«Los otros 18» seguirán repartiéndose las migajas

El fútbol español está herido, tocado, dañado, en serio riesgo de destrucción por culpa de la crisis económica de los clubes. Este sería un buen comienzo, pero la realidad es que detrás de esa crisis hay varios factores que están influyendo de forma notoria para que muchos equipos españoles no puedan despegar en lo económico y cancelar la soga que les exprime el cuello. Una atadura mortal que está evitando el saneamiento de las maltrechas arcas del balompié.

Las diferencias abismales entre los reyes de la manada que se reparten el pastel y los pobres que se alimentan a base de las migajas sobrantes, son evidentes. El injusto reparto de los derechos televisivos es la primera piedra en el camino para resolver la crisis en muchos equipos españoles. Sumas que prácticamente permiten al equipo subsistir toda la temporada, pero que si se repartiesen equitativamente, permitirían a muchos cancelar sus deudas con Hacienda en un mínimo período.

La Asamblea de la Liga de Fútbol Profesional que se celebró el pasado jueves en Vigo, no ha solventado para nada el problema. Real Madrid y Barcelona se seguirán garantizando 140 millones de euros por temporada, mientras que con el aumento de los presupuestos, el resto de clubes verán aumentado un poco más sus beneficios de las televisiones. Un nuevo Decreto Ley del Gobierno, que regulará los repartos de tal manera que un 50% de los ingresos será lineal, un 25% por resultados históricos y otro 25 por implantación social.

La nueva medida del Gobierno no resolverá por tanto la desigualdad entre pequeños y grandes, aunque el presidente de la Liga BBVA haya hablado de reducir las diferencias en 3 puntos. Es algo inviable si unos siguen cobrando 140 millones y otros 13. En la equidad está la legalidad y la igualdad de oportunidades para el fútbol español. La opción de recuperarse de las deudas históricas.

Hacienda, mientras tanto, flexibilizará la deuda con los clubes que solicitan aplazamientos en los pagos. Una medida transgresora, que busca recuperar todo el montante posible que los clubes adeudan al fisco. Sabia jugada de la Agencia Tributaria, pero que llega tarde para muchos conjuntos que no pudieron hacer frente a los aplazamientos de la deuda, y en algún caso, a los que tampoco aceptaron un plan de pagos.

Lo único positivo de la reunión para Los Otros 18 fue la negativa de Tebas a cambiar los partidos a las dos del mediodía, como sugería Jaume Roures, fundador de Mediapro. Una medida que solo reportaría beneficios a las televisiones, al poder vender los derechos en Asia. Los clubes verían seguramente mermadas sus arcas. La hora de la comida, no es quizás el mejor momento para disputar un encuentro y menos, dada la climatología en determinadas fechas del año en nuestro país.

Las deudas siguen al acecho

El gran lastre es sin duda la deuda histórica acumulada. En tiempos de bonanza se derrochó por malas gestiones y en la actualidad se está pagando por ello. Pero aquí, también hay trampa. Como no, los 2 grandes favorecidos, vuelven a serlo en este caso. Su deuda con la Agencia Tributaria se desconoce, al tiempo que desde este órgano, se alude a la solidez económica. Es decir, deben, pero no se les incluye en los conjuntos que están pendientes de pago.

Según la Administración los clubes de la Liga de Fútbol Profesional deben a Hacienda 564 millones de euros. Cifras que distan de las dadas por Tebas hace unos meses, cuando afirmaba que solo adeudaban 482 millones. Eso sí, tras las discrepancias parece que Gobierno y LFP se tienden la mano una vez más. Así quedó plasmado en la Asamblea de la LFP con la presencia de Miguel Cardenal, presidente del Consejo Superior de Deportes.

Lo cierto es que en el último año, la deuda de los clubes con el fisco se ha reducido en 99 millones.  Pero las cifras siguen alarmando porque el pronóstico de cancelar la deuda a corto plazo es bastante complicado. Y cada vez son más los equipos con problemas para salir a competir. Los veranos de incertidumbre van en aumento y el futuro se ve cada vez más negro.

La deuda seguirá ahogando mientras los que mandan no decidan repartir equitativamente. No es lógico ver como el Eibar, que no tiene ni un euro de deuda, compite en desigualdad de condiciones con conjuntos que acumulan cientos de millones. El futuro del fútbol español depende ya de lo que sus dirigentes quieran destinar a salvarlo. La opción es factible, solo hay que ser valientes y atreverse a quitarle el pastel de la mano a los grandes depredadores.

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