Y 500 partidos siguen sin poder pararlo

Foto vía osasunista.net

Me produce gracia, y mucha, cuando aficionados de otros clubes se llenan la boca hablando de las estrellas de su equipo. Jugadores con fama mundial llenos de dinero que van de aquí para allí jugando en algunos de los mejores equipos del planeta, ganando títulos, premios individuales y siendo vitoreados en todos los países donde la marca publicitaria de rigor te hace viajar.

Quizás es que yo siga pensando, iluso de mí, en el fútbol, no como en un mero negocio donde los futbolistas son mercenarios que solo buscan dinero y fama, opción muy respetable por otra parte cuando se trabaje con profesionalidad. Sino en el fútbol como fidelidad a unos colores, respeto a un equipo del que eres hincha desde pequeñito, en las buenas y en las malas. En definitiva un fútbol donde las emociones valiesen más que el dinero.

Pocos futbolistas habrá en el mundo que encajan mejor en este segundo tipo de fútbol que Patxi Puñal. Navarro y osasunista hasta la médula, el de Huarte a sus 38 años es siempre un ejemplo de profesionalidad, de carácter dentro del campo y de amor hacia un club del que forma parte desde chiquito.

Debut en 1997 y cesión al Leganés

Como casi todos los comienzos, el de Puñal no fue fácil. Debutó en junio de 1997 en Eibar en segunda división, jugando unos pocos minutos. No tuvo en el primer equipo de Osasuna las oportunidades deseadas y se tuvo que marchar una temporada y media al Leganés. Allí Puñal convenció y Miguel Ángel Lotino lo recuperó para la causa cuando el equipo ascendió a Primera División. Era la temporada 2001/2002 y Lotina dijo en una rueda de prensa una frase que todos los entrenadores siguientes parecieron respetar: “Van a jugar Puñal y 10 más”.

Y es que el de Huarte se convirtió en un fijo desde entonces. Con Puñal, Osasuna ha vivido los mejores años de su historia. Una final de Copa, una participación en la Champions y una semifinal de UEFA son los mayores logros deportivos de un futbolista que  siempre ha sido titular con todos los entrenadores. Por Pamplona han pasado jugadores como Pablo García, Raúl García pero él siempre ha sido el indiscutible en  el centro del campo.

Su leyenda fue creciendo por su pundonor, por su manera de darlo todo cada partido y porque temporada tras temporada se convertía en un pilar básico. Empezó haciendo las labores de robo y distribución propias de un mediocentro, pronto comenzó a tirar faltas y penaltis e incluso lo hemos visto de portero en El Sadar tras la expulsión de Ricardo un partido contra el Villareal aguantando estoicamente el 3-2 para llevarse la victoria.

Puñal ha ido bajando el nivel, una pura cuestión natural, en las últimas temporadas. Pero las leyendas aparecen también cuando peor están las cosas. No hay una razón lógica por la que un futbolista que lleva cinco años sin meter un gol, consiga desde fuera del área por toda la escuadra un tanto cuando Osasuna tenía una pata metida en el pozo de Segunda. Y es que las grandes ocasiones están reservadas también para las grandes leyendas.

El “No podrán parar a Patxi Puñal” que suena cada partido en El Sadar es un fiel reflejo de un futbolista de los que ya casi no quedan, un futbolista que a sus 38 años acaba de cumplir 500 partidos con Osasuna, el equipo de su infancia. Y los que le quedan todavía, porque ¿Alguien lo podrá parar?.

Javier Frías

Estudiante de 4º curso de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Natural de Fitero (Navarra), apasionado del fútbol y especialmente de Osasuna.

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