La casta y el coraje del Sevilla FC en la Copa de 2007

La plantilla del Sevilla FC, celebrando el título de Copa del Rey en 2007 ante su afición. Foto vía SevillaFC.es

Todos los equipos sueñan con llegar a una final de cualquier competición y luchar por un título, ya sea a nivel nacional e internacional. La ilusión de la Copa del Rey de 2007 mostró como dos equipos, de distintas trayectorias deportivas y bagaje en el fútbol español, tenían mucha ilusión en conseguir el ansiado trofeo ante los 80.000 espectadores allí presentes en la final que se celebró en el Estadio Santiago Bernabéu.

Después de la anterior temporada, donde los sevillistas sorprendieron consiguiendo su primera Copa de la UEFA (la actual Europa League), el equipo de Juande Ramos estaba alcanzando cotas máximas en el fútbol español y europeo. Una lucha que también se trasladaba a la Liga, donde era perseguidor inmediato del duopolio y que, a pesar de las diferencias económicas, se mostró en el terreno de juego que ellos podían ser grandes merecedores del trofeo.

Enfrente, tenían al Getafe CF, un club que cumplía su tercera temporada en Primera División, y que afrontaban la final como una oportunidad para engrandecer al club del sur de Madrid. No obstante, los de Bernd Schuster eran uno de los equipos que estaban luchando por conseguir la clasificación europea, después de dos años donde lograron el objetivo de la salvación en la élite del fútbol español. Por tanto, dos equipos con dos historias diferentes pero con el mismo objetivo de reinar en la competición del “K.O.”. Diez años de una gesta donde reinó el fútbol por encima de los millones del duopolio.

Seguridad y contundencia en la competición de los sevillistas

El Sevilla FC llevó siempre una buena dinámica dentro de la Copa del Rey, en cada una de sus rondas. Los sevillistas destacaron a partir de la primera eliminatoria, en dieciseisavos de final, y demostraron una buena regularidad en un torneo donde cada partido es importante y cada gol es decisivo a la hora de pasar de ronda.

El primer trámite para los de Juande Ramos fue ante la Gimnástica Segoviana de Segunda División B. El equipo de Nervión no pasó ningún problema los dos primeros partidos de su participación en la Copa del Rey, ganando por 0-1 en La Albuera y por 0-3 en el Ramón Sánchez-Pizjuán. Pero el Sevilla FC, después de lograr la corona europea el año anterior, no se conformaba y quería llegar lo más lejos posible.

En la siguiente ronda, se enfrentaría al Rayo Vallecano (que en esa temporada jugaría la Segunda División B), que sorprendió en la primera eliminatoria dejando atrás al RCD Espanyol. Los madrileños hicieron sufrir a los de Juande Ramos, empatando sin goles en el Estadio de Vallecas, pero el Sevilla demostró su potencial en su estadio ganando por 3-1. Luego, se fue complicando más el desarrollo de la competición para los sevillistas, que vivieron un derbi sevillano en la competición  del “K.O.”, ya que se enfrentaron al Real Betis (que dio una de las sorpresas tras imponerse al Real Madrid en octavos de final). Un duelo que fue marcado por la igualdad de ambos conjuntos tanto en el encuentro de ida en el Pizjuán como en el de vuelta en el Benito Villamarín. Un gol de Kanouté en el minuto 56 invitó a soñar con el trofeo copero y sirvió para pasar a semifinales y generar más ilusión en una plantilla que estaba haciendo historia.

El Sevilla no se conformaba con lo ya realizado y quería más, y luchaba por estar en esa final en el Santiago Bernabéu demostrando mucha fuerza y un buen fútbol que conquistó a muchos aficionados del deporte rey. En semifinales, el sorteo deparó encuadrarse con el Deportivo de la Coruña, un equipo que quería repetir una nueva final copera, después de haberse alzado con el título en 2002 ante el Real Madrid. Los sevillistas demostraron su gran nivel ante los gallegos, que sentenciaron por 0-3 en el partido de ida en Riazor, mientras que la vuelta finalizó con un resultado de 2-0 en el Ramón Sánchez Pizjuán.

Foto vía Sevilla FC

Javi Navarro alza al cielo el título de Copa. Foto vía Sevilla FC

La final del Santiago Bernabéu y la lucha del buen fútbol

El duelo final se presentaba ilusionante por cómo llegaron los dos equipos. Mientras que el Sevilla FC accedió, eliminando al Deportivo de la Coruña o al Real Betis entre otros equipos, el Getafe CF había dejado atrás al Valencia CF, al CA Osasuna y al FC Barcelona. Los madrileños lograron una de las últimas proezas en la historia de la Copa del Rey, ya que remontaron un 5-2 en contra de la ida en el Camp Nou ante los azulgranas, ganando por 4-0 en el Coliseum Alfonso Pérez, en la que uno de los protagonistas fue el jerezano Dani Güiza, que marcó dos goles.

Una final que se vivió con mucha pasión sobre el terreno de juego, en los prolegómenos y en las gradas, ya que se desplazaron más de 80.000 sevillistas que inundaron las calles de Madrid para apoyar a su equipo. De este modo, se convirtió en uno de los desplazamientos con mayor seguimiento dentro de un partido de los de Nervión. El equipo de Juande Ramos alzo el trofeo, tras ganar por 1-0 con el gol de Kanouté en el minuto 10, después de una jugada personal y superar al último defensor para batir a Luis García, que defendía el marco azulón en la final de Madrid. Jugadores como Dani Alves, Andrés Palop o Jesús Navas convirtieron la ilusión en realidad, ganando la cuarta Copa del Rey del club hispalense.

Un trofeo al que se unió su segunda Copa de la UEFA, y que sería el nacimiento de una ilusión y de un proyecto. Diez años después, el Sevilla se ha convertido en uno de los equipos más potentes de España y de Europa, jugando al más alto nivel en cada competición donde participa. No sería la última vez que ganaría la Copa del Rey, pues en 2010 también lograría el título después de ganar al Atlético de Madrid por 0-2 en el Camp Nou. Ese día, como dice el cantante El Arrebato en el himno del Sevilla, nació una ilusión y también fue el día donde la humildad y la ilusión ganó al fútbol del duopolio.

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