Girona FC 0 – 1 Sevilla FC: El palo mantiene al Sevilla invicto

El Sevilla visitaba por primera vez en su historia el estadio de Montilivi en esta cuarta jornada de la competición liguera. Lo hacía para enfrentarse al Girona, un recién ascendido de esos que molestan, que se pegan y no dejan respirar. El feudo catalán es un templo para la afición local, y los jugadores venden los puntos caros, sobre todo si se enfrentan a gigantes. En la primera jornada ya le complicaron la vida al Atlético, que tuvo que sudar sangre y encomendarse a la épica para empatar el 2-0 inicial.

Con este precedente, el equipo de Pablo Machín saltó al campo con el objetivo de no dar cuartel en ninguna acción al Sevilla, de estar encima y asfixiarlo. Sin duda, la hoja de ruta trazada por Klopp en el partido del miércoles también podía servir de inspiración. El control del partido pasaba por la presión a los centrocampistas hispalenses y la persistencia en las entradas por banda, motivo por el cual Machín decidió dar continuidad a su ya canónica disposición táctica en 5-3-2. La formación, de moda en Inglaterra en clubes como el Chelsea o el Tottenham, ya dio el ascenso al club catalán la campaña pasada. De esta manera, Granell y Pere Pons son secundados en la recuperación por Mojica y Aday, que aportan un plus en ataque a la hora de abrir de buscar línea de fondo y enviar centros. El destinatario debía ser Stuani, que formó como estilete en una línea de ataque solitaria donde su carácter batallador y experiencia debían valerle para deshabilitar a los centrales.

En el banquillo visitante la tónica fue totalmente distinta. Berizzo hizo hasta cocho cambios respecto al partido de Champions, siendo Rico, N’Zonzi y Banega los únicos que repitieron. El técnico argentino dio entrada a una zaga inédita: a la segunda pareja de centrales, la formada por Lenglet y Carriço, se añadieron el debutante Lionel Carole y Corchia, recién llegado también este verano. En el medio del campo Pizarro entregó la batuta a Ganso, que vive un gran momento de forma después de anotarle al Getafe y al Eibar, y la línea de ataque la formaron Sarabia, Muriel y Montoya. El objetivo principal de Berizzo es que los jugadores lleguen frescos al tramo final de temporada para evitar el bajón físico que padeció el equipo la temporada pasada por la negativa a rotar de Sampaoli.

El partido empezó con un arreón inicial del Girona, que buscaba asaltar por la vía rápida a uno de los ‘cocos’ de la liga, pero sus acometidas no tuvieron la eficiencia partido ante el Atleti. Los catalanes se hincharon a servir balones al área de Rico, que Lenglet y Carriço no tuvieron inconvenientes en despejar ante un Stuani reducido. Con la línea defensiva bien organizada, el Sevilla se armó de paciencia para esperar su oportunidad, pero tampoco tuvo ninguna ocasión manifiesta. El partido era un correcalles que imposibilitaba las posesiones largas, con ayudas y esfuerzos constantes en la recuperación que anulaban la inspiración ofensiva mutua.

En esta ocasión se cumplió el dicho: penalti inventado no entra. Granell estrelló su disparo en el poste. | Foto vía: sevillafc.es

En esta ocasión se cumplió el dicho: penalti inventado no entra. Granell estrelló su disparo en el poste. | Foto vía: sevillafc.es

Con la segunda mitad ya en juego, Juanpe tuvo la mejor ocasión para los locales después de empalar un balón que salió rozando el palo. Se animaba el Girona, y con ellos su estadio, que empezó a fluir con un juego asociativo basado en el toque y los movimientos de desmarque. El Sevilla seguía a la espera, inspirado quizás en la estrategia que le sirvió el empate ante el Liverpool, y fue ahí cuando despertó Muriel, decidido a aprovechar las peligrosas contras y aproximaciones nervionenses. Una buena jugada trenzada entre los ‘peloteros’ Sarabia y Banega acabó en sus pies para que batiera a Iraizoz con un disparo mordido pero eficaz. Se estrenaba así el fichaje más caro de la historia del club, y el gol le sirvió para animarse. A punto estuvo de llevarse alguno más en el saco después de un mano a mano con el ex meta del Athletic y de una falta envenenada. También pudo estrenarse en Primera Pere Pons, que no consiguió materializar un pase de la muerte de Johan Mojica en la ocasión más clara para los locales.

Con el partido agonizante y el Girona haciéndose a la idea de la derrota, De Burgos Bengoetxea revitalizó el ambiente inventándose una pena máxima. El despeje del recuperado Franco ‘Mudo’ Vázquez, que no levantó la pierna en exceso, no llegó a impactar en el rostro de Olunga, que sí bajó la cara más de la cuenta. Penalti. La responsabilidad del empate recayó en Alex Granell, que la desechó enviando el balón al travesaño. Otro palo que evita un susto para el Sevilla. Emre aún se está riendo en casa. Al final, los tres puntos se fueron para tierras andaluzas, donde si bien el juego todavía es discutible, las matemáticas invitan al optimismo. Con 10 puntos de 12 posibles, los del Sánchez-Pizjuán están viviendo su mejor arranque liguero. Sólo el último Sevilla de Emery (2015-2016) puede hacer sombra a la obra de Berizzo.

Por su parte, el Girona se mantiene con 4 puntos después de cosechar hoy una nueva derrota. En Montilivi saben que ganar en casa es vital para la permanencia, por eso protagonizan batallas como las de esta tarde. Si siguen planteando resistencias similares durante el campeonato, la suerte y los resultados llegarán. Proyecto no les falta, como tampoco un líder que sabe qué se hace.

Ficha técnica:

Girona FC: Iraizoz; Aday, Juanpe, Bernardo, Muniesa, Mojica; Pere Pons (Kayode, min.79), Granell, Borja García; Portu (Olunga, min.79) y Stuani (Aleix García, min. 67).

Sevilla FC: Sergio Rico; Corchia, Lenglet, Carriço, Carole; N’Zonzi, Sarabia (Krohn-Dehli, min.85), Montoya (Mercado, min.77), Banega, Ganso (Franco Vázquez, min.63) y Muriel.

Goles: 0-1, Muriel (min.69).

Árbitro: De Burgos Bengoetxea (vasco). Amonestó a N’Zonzi, Juanpe, Corchia, Bernardo, Carriço y Lenglet.

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