El Sevilla ya sabe lo que es ganar la Supercopa de España a lo grande

El Sevilla ganó la Supercopa de España en 2007. Foto vía Sevilla FC.

En medio de un caos de la organización de la Supercopa de España, el Sevilla va a por su segundo título como supercampeón de España. Un campeonato que lleva 11 años resistiéndose, pero que tiene un grato recuerdo con el único que consiguió. Fue en el año 2007 en pleno auge histórico del conjunto nervionense, que tras ganar dos copas de la UEFA, una Supercopa de España y una Copa del Rey, fue en búsqueda del único título español que le quedaba. Enfrente, un Real Madrid que venía de ganar la liga en la última jornada de manera agónica remontando en la segunda vuelta del campeonato tras una lucha intensa con Barcelona y Sevilla.

El equipo hispalense comenzó la temporada como acabó la pasada, como un tiro. Su debut en la Supercopa no pudo ser mejor. En la ida la eliminatoria se disputó en el Ramón Sánchez Pizjuán ante 45.000 espectadores. Un lleno absoluto para seguir viendo a una de las mejores plantillas de la historia del conjunto andaluz. Ese Sevilla de Juande Ramos fue con Palop; Dani Alves, Boulahrouz, Dragutinovic, Antonio Puerta; Martí, Keita, Duda, Jesús Navas, Renato: Luis Fabiano. También jugaron Tom De Mul, Diego Capel y Maresca.

El partido, a pesar de ser bastante intenso, se notaba la poca movilidad de ambos equipos típico de comienzos de temporada. El conjunto madridista estuvo a merced del Sevilla en el Pizjuán con un Bern Schuster como entrenador tras hacer grandes temporadas en el Getafe, pero éste no iba a ser su día. En el minuto 27 de la primera parte, Sergio Ramos derriba a Duda dentro del área para que Luis Fabiano batiera a Casillas y se quedara el marcador así. 1-0 en Sevilla para defender la renta en el Bernabéu.

Se pensaba que el Sevilla iría a Madrid a defender con uñas y dientes el resultado, pero nada más lejos de la realidad el conjunto que dirigía Juande Ramos pasó como una pisonadora al conjunto lleno de estrellas mundialistas como Raúl, Cannavaro o Van Nistelrroy, sin olvidar a jugadores que pasaron con más pena que gloria como Robinho, Drenthe o Miguel Torres. El 19 de agosto el Sevilla firmó una de esas noches difíciles de olvidar para el sevillismo, pues siguió dando puñetazos ante los llamados ‘grandes’ de Europa, pero fue el equipo sevillano el único grande que pasó en el Bernabéu aquella noche.

Kanouté hizo triplete en una noche difícil de olvidar. Foto vía Sevilla FC.

Kanouté hizo triplete en una noche difícil de olvidar. Foto vía Sevilla FC.

Juande Ramos modificó el once inicial con respecto el partido de ida contando con: Palop; Dani Alves, Mosquera, Dragutinovic, Fazio; Martí, Poulsen, Duda, Jesús Navas, Renato; Kanouté. También jugaron Keita, Kerzhakov y Maresca, y el partido no pudo ser más espectacular, pues el Sevilla mandó desde principio a fin el partido bajo las figuras de Kanouté y Renato, los goleadores de aquel partido. Sólo tardó 16 minutos el conjunto visitante para inaugurar el marcador con gol de Renato, que sólo tuvo que empujar el balón a las redes tras un pase de Kanouté al área pequeña. La locura de goles empezó.

El Real Madrid, con más empuje que calidad, empató el partido en un testarazo que poco pudo hacer Palop, pero poco le duró la alegría a los locales, y fue otra vez Renato el encargado de adelantar a los sevillistas de cabeza cinco minutos después. Un pasacalles en un partido mucho más entretenido que el del partido de ida. Seguía el vendaval sevillista en la primera parte, y después de un penalti provocado por Pepe al tocar el balón con las manos dentro del área, Kanouté tranformó el penalti para hacer el 1-3 del partido, pero el partido seguía igual de loco, y Cannavaro, sobre la bocina, recortó distancias antes del descanso de cabeza. El partido se fue al descanso con 2-3 en el resultado muy de cara para los hispalenses.

Tras el descanso, el partido se calmó en la primera mitad de los últimos 45 minutos. Los de Juande Ramos, que tenían ventaja clara en el marcador, decidieron dormir el encuentro ante la insistencia poco concreta del equipo madrileño. Pero fue en el minuto 78 cuando la eliminatoria empezó a ser más ajustada tras el gol de Sergio Ramos, también de cabeza, el Real Madrid consiguió empatar el partido a pesar del poco fútbol mostrado. Pero como a veces el fútbol es también justo, poco le duró la alegría al equipo local y Kanouté, dos minutos después, volvió a deshacer la igualada ante el desajuste defensivo del equipo que en teoría partía como favorito.

Pero aún faltaba la guinda del pastel, y después de la expulsión de Pepe (la primera de tantas que mereció durante la etapa del Real Madrid), los nervionenses hicieron más daño ante el desorden defensivo de los locales, y Kanouté hizo el quinto y definitivo gol para enmarcar el partido. Su hat-trick fue fundamental para otro título más del Sevilla en una noche que los sevillanos asaltaron el Santiago Bernabéu demostrando quién mandaba en el fútbol español sin favoritismo y a base de gran fútbol.

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