No diga Valencia, diga Españeta

En el presente artículo no les vamos a hablar de fichajes, tampoco de ningún entrenador, ni tan siquiera de jugadores. Hoy toca hablar de un utillero, sí lo están leyendo bien, utillero. Porque jamás un utillero tuvo tanta incidencia en un equipo como Bernardo España Edo -Españeta-. 55 años, o lo que es lo mismo, más de medio siglo al servicio de un club, que para él, al igual que para todos los valencianistas, se convirtió en una pasión. Hoy repasamos su historia, esperando contribuir a que más personas conozcan al hombre que representa mejor que nadie que es ser del Valencia CF.

La verdadera historia de Españeta y el Valencia comienza cuando éste tenía 14 años y se escapaba del colegio, con el consiguiente enfado de su padre, para ver los entrenamientos del equipo. El Huracán de Ruzafa, barrio donde residía su familia, fue su equipo de la infancia hasta que un accidente de moto con su hermano cambiaría su vida para siempre. El accidente le privó desgraciadamente de seguir practicando el fútbol rompiéndole el talón de aquiles, sin embargo, no le privaría de seguir vinculado a él. Tanto es así que, pasado un tiempo, empezaría a trabajar como recogepelotas para el filial del Valencia.

Su buenas dotes y sacrificio constante, – «Cuando empecé, estaba tan ilusionado que llegaba una hora antes de lo que me tocaba y empezaba a trabajar» cuenta él mismo en Españeta, memorias secretas del valencia de Federico Chaine -, le valieron para subir a trabajar al primer equipo cinco años después de la mano de Vicente Peris, el entonces secretario general. Sus malabarismos con el balón en los calentamientos junto nada más y nada menos que Mario Alberto Kempes se hicieron muy populares entre la gente. El mítico jugador argentino, al igual que muchos de las estrellas que han pasado por el Valencia, solo tiene palabras de afecto, y agradecimiento hacia el utillero con el que compartió grandes momentos. Su exquisito toque de balón tampoco pasaba inadvertido para don Alfredo Di Estefano con el que también coincidió y el cual le recomendó no hacer más toques de balón delante de los jugadores para no deprimirles.

Un hombre de club

En la temporada 81/82 una operación de apendicitis le privaría le mantuvieron en cama privándole de asistir a dos partidos consecutivos, al tercero, contra Osasuna y todavía con los puntos, Españeta no aguantó más y viajó a Pamplona para trabajar y estar con el equipo. En 1987, fallecía su madre por causas naturales, y todo ello a un día de que el equipo jugara en el Camp Nou contra el Barcelona. Nada más enterrarla Españeta se subió a un autocar con destino a la ciudad condal para presenciar el encuentro.  El Valencia acabaría ganando el encuentro por 0-1 con gol de Arroyo. Bossio, capitán en aquel momento, le dedicaría la victoria.  Dos anécdotas, explicadas por él mismo en el libro de Chaine, que definen a la perfección quién es Bernardo España.

Indudablemente, fruto de los muchos años en la entidad che, el de Ruzafa ha sufrido como nadie las dos derrotas en las finales de la Champions principalmente y otros momentos amargos. Pero en lo que a logros se refiere, Españeta tiene la satisfacción de haber podido disfrutar de los siguientes títulos: 3 ligas españolas, 4 copas del rey, 1 supercopa de españa, 1 recopa de europa, 1 Uefa, 2 supercopas de europa, 2 copas de ferias y 2 intertotos.

Así pues el sábado en el trofeo naranja Mestalla se despedirá de uno de sus más grandes iconos. Un Mestalla que desde hace muchos años le guarda su más sentida y afectuosa ovación en las presentaciones y que por última vez volverá a levantarse de sus asientos para agradecerle todo lo que ha hecho por el club de la capital del Turia. Con los años, pasan presidentes, entrenadores y jugadores pero, para todo aficionado que se precie, Españeta siempre tendrá un lugar en el corazón de los valencianistas. Hasta siempre maestro.

 

 

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