Javier Tebas, dos amigos y el camino a su final soñada

En pleno debate nacional sobre la sanción a Cristiano Ronaldo y sobre la teatralidad del malvado Carlos Gurpegui, ayer se jugaron los partidos de ida de las semifinales de la Copa del Rey. Con el Bernabéu y un desangelado Camp Nou como escenarios, y con Madrid y Barcelona repartidos a ambas partes del cuadro, los fetichistas del Clásico se frotaban las manos. A la cabeza Javier Tebas, que en la fría noche de febrero encontró en Clos Gómez y González González a dos amigos.

El primer acto de la infame obra tuvo lugar en la capital. Con los ánimos caldeados en el feudo blanco y el nefasto recuerdo de las dos últimas visitas del Atlético arrancó a las 20:00 un partido bronco, en el que desde el primer minuto se vio claro que el colegiado tendría faena. Los tres protagonistas principales iban a ser Diego Costa, Pepe y Arbeloa. El hispano-brasileño no es un angelito, lo sabemos, pero ayer se enfrentó a dos auténticos maestros del fútbol barriobajero.  Los de Simeone no tuvieron su mejor día sobre el césped, pero si con eso no había suficiente Clos Gómez se tragó un penalti claro -y otro discutible- de Arbeloa a Diego Costa y una agresión con los mismos protagonistas.

Su parte de mérito hay que reconocerle al lateral del Madrid, que supo actuar cuando la acción principal estaba lejos. Una patadita, un agarrón descarado en una falta y un pisotón con el juego detenido. Sanción, ninguna. Entretanto Xabi Alonso iba repartiendo caricias con la impunidad habitual, y se rumorea que algunas casas de apuestas se plantean abrir una cuota en futuros partidos sobre la cantidad de faltas que hace el tolosarra sin ver tarjeta. Para redondear su brillante actuación, Clos le enseñó a Diego Costa la amarilla que le impedirá estar en el partido de vuelta, justificándola en el acta de la siguiente manera: «por discutir con un contrario sin llegar al insulto». Pero no consideró así las continuas provocaciones de Pepe.

Apenas terminado el partido en Madrid los focos se trasladaron a Barcelona, donde en un horario intempestivo empezaba un partido que a priori contaba con un favorito claro. Pero por si las cosas se torcían ahí estaba González González. Recibió la señal y se cargó el encuentro y parte de la eliminatoria en dos minutos. Ciento veinte segundos en los que, como dijo en rueda de prensa Arrasate, le faltó valor para señalar un penalti de Mascherano a Vela que hubiese supuesto la expulsión del argentino, pero no para enseñarle la roja a Íñigo Martínez por protestar.

Así, sin desplegar un juego de otro mundo, blancos y azulgranas sacaron una clara ventaja manteniendo la portería a cero y dejaron al rival sin una de sus piezas clave para la vuelta. Atlético y Real Sociedad tuvieron todos los factores en contra, pero cuentan con todo el apoyo de los otros 16. Quedan 90 minutos para -si les dejan- dar la sorpresa o, como mínimo, asustar a los fans de la bipolaridad.

Alejandro Galante

Periodista. Co-fundador de futboldesdefrancia.com y anteriormente encargado de la Ligue1 en masliga.com. Fanático del fútbol a todos los niveles.

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *