Manchester United FC 1 – 2 Sevilla FC: Ben Yedder escribe su nombre en la historia sevillista

Ben Yedder sentenció otra mala temporada del United y rompió la barrera de octavos para el Sevilla. | Foto vía: sevillafc.es

En medio de las tinieblas y del miedo a las maldiciones alguien encontró el interruptor de la luz. Fue Ben Yedder, que iluminó con su estela el camino de su equipo en una noche oscura. Después de tres eliminaciones consecutivas en octavos de final de Champions, el franco-tunecino dio con la tecla para desactivar el gafe y sacar una espinita que tomaba dimensiones de estaca. En un Teatro de los Sueños donde los españoles cada vez son más propensos a soñar y los residentes habituales a deambular sonámbulos, los pupilos de Montella impusieron la épica a la lógica. Las matemáticas dictaban que el factor campo y la diferencia de presupuesto serían claves en el devenir de la eliminatoria para beneficio mancuniano; el Sevilla, su casta y su coraje, tenían otros planes.

Con el 0-0 de la ida en Nervión, los hispalenses debían buscar un gol con el que poner un pie en cuartos de final. El técnico transalpino apostó por sus hombres de confianza para la cita e introdujo a Kjaer, que ocuparía el eje de la zaga ante la baja de Navas, cuyo relevo como lateral tomaría Mercado. Un once con muchos minutos en las piernas, pero con el rodaje y el ritmo de competición para este tipo de partidos. Por parte local, Mourinho renunció a la calidad y el control del esférico que garantizan Pogba y Mata, y priorizó un doble pivote conservador, formado por Matic y Fellaini; dando entrada además a cuatro delanteros. Podría pensarse que el luso renunciaba a la iniciativa para matar al contragolpe, pero nada de eso. A la práctica, el portugués no propuso nada y se dedicó a especular, aunando en el campo a jugadores con mucho nombre y prestigio pero sin identidad colectiva. Sus acciones de ataque no pasaron de escaramuzas aisladas e intermitentes, concentrados como estaban en defender un 0-0… en su propio estadio.

Sonó el pitido inicial y con él la lucha por clasificarse a cuartos. En el minuto 2, Lukaku avisó con un chute desde la frontal que desapareció por encima de la portería. También lo haría hasta las postrimerías del encuentro el propio belga, que se diluyó ante un imperial Lenglet. El francés le superó con méritos en el aspecto físico y no le dio ninguna opción. El Sevilla fue animándose y tejiendo poco a poco una maraña de combinaciones lentas y precisas con destino a la portería de De Gea. De ellas nacieron disparos sin acierto de Vázquez y Muriel, que no encontraron portería. Quién sí lo hizo fue Fellaini, que también se encontró, para su desesperación, con un Rico inspirado.

Mantenían el tipo ambos púgiles, que se habían estado probando y estudiando durante 135 minutos sin asestarse ningún golpe certero. La segunda parte, la cuarta de la eliminatoria, traería consigo el desenlace y uno de ellos besaría la lona. A punto estuvo de irse contra las cuerdas el Mánchester United recién iniciada la segunda mitad, pero Correa desaprovechó un magnífico pase de Sarabia cuando ya se encontraba solo ante el meta local. El argentino necesitó demasiados toques después de un mal control, y el tiempo se le echó encima personificado en Eric Bailly. En la otra portería también la tuvo Lingard en el 52′, con un disparo cruzado lleno de veneno. Rico conocía el antídoto, infalible cuando se aplica en pequeñas dosis. El resto de heridas fueron subsanadas por la zaga y un inspirado N’Zonzi que se disfrazó de peaje para alejar de sus dominios a cualquier individuo que vistiera la casaca roja.

El Sevilla cumplió con creces la papeleta que le había sido asignada: marcar fuera de casa. No sólo eso, se llevó la victoria de Old Traafford. | Foto vía: sevillafc.es

El Sevilla cumplió con creces la papeleta que le había sido asignada: marcar fuera de casa. No sólo eso, se llevó la victoria de Old Traafford. | Foto vía: sevillafc.es

A la hora de partido entró Pogba por Fellaini en busca de mayor llegada, ya que era menester asumir riesgos a esas alturas del choque. El Sevilla se benefició de la desprotección de la espalda de la medular, apareciendo allí  jugones trescuartistas como Banega o Sarabia. A ellos se unió en el 73′ Ben Yedder, que pincharía la música en lo que segundos después se convertiría en una fiesta. Apenas llevaba el atacante un minuto en la cancha cuando Sarabia filtró un excelente pase entre la defensa que él mismo se encargaría de aprovechar. El ex del Toulose fijó a Bailly  con un movimiento sutil y armó un latigazo a la cepa del poste. Imposible para De Gea que en 160 minutos se había erigido en un titán impenetrable para Muriel.

Con el United buscando los dos goles necesarios para pasar de ronda, Ben Yedder encontró el caldo de cultivo ideal para asestar el golpe definitivo y, de paso, presentar su firme candidatura a la titularidad. Una acción de estrategia en el 78′ le encontró en el segundo palo donde, aun cubierto por un defensa, consiguió conectar un testarazo directo a portería. De Gea consiguió evitar el gol en primera instancia con una exhibición de reflejos, pero la trayectoria del balón acabaría introduciéndolo en el arco. Doblete para poner en duda sus repetidas suplencias en detrimento de un Luis Muriel que no ha justificado el precio pagado por él en verano.

Mourinho dio entonces entrada a Mata y a Martial, que sustituyeron a Valencia y Lingard, buscando una gesta casi imposible ante la necesidad de convertir tres tantos. La ausencia del lateral peruano activó a Correa, que hizo estragos por esa banda y cerca estuvo de servir en bandeja de plata el hat-trick al ‘gourmet’ Ben Yedder. La desesperación ofensiva del United dio frutos tardíos por medio de Lukaku, que recortó distancias a la salida de un córner con un plástico remate. Pudo haber más goles en unos últimos minutos desbocados, con Lukaku desatado en el área y Rashford buscando agujeros en unas líneas defensivas casi pretorianas que habían reclutado recientemente a Geis y Pizarro para contener el asedio. Ben Yedder tuvo la sentencia en el añadido, en un mano a mano que De Gea sacó con el pie sin el más mínimo titubeo. Una pena que un meta de tamañas dimensiones se quede fuera de la competición a estas alturas.

La euforia se desbordó entre jugadores y grada en un día que seguro que será memorable para la entidad. | Foto vía: sevillafc.es

La euforia se desbordó entre jugadores y grada en un día que seguro que será memorable para la entidad. | Foto vía: sevillafc.es

El pitido final fue ahogado por los gritos eufóricos de jugadores y grada, conscientes de haber salido victoriosos en tres frentes. Se venció al Mánchester, a la lógica que imponía que la vuelta fuera y la diferencia de nivel serían insalvables, y a los fantasmas que se cernían sobre los octavos de final de Champions. Y en todas estas fraguas el factor determinante fue el corazón y la implicación de un grupo y de una masa social que no entienden de límites ni fronteras, más allá de las que marca un sentimiento. La máxima competición europea comienza a conocer y a disfrutar del Sevilla, eterno novio de su hermana pequeña, la Europa League, y podrá medir sus aspiraciones, al menos, dos partidos más. Veremos hasta dónde llega la capacidad de una escuadra que ya se siente campeona al superarse a sí misma.

 

Ficha Técnica:

Manchester United F.C: De Gea; Valencia (Mata, min.76), Bailly, Smalling, Young; Matic, Fellaini (Pogba, min.59); Lingard (Martial, min.76), Alexis, Rashford; y Lukaku.

Sevilla C.F: Sergio Rico; Mercado, Kjaer, Lenglet, Escudero; N’Zonzi, Banega, Vázquez (Pizarro, min.87); Correa (Geis, min.89), Sarabia y Muriel (Ben Yedder, min.71).

Goles: 0-1, Ben Yedder (min.74); 0-2, Ben Yedder (min.78); 1-2, Lukaku (min.84).

Árbitro: Danny Makkelie (HOL). Amonestó a Rashford (min.93) del Manchester United y a Banega (min.5), Ben Yedder (min.78), Correa (min.88) y Sarabia (min.90) del Sevilla.

Estadio: Old Trafford (74.000 espectadores)

 

 

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