Dieciséis años después

Dieciséis años después aquí estamos, esperando la hazaña de unos chavales que ¿quién nos diría a principio de temporada que podríamos optar al ascenso? Y más después de la anterior campaña llena de sufrimiento y altibajos que aguantamos, tal y como manda el ADN rojillo.

Dieciséis años después muchos soñamos, de momento, con el partido en El Sadar que nos hace vernos un pasico más cerca de Primera. Unos chavales y un míster que han conseguido emocionarnos como hacía tiempo que no lo hacíamos. Y como esperamos que lo hagan hasta el final. Subamos este año o no, que nos emocionen. Y nos hagan sentirnos orgullosos, como hasta ahora, del equipo de nuestra tierra.

Dieciséis años después El Sadar promete vibrar como lo merece la ocasión, el ambientazo está asegurado. Si por algo se caracteriza la afición osasunista es que nunca ha dejado de lado a los suyos. El equipo ha llegado hasta aquí en gran parte por ese jugador número doce que los lleva en volandas partido tras partido. Oier dos días antes de recibir al Girona lo afirmó: «hemos demostrado que juntos somos imparables».

Dieciséis años después muchos recordarán aquel cuatro de junio del 2000, con Lotina en el banquillo. Aquel dorsal diecisiete. Aquel gol de Trzeciak en el 65. Aquel tanto que rompía el empate a uno en El Sadar frente al Recreativo de Huelva. Un gol que valía un ascenso. Después de seis años en Segunda División, Osasuna volvía a la categoría de oro del fútbol.

Foto vía todocolección.net

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Dieciséis años del gol de Orbaiz en el 52 que empataba el encuentro de penalti. Enloqueció a la grada, Primera División estaba cada vez más cerca para los navarros. Minutos después Alfredo, entonces jugador de Osasuna, marcó el 2 a 1 pero, tras segundos de incertidumbre, el colegiado, con ayudad el asistente, anuló el tanto. Lotina permanecía sentado en el banquillo, ni si quiera se levantó con el gol de Trzeciak que daba la vuelta al marcador, pero se le veía inquieto.

La grada estaba preparada para la invasión de campo. Osasuna, con este resultado, era de Primera División. Los aficionados de Graderío Sur estaban a pie de campo. Aquella situación dejó una imagen para el recuerdo: Moreno, jugador del equipo onubense, se disponía a lanzar un córner con los hinchas rojillos a sus espaldas, literalmente. Era imposible tenerlos más cerca.

El árbitro Amilburu Santamaría pitó en el cincuenta y uno uno de los finales más esperados para el osasunismo. El video marcador lo decía: ¡¡¡Estamos en Primera!!!. Una ola de hinchas rojillos invadió el campo. A día de hoy estamos a un paso de volver a conseguirlo.

Los Sanzol, Mateo, Cruchaga, Yanguas, Alfredo, Palacios, Iván Rosado, Ziganda, Fresán, Vasiljevic, Puñal, Treziciak… de hace dieciséis años, pueden ser los Oier, Roberto Torres, Mikel Merino, Flaño, David García… de hoy.

Primero conquistamos Sabadell, después Tarragona. Ahora podría ser Girona y ¿quién sabe si el año que viene Barcelona?

Verónica Satrustegi

Navarra y rojilla, ¿qué más se puede pedir?

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