Valencia 5 – 0 Basilea: El dulce despertar del murciélago

Andaba dormido. Muchos pensaban que pasaría mucho tiempo para que despertara, pero Mestalla lo ha vuelto a hacer. Y es que no podía creer lo que estaba viendo hacer a su equipo. Dormido desde quien sabe cuando se quitaba las legañas de un sueño que parecía que fuese a ser eterno. Volvía a abrir los ojos con una noche gloriosa, de diez, redonda donde las haya, perfecta. Y es que hacía mucho tiempo, tanto, que ni los más veteranos aficionados “Chés”, ni el abajo firmante, recordaban la última gran gesta de su equipo ante su afición.

Envueltas en polvo y telarañas seguían estando en el baúl de los recuerdos aquellas noches gloriosas en el feudo valenciano y que hoy, por fin, ante el Basilea y remontando un dificilísimo 3 a 0 en contra, ha podido volver a abrirlo para guardar para siempre esta preciosa noche vivida.

Emoción, sufrimiento, pasión, miedo, rabia, locura… el delirio. Y previo al delirio, comenzaba el partido siendo un auténtico circo de imprecisiones, sin apenas imaginación, mucho nerviosismo y obcecados en la banda derecha que era, a mi parecer, la más difícil de derrocar. Primeros veinticinco minutos de un quiero y no puedo del equipo “Ché” por remontar hasta que llegamos al origen del delirio y el despertar del murciélago. Paquito Alcácer se plantaba solo en el área y hacía, en el 38´, el primero de la noche. Comenzaba a chirriar de manera incesante el murciélago volviendo locos a los del Basilea, que no pudieron soportarlo desde su comienzo y menos todavía cuando poco después Vargas, en el 42´ y de cabeza, hacía el segundo. En ese mismo instante Mestalla se convertía en una auténtica olla a presión preparada para transmitir toda esa fuerza que llevaba dentro y que hacía tiempo que no sacaba. Quedaba todavía toda la segunda parte.

Y comenzaba ésta con la misma historia que nos habían dejado los últimos veinte de la primera: control total y absoluto del conjunto valencianista donde todos, repito, todos, se dejaban la piel en cada balón dividido, en cada carrera, en cada oportunidad, en cada pulgada, como si su vida dependiera de ello, como bien merecía esta cita.

No tardó en avisar el equipo dirigido por Juan Antonio Pizzi. Le bastaron tres. En el primero Vargas controlaba un balón con el brazo y en dos tiempos no lograba materializar lo que hubiera sido el empate en la eliminatoria. Tampoco tuvo suerte Alcácer, que de jugada personal sacaba un trallazo que se estrellaba en el larguero de Sommer. Pero a la tercera «Paquito» no perdonaba y en el 70´ hacía el tercero desatando la locura en la grada blanquinegra.

Con el 3 a 0 se hizo un silencio en Mestalla, de esos silencios que dejan a uno totalmente petrificado por todo lo que estaba en juego en ese momento. Marcar y pasar, o recibir un gol  y despedirse de la competición, puro trámite. Nada estaba hecho, ni mucho menos. El Basilea se plantaba en varias ocasiones en el área de Guaita haciendo encoger a la grada valencianista cada vez que salían al contragolpe. Todas ellas sin apenas considerable peligro. El héroe de la noche, Paco Alcácer, fallaba en la ocasión más clara del partido dudando en un claro uno contra uno que hubiera dejado la eliminatoria casi resuelta, el de Torrent pecó de confianza y decidió tarde si golpear el balón o zafarse del portero suizo, y éste le arrebató el esférico fácilmente.

Terminados los 90´ reglamentarios llegábamos a la prórroga, siempre justiciera. Ésta nos dejó dos expulsados en el conjunto suizo y un susto que a punto estuvo de amargar la noche al equipo “Ché”, un disparo de Serey Die daba en un defensor valencianista y pasaba por arriba de la meta defendida por Guaita. Por los pelos.

La culminación. Así fue la segunda parte de la prórroga. En el 112´ Paco Alcácer hacía volver loca a su afición con el 4 a 0 y Juan Bernat en el 116´ daba por sentenciada esta eliminatoria de fuerte disparo cruzado. 5 a 0, la guinda.

El resurgir de un grande que ha hecho que afición y equipo se reencuentren, que vuelvan a vivir una noche mágica como la de ayer, que de una vez por todas dejen los fantasmas del pasado, recuperen su identidad y vuelvan a volar juntos, a volar muy alto, a no separarse nunca, a no rendirse jamás, a morir de pie y nunca arrodillado, a luchar por lo imposible, a conseguir todo cuanto se propongan, a soñar sin límites y a vivir, cuantas veces sea, lo que han vivido en esta calurosa noche de abril en Mestalla. “Hui mes que mai, Amunt Valencia”

Ficha técnica:

Valencia: Guaita, Joao Pereira (Piatti, 109´), Javi Fuego, Mathieu (Ricardo Costa, 82´), Bernat, Parejo, Keita, Feghouli, Vargas, Fede Cartabia (Jonas, 76´) y Paco Alcácer.

Basilea: Sommer, Xhaka, Schär, Sauro, Safari (Embolo, 116´), Feri, Elneny, Serey Die, Díaz, David Degen (Aliji, 61´) y Delgado (Sio, 53´).

Goles: 1-0, m.38: Paco Alcácer. 2-0, m.42: Vargas. 3-0,m.70: Paco Alcàcer. 4-0, m.112: Paco Alcácer. 5-0, m.116: Bernat.

Árbitro: Viktor Kassai, colegiado húngaro. Amonestó por parte del Valencia a Feghouli, Keita, Vargas, Paco Alcácer y Bernat y por parte del Basilea a Safari, Elneny, Schär, Díaz y Xhaka. Expulsó con roja directa al visitante Diaz (101´) y por doble amonestación a Sauro (104´).

Incidencias: Partido de vuelta de los cuartos de final de la Europa League, disputado en Mestalla, ante 35.000 espectadores aproximadamente. Se guardó un minuto de silencio en memoria del jugador Óscar Martínez, de 17 años, que falleció el pasado domingo mientras disputaba un partido con su equipo el Ontinyent.

Raúl Molina

Periodista catalán de nacimiento pero valenciano de sangre y corazón. Su pasión, el fútbol y su gran amor, el Valencia.

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