Sevilla FC 1-3 Juventus de Turín: Mr. Clattenburg se sale con la suya

El Sevilla FC cayó derrotado (1-3) en casa ante la Juventus de Turín en un partido que comenzó dominando hasta que el colegiado, el inglés Mark Clattenburg, decidió vestirse de Raphael y hacer de ésta su gran noche. Con un estadio Ramón Sánchez-Pizjuán lleno hasta la bandera, uno de los gigantes del fútbol europeo de visitante y el liderato del grupo de la UEFA Champions League en juego, el árbitro estimó oportuno acabar con cualquier atisbo de espectáculo futbolístico y dar el suyo propio.

Nico Pareja comenzó poniendo por delante a los hombres de Jorge Sampaoli, que había dispuesto un ‘once’ muy ofensivo con tres centrales, dos carrileros por banda (gran momento de Mariano y Escudero), centímetros por el centro con Iborra y N’Zonzi y arriba Vitolo, Franco Vázquez y Vietto. Un centro al área que fue despejado débilmente por la zaga italiana fue empalmado de volea por el central argentino, que la puso imposible al meta Gianluigi Buffon.

Por su parte, la ‘Vecchia Signora’ no había ido a Sevilla de Turismo, pues a pesar de las importantes ausencias que presentaba, sin Higuaín ni Dybala, atacaba con el croata Mandzukic y el colombiano Cuadrado, tan sobrados de calidad como de agresividad como se vería durante buena parte del partido… excepto a ojos del árbitro, claro está, que se fue erigiendo poco a poco en el MVP ‘bianconero’.

El Sevilla mandaba en el juego y el marcador, tenía la pelota, presionaba hasta su propio área a los juventinos. Demostraba jugada a jugada el motivo de su buen momento de forma, su clasificación en la Liga española, el porqué le disputaba a toda una Juve el liderato de grupo de Champions. Sin embargo, es muy difícil mantener el ritmo cuando el del pito en la boca es muy estricto en tu contra y muy permisivo a favor del rival.

Para muestra, un botón: Cuadrado es presionado por Escudero, el colombiano le suelta el codo al español, no pita nada, posteriormente es derribado por Franco Vázquez… y amarilla para el sevillista. De nada sirvieron ni las protestas ni la tángana que se formó entre los jugadores, que el extremo turinés se fue de rositas. No obstante, minutos más tarde, Vázquez no correría la misma suerte, pues una nueva falta del centrocampista nervionense a Khedira (tras derribo del alemán a N’Zonzi que nuevamente quedó impune) le hacía merecedor de la segunda amarilla y la consiguiente expulsión. Era falta, sí; era tarjeta, posiblemente; pero en esas circunstancias el árbitro debe contemporizar para que el partido no se le vaya de las manos, más si cabe si previamente ya se han enzarzado varias veces los jugadores de ambos equipos.

Con uno menos el partido cambiaba de rumbo, y era la Juventus la que se adueñaba de la pelota y el Sevilla el que defendía con uñas y dientes su exigua ventaja. Desgraciadamente, el show de Mr. Clattenburg no había hecho más que comenzar, pues en un saque de esquina en área sevillista obvió el manotazo en la cara de Bonucci a Mercado y prefirió señalar el posterior agarrón del argentino al italiano. Penalti que transformaría Marchisio y Sampaoli que se quería comer al colegiado, que apenas pitó el descanso se vio abordado por todo el equipo local.

En la reanudación el técnico argentino del Sevilla FC decidió retirar a Vietto para dar entrada a Sarabia, buscando la posesión pero dejando sin referencia ofensiva a los suyos. Esto motivó que los italianos plantaran su defensa en el centro del campo, dando paso a un asedio visitante que los sevillistas aguantaban como podían.

Ocurre que la Juventus, los equipos italianos por extensión, son perros viejos en esto del fútbol. Se las saben todas, y eran conscientes de que era un partido duro de roer, para el que habrían de armarse de paciencia hasta que el cansancio de los locales les diera una mayor ventaja, como así ocurriría. En uno de los ataques juventinos un mal despeje a la frontal del área era recogido por Bonucci, quien de fuerte disparo raso batía a falta de siete minutos para el final a Sergio Rico, dejando la sensación el meta de Montequinto que podía haber hecho algo más.

De ahí al final toque a rebato de los locales, que ponían más corazón que cabeza y que hasta pidieron un más que posible penalti por agarrón a Iborra que ninguno de los árbitros que hay sobre el campo (el del pito en la boca, el de línea y el de fondo) lo señalara. El centrocampista valenciano se encaraba con el colegiado jugándose la expulsión, algo que se ganó Sampaoli previamente al protestar una, cualquiera, de las múltiples y desquiciantes decisiones de Mr. Clattenburg, que parecía empeñado en hacer buenos a todos los árbitros españoles. Sí que logró algo el colegiado: poner de acuerdo a comentaristas españoles e italianos en cuanto a sus injustas decisiones.

Ya en el descuento Mandzukic cerraría el marcador con el definitivo 1-3, poco antes de que el delegado de campo sevillista, Juan Martagón, corriera a evitar que alguno de los jugadores se ganara una nueva expulsión. Toca pensar en Lyon, donde habrá que jugarse el futuro en la más importante competición de clubes del mundo. Competición en la que sobran árbitros como Mark Clattenburg, quien seguramente se fue de Nervión con la satisfacción del deber cumplido.

Ficha técnica:

Sevilla FC: Sergio Rico; Mercado, Pareja, Rami, Escudero; N’Zonzi, Iborra; Mariano (Kranevitter, m. 75), F. Vázquez, Vitolo; Vietto (Sarabia, m. 46).

Juventus FC: Buffon; Dani Alves, Rugani, Bonucci, Evra (Sturaro, m. 72); Khedira, Marchisio, Pjanic (Kean, m. 83); Cuadrado (Chiellini, m. 86), Mandzukic, Alex Sandro.

Goles: 1-0, m. 9: Pareja. 1-1, m. 47: Marchisio, de penalti. 1-2, m. 84: Bonucci. 1-3, m. 94: Mandzukic.

Árbitro: Mark Clattenburg (Inglaterra). Mostró tarjetas amarillas a Mandzukic (24′), Vázquez (30′ y 35′), Mercado (37′), Khedira (42′), Cuadrado (71′), Iborra (95′). Expulsó por doble amarilla a Vázquez (35′) y a Sampaoli (56′).

Luis Vilches

Periodista sevillano, fue al fútbol por primera vez a ver a D10S y la estrella fue Rafa Paz. Vivió en Londres, entrevistó a Gabilondo, jugó en el Tomares, le quiso el Betis y le dijo a un tal Sergio Ramos (de 14 años) que era mejor que él... Ahora en Madrid juntando letras donde le dejan.

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