Shakhtar Donestk 2 – 2 Sevilla FC: La fuerza del campeón

Cuando decimos que este Sevilla actual tiene maneras de campeón, es que se le nota hasta en los andares. El conjunto hispalense dio una lección de fe, entrega y saber reponerse a los elementos en contra cuando todo hacía indicar que tocaría remar en la vuelta para revertir la situación. El Sevilla no tuvo el viento de cara, pero supo comérselo y utilizarlo a su favor al final.

Comenzaba el partido con un Sevilla mandón, que quería la pelota y tocaba bien el esférico. Emery había recuperado a los lesionados Vitolo y Rami, dándoles la titularidad a dos de sus hombres más importantes. Y el canario cuando el partido estaba en los albores, captura una pared de Gameiro que lo deja solo ante el defensa ucraniano, al que con un rápido movimiento de recorte lo deja en el suelo para encarar a un Pyatov que bate con facilidad. Todo se ponía de cara para alegría del sevillismo, pero tan solo sería un espejismo porque el Shakhtar es un señor equipo y no lo iba a poner nada fácil.

Fue entonces cuando Lucescu puso toda la carne en el asador y exprimió a los jugadores que representan a la región minera de Donestk para doblegar al Sevilla físicamente (cosa que pagarían los locales en la segunda parte) y en el marcador, dejando un 2 a 1 muy ventajoso antes de llegar al descanso, tras sendos errores de los centrales sevillistas en los goles de Stepanenko y Marlos, este último, brasileño, que volvió loca a la retaguardia sevillista junto a su compañero el veterano lateral croata Srna. Necesitaban los nervionenses el descanso como agua de mayo.

Fue con la llegada de la segunda parte cuando el mejor director de orquesta que tiene este equipo, Ever Banega, se puso el esmoquin y empezó a repartir juego, a conectar con los atacantes y a mostrar el repertorio de calidad que tienen los sevillistas en sus botas. Este momento también coincidió con el bajón físico de los ucranianos, que vislumbraron que tarde o temprano llegaría el gol visitante. Antes que eso, nos encontramos con la jugada desafortunada del partido y la que ninguno querría haber visto. El danés Michael Khron-Dehli, que entro al campo apenas diez minutos antes, sufrió una terrible lesión al producirse lo que parece una fractura del tendón rotuliano, mostrando visibles gestos de dolor y marchándose en camilla bajo el desconsuelo de un futbolista que se ve en una situación de lesión grave. Todos los jugadores se echaron las manos a la cabeza. Fue entonces cuando emergió aun con más fuerza la furia del Sevilla FC, esa que busca levantar plata europea por tercera vez consecutiva y quinta en general bajo la denominación de esta competición.

Los de Unai Emery se lanzaron en tromba a por el empate, teniendo una clara de Gameiro a pase de Banega que manda a las nubes, un gol mal anulado por fuera de juego al francés y por fin, en un recorte de Vitolo dentro del área, Ferreyra contactó con su tobillo y el juez de área (por fin resulta útil esta figura) avisó al árbitro de la existencia del penalti. Y fue así como el francés no perdonó y aumentó aun más sus increíbles registros goleadores (26 goles) y puso en ventaja a su equipo de cara a la vuelta dentro de siete días, en un Ramón Sánchez-Pizjuán que será una fiesta para aupar a sus hombres a una final europea, otra más. Y que el ritmo no pare.

#MuchoÁnimoMichael!!!

Ficha técnica:

Shakhtar Donestk: Pyatov, Srna, Kucher, Rakitskiy, Ismaily, Stepanenko, Marlos (Bernard, minuto 90), Kovalenko, Taison (Wellington, minute 90), Malyshev y Ferreyra (Eduardo, minuto 90).

Sevilla FC: David Soria, Mariano, Rami, Carriço, Escudero, N’Zonzi, Krychowiak, Konoplyanka (Krohn-Dehli, minuto 58 (Coke, minuto 72)), Vitolo, Éver Banega y Kevin Gameiro.

Goles: 0-1, minuto 5: Vitolo. 1-1, minuto 23: Marlos. 2-1, minuto 35: Stepanenko. 2-2, minuto 82: Kevin Gameiro de penalti.

Árbitro: Szymon Marciniak (Polonia). Amarillas para Escudero, Carriço, Krychowiak, Srna y Malyshev.

Juan Ignacio Borrallo

Técnico superior en imagen audiovisual. Licenciado en periodismo. Amante del fútbol justo y de un Periodismo de calidad.

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