SD Eibar 5 – 1 Sevilla FC: Éxtasis europeo en Ipurua

El Éibar fue una apisonadora para el Sevilla | Foto vía: sevillafc.es

El Éibar fue una apisonadora para el Sevilla | Foto vía: sevillafc.es

Parecía complicado a principio de temporada que la nave que pilota Jose Luís Mendilibar pudiera marcarse retos más ambiciosos que la media tabla en la que se asienta cada campaña, zona de agarre sólida y confortable para eludir el infierno del descenso y crecer temporada a temporada. Más difícil y, casi onírica, se presentaba la idea de que pudiera superar el goal average que mantenía con el Sevilla, rival directo por el sueño europeo, desde que en la primera vuelta el conjunto hispalense le endosara un 3-0 en el Ramón Sánchez-Pizjuán. Pero en Eibar no hay imposibles que no se destrocen a base de esfuerzo. Un ahínco y un empeño que se convierten en danza cuando el equipo rompe a jugar ante su afición en Ipurua, desatando un fútbol coreografiado digno de los mejores bailes de salón. El Sevilla no se sabía la música, intentó unos pasos, resbaló y cayó. Para cuando se dio cuenta ya le habían hecho un traje a medida. Cinco goles. Otro accidente futbolístico, el enésimo, y de nuevo cuando parecía que el equipo remontaba el vuelo hacia la regularidad.

Para el encuentro, Mendilibar apostó por un bloque compacto con dos líneas de cuatro y dos puntas. La idea era preservar el orden en el centro del campo con jugadores de corte defensivo como Dani García y Diop y romper al Sevilla por las bandas, donde más sufre, con las subidas de Inui y Orellana para servir balones a Charles y Kike García. En el banquillo visitante, Montella debió creer que era un buen día para hacer invenciones y pruebas en el once, y decidió incluir a los recién llegados Layún, Roque Mesa y Sandro en la alineación titular. El italiano acabaría pagando la novatada. También quiso contar de inicio con Pareja, que llevaba cuatro meses sin jugar. Un conjunto sólido y trabajado contra un once improvisado y con poco rodaje. Era la perfecta crónica de una muerte anunciada. Dicho y hecho.

Solo habían pasado 38 segundos del pitido inicial cuando Kike García abrió el marcador con un zurdazo imparable. Layún y Pareja dejaron un enorme hueco para que el delantero corriera, Rico no cerró bien su palo. Otro golpe emocional para el arquero, que ya quedó retratado el miércoles en Butarque ante el Leganés. Los goles tempraneros son desmoralizadores para un Sevilla que parecía más pendiente de la eliminatoria de Copa de la semana que viene que del partido que estaba disputando. En el minuto 17 se estrenó con la zamarra armera Orellana, que remató sin oposición en el segundo palo un centro. La defensa fue la mejor espectadora del tanto del chileno. Con todo, si a algo nos tiene acostumbrados el conjunto andaluz esta temporada es a reaccionar rápido. En el minuto 20, Sandro se sacó un dudoso penalti de la chistera por mano de Dani García. Sarabia lo transformó. Parecía que los de Nervión podían meterse en el partido, una sensación que se acrecentó cuando dos minutos después Rico protagonizó un paradón a bocajarro, sacando un remate de cabeza en la línea de gol. No tendría tanta suerte ante el testarazo de Ramis, en el minuto 31, que se elevaría por encima de Lenglet para poner tierra de por medio antes de la segunda parte.

Sarabia marcó el gol del honor en un dudoso penalti por mano de Dani García | Foto vía: sevillafc.es

Sarabia marcó el gol del honor en un dudoso penalti por mano de Dani García | Foto vía: sevillafc.es

En la reanudación, los vascos siguieron con su particular fiesta del fútbol y, de forma causal y simultánea, la zaga rojiblanca dando ejemplos de qué no hacer en el este deporte. Una mala cesión de Lenglet a Pareja se convirtió en un regalo de bienvenida ideal a Orellana, que no dudó en coger el caramelo del gol por segunda vez y llevárselo a la boca después de regatear al guardameta. El cuarto tanto acabó de borrar las pocas ganas con las que habían salido los de Montella del túnel de vestuarios. El italiano decidió dar entrada a Muriel y Navas, buscando maquillar el marcador, y a Banega para tener el control del cuero. Le salió rana la ecuación: Arbilla puso la puntilla convirtiendo de falta el quinto gol en el 82. De nada sirvió la estirada de Rico ante tal golpeo.

El desfalco es tan real como doloroso. Muchas son las preguntas que se hace el aficionado sevillista y pocas son las soluciones que le ofrece su escuadra. Se criticó a Berizzo y se le despidió, se reclamó la titularidad de jugadores que veían el partido en el banco, se estableció la imperiosa necesidad de acometer fichajes… y aun con todo eso cumplido, el equipo sigue acrecentando la colección de decepciones: Anfield, Mestalla, el Bernabéu… demasiados desengaños en seis meses. Por su parte, el Eibar se ubica séptimo con esta victoria, a un punto precisamente de los hispalenses, y con el goal average de su lado. Los vascos sólo han perdido un partido de los últimos diez, ante el Atlético de Madrid, que lucha por el título. De seguir en esta dinámica, es probable que el himno de la Europa League suene el año que viene en territorio armero.

Ficha Técnica:

SD Eibar: Dmitrovic; Rubén Peña, Ramis, Arbilla, José Ángel; Orellana (Ander Capa, min.87), Dani García, Pape Diop (Joan Jordán, min.81), Inui; Kike García, Charles (Escalante, min.75).

Sevilla FC:  Sergio Rico; Layún, Pareja, Lenglet, Escudero; N’Zonzi, Roque Mesa (Banega, min.53); Sarabia (Jesús Navas, min.75), Nolito, Sandro (Muriel, min.66); Ben Yedder.

Goles: 1-0, Kike García (min.1); 2-0, Orellana (min.17); 2-1, Sarabia (pen, min. 21); 3-1, Ramis (min.33); 4-1, Orellana (min.61); 5-1, Arbilla (min.83).

Árbitro: Trujillo Suárez (Colegio Canario), mostró amarilla a Pareja (min.39), Roque Mesa (min.49) y Banega (min.67)

Incidencias: Ipurúa. 5.311 espectadores.

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