europeas del conjunto ‘ché’. Clos Gómez vio una agresión de Jonas en un simple forcejeo con Alberto Moreno y expulsó al delantero carioca. La actuación teatral del prometedor y talentoso carrilero sevillano confundió al colegiado aragonés, que no dudó en dejar con diez jugadores al equipo de la capital del Turia.

El último capítulo de esta historia lo escribió Álvarez Izquierdo el pasado domingo. Esta vez el papel secundario lo desempeñó Ricardo Costa y el guión fue distinto al de pasajes anteriores, pues el portugués vio la tarjeta roja por doble amonestación. Quizás esta última expulsión del Valencia en el Pizjuán fue la más justa de las cuatro, aunque el vestuario valencianista ha manifestado que la primera tarjeta amarilla fue demasiado rigurosa. Ver a Álvarez Izquierdo levantar el brazo con una tarjeta roja en la mano es una escena que a Ricardo Costa le resulta más que familiar. El árbitro catalán le expulsó en las dos últimas visitas del Valencia al Sardinero.

Asegurar que el arbitraje de Álvarez Izquierdo favoreció al Sevilla sería faltar a la verdad. Lo cierto es que las decisiones arbitrales perjudicaron, en mayor o menor medida, a ambos conjuntos. Pizzi llevó a la práctica en la rueda de prensa posterior al choque ese refrán que dice que quien no llora no mama, y afirmó que la nefasta actuación del colegiado perjudicó a su equipo. Unas palabras que indignaron, y con razón, a los sevillistas ya que el trencilla se tragó cuatro penaltis de manual en el área del Valencia.

Caprichos del destino, el equipo de Mestalla sufrió la primera expulsión en la competición doméstica en uno de sus estadios malditos, y no sólo por su historial de tarjetas rojas. Desde aquella mágica tarde de mayo de 2004 en la que el Valencia ganó su última Liga, no ha conseguido ganar en Nervión. Por suerte para los de Pizzi, no tendrán que volver al coliseo sevillista hasta la próxima campaña.

Alejandro Martín García

Periodista valenciano con corazón blanquinegro y afincado en la meseta. Antes intentaba jugar a fútbol, ahora prefiere contarlo.

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