La revolución de la clase media

Parece, por fortuna, que algo está cambiando en la Liga española. Aún queda mucho para que desaparezca el odioso duopolio Barça-Madrid, dúo al que se ha unido desde hace unas temporadas el Atlético de Madrid, pero lo cierto es que la clase media de la competición española está empezando a asomar la patita.

Desde siempre ha existido un segundo escalón a nivel nacional en el que estaban, con algunas intermitencias, clásicos como el Valencia, Athletic…, y de unos años a esta parte, el Sevilla y el Villarreal. Pero está emergiendo una nueva clase media que quiere asaltar los puestos nobles de la clasificación.

Buena parte de culpa de esta pacífica rebelión la tienen los inversores extranjeros que se han hecho con la propiedad de muchos de los equipos hispanos.  Uno de los últimos que opta a pelear por Europa es el Espanyol, tras su compra por parte del grupo chino Rastar, comandado por el magnate Chen Yanseng. Quique Sánchez Flores llega como entrenador, y se esperan buenos fichajes.

Ya en enero, otro grupo chino (Wanda, un conglomerado empresarial que gestiona hoteles,  centros comerciales, etc.) y propiedad de otro magnate, Wang Jianlin, se hizo con el 20% de las acciones del Atlético de Madrid.

En la Primera división española, que la próxima temporada dejará de ser Liga BBVA, además del citado caso del Espanyol, hay otros tres clubes que pertenecen a capitales extranjeros: el Málaga, el Granada y el Valencia, amén de otros dos clubes como Villarreal y Celta, en los que los propietarios son los dueños de grandes empresas españolas.

Foto vía palco23.com

Foto vía palco23.com

El Málaga fue uno de los primeros en ser adquiridos por capital foráneo. El jeque Al-Thani desembarcó en La Rosaleda cargado de millones de Catar que elevaron al equipo a la gloria de la Champions, para luego quedar casi abandonado a su suerte. Sin embargo, desde hace unos meses la propiedad ha vuelto a tomar las riendas, y al mismo tiempo ha retornado la ilusión de los malaguistas, que con la llegada de, por ejemplo, el extremo Jony o el laureado y cotizado técnico Juande Ramos vuelven a creer en el proyecto.

Al Valencia, de momento no parece que le hayan sentado muy bien los millones que invirtió el empresario nacido en Singapur, Peter Lim, pero saben que tarde o temprano su equipo remontará el vuelo. De hecho, históricamente siempre intentó pelearle al Atlético un histórico tercer puesto liguero tras los dos innombrables. Con una inyección de billetes, seguro que todo será más fácil.

El caso del Granada es más complejo. Tras ser adquirido por el italiano Giampaolo Pozzo, empresario que también es propietario del Udinese en Italia y, a través de su hijo Gino, del Watford inglés), y de mantenerse con muchos apuros en la máxima categoría, ahora ha visto como los italianos han traspasado la propiedad al empresario chino Jiang Lizhang, máximo responsable de Desports, una agencia de marketing deportivo. En la ciudad nazarí se confía en que los asiáticos lleguen cargados, no solo de ilusión, sino de millones que eleven el nivel del equipo para dar un salto de calidad.

Fernando Roig (Pamesa, Mercadona) es el “amo” del Villarreal, que gracias a su buena gestión económica y deportiva se ha encaramado a las zonas altas de la tabla. Este año sonará en el Madrigal el himno de la Champions. Inversiones millonarias como las que han realizado en los últimos años hubieran sido imposibles sin él.

No muchos conocen el currículum empresarial de Carlos Mouriño, máximo accionista del Celta y que aun siendo vigués, es propietario del Grupo Corporativo GES, un emporio petrolífero mexicano. Bajo su batuta el Celta también se ha hecho europeo.

Si a todos estos conjuntos añadimos otras realidades con capacidad deportiva y masa social como Athletic Club, Real Sociedad, Betis… amén de los equipos que cada año se rebelan contra su condición de modestos, resulta que serán más de diez los equipos que peleen por las tres, o puede que cuatro plazas europeas que dejen libres (si no hay sorpresas) los tres de arriba. Así que tranquilidad en las aficiones y directivas, porque todos no van a caber en el crucero europeo.

Y todo esto, a pesar del indecente reparto del “dinero de la tele”, que sigue premiando a los dos más ricos e impidiendo una mayor igualdad que redundaría en una competición mucho más atractiva. Pero ese es otro tema, porque para que esto entre en la “mollera” de los dirigentes de nuestro fútbol hace falta algo más que un milagro.

 

 

Carlos Manuel Jiménez

Trabajando en la Universidad de Málaga. Subdirector del desaparecido Diario de Málaga. Socio del Málaga en 3ª y en Champions.

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