Albacete Balompié 3 – 1 CA Osasuna: Albacete vuelve a creer

Llegó. Tardó, pero finalmente lo hizo. Nueve jornadas después, más de cuatro meses si hablamos de la consecución como conjunto, volvió el Albacete a conocer la victoria. Se estaba antragantando. Empezaba a ser algo obsesivo y ansioso, empezaba a ser urgente y ha tenido que ser resuelto con la vuelta de César Fernando al banquillo blanco.

Tras varios fines de semana de incompetencia e inoperancia bajo una dirección sampedrina, el conjunto del Belmonte se alió con el balón parado para revertir la situación y mostrar su versión más solvente y eficaz, creando peligro sobre la puerta rojilla y sellando su propia portería.

Atrevido y mucho más confiado, el Albacete Balompié encontró su mejor carta en el recién incorporado a la disciplina Fede Vico. El cordobés, desparecido y bastante decepcionante hasta el momento, tomó consciencia de la importancia del encuentro y no dejó de sumar y aportar durante todo la tarde, naciendo de sus botas todos los goles locales.

Peligroso en la estrategia, Vico fue el encargado de poner en bandeja el primer tanto de la tarde al zaguero Jorge Pulido, quien demostrando el cambio de tendencia introdujo esta vez el balón en la meta contraria en vez de en la propia.

El dominio manchego era contrastable. Superiores y vistosos, los locales contaron con varias ocasiones más que pudieron engordar la renta, pero no fue hasta la conclusión de la primera media hora del encuentro cuando esta diferencia se hizo material, cuando, entre polémica y protestas navarras, Vico anotaba el segundo con un disparo de falta directa muy lejano.

Lejos de suponer el segundo de los goles la llegada de la calma y volviendo a animar el ambiente con altas dosis de nerviosismo, las diferencias se vieron reducidas con un solitario tanto de Urko Vera al filo del descanso.

De forma diferente a como vienen acostumbrando, el conjunto de Ferrando si se mostró sólido ante la adversidad en esta ocasión, manteniendo la guardia y siendo capaz de asestar un tercer golpe durante el tramo final del choque.

La grada creyó y disfrutó durante los noventa minutos, poniendo el broche a una tarde de revitalización y cambio con el tanto de Rubén Cruz desde el punto de penal.

La necesidad del cambio era innegable. Con el cambio ha parecido llegar una dinámica diferente, una dinámica ganadora que debe prolongarse en el tiempo para conseguir el objetivo. Hoy Albacete sonrió, hoy Albacete volvió a creer. Y con motivos.

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