Suena el himno, ¡silencio!

Ayer Cuatro nos ofrecía uno de esos partidos en los que siempre apetece encender la televisión. Un derbi especial, como puede ser un Athletic-Real Sociedad, un Sevilla-Betis, un Valencia-Levante o un Rayo-Atlético. Esta vez era un Celta-Deportivo. A pesar del horario, 22:00 de un martes, no faltó un ambiente de gala en el estadio de Balaídos, «O noso derbi» es lo que tiene, la fiesta del fútbol gallego.

Enchufas el televisor con ganas de oír a la grada. Saltan los jugadores al terreno de juego y te apetece disfrutar de una de esas cosas que hacen mágico este deporte: ver animar a una afición entregada, con las bufandas levantadas y cantando a capela el himno del club con más intensidad de lo normal. Es un derbi, hay que hacerse oír unos cuantos decibelios más.

Subes el volumen, pero está hablando Manu Carreño. Desea que se calle porque quierse oír a la grada, pero no hay silencio de los narradores, que ni siquiera están hablando de lo que pasa en el campo. Termina la promo de la tienda de artículos tecnológicos, y Carreño reafirma el ambiente que se ve por la pantalla. Parece que ya podremos escuchar a los aficionados cantando el himno. Pues no.

Apenas cinco segundos tardó el comentarista de Cuatro en introducir otra cuña de cuchillas de afeitar. Termina el himno, pero no la narración promocional: por si no había habido suficiente, de inmediato se interrumpe la retransmisión para introducir un breve periodo de anuncios, que dura hasta que el duelo está a punto de comenzar. El sabor agridulce por habernos perdido un bello momento duró hasta que Nolito marcó el gol.

Curiosamente, dos horas antes, en Sky Bundesliga, plataforma encargada de ofrecer todos los partidos del campeonato alemán, pasaba lo contrario. Conectaron con los cuatro partidos cinco minutos antes, y en el coreo de himnos, el narrador respectivo se callaba y la realización subía el volumen ambiente para que se pudiera escuchar a la grada. Una vez terminado, se hacía la correspondiente pausa publicitaria y se volvía a conectar con el partido con un margen de tiempo razonable.

¿Cuántas veces hemos visto en España a la retransmisión televisiva comerse unos segundos del partidos por no renunciar a la publicidad? ¿Y la manía de conectar con el campo con el tiempo tan ajustado que hasta deben poner las alineaciones en la parte inferior de la pantalla? ¿También cuando interrumpen un coreo de la afición local, un himno de un equipo o incluso el de la Champions o Europa League?

Hay tiempo de sobra a lo largo de una retransmisión para aportar informaciones o meter las cuñas publicitarias. Sabemos que las cadenas subsisten en su mayoría de la publicidad, pero si estamos ofreciendo fútbol, no estaría de más respetar esos detalles mágicos que nos deja la pasional grada. Si se hace con el «You’ll never walk alone» de Anfield, hagámoslo también cuando lo que suena es la «Rianxeira», por ejemplo.

Dani García

Periodista y amante del futbol alemán, femenino y del Levante UD.

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