Lucas Alcaraz, la humildad de un rojiblanco más

Sentir los colores, uno de los grandes mitos del mercantilista fútbol actual en el que estrellas del césped o del banquillo cambian de escudo en función de insultantes ofertas económicas o proyectos deportivos elitistas, en ocasiones promovidos por fondos de inversión insertados en búnkeres fiscales o por multimillonarios intereses de magnates energéticos.

Pocos, muy pocos nombres propios de este deporte pueden alardear de verdad de sentir los colores para los que trabajan. De mezclar la industrial racionalidad de tus obligaciones como profesional con el pasional afecto, irracional y hasta misterioso, por una camiseta y un escudo.

Lucas Alcaraz ha sido uno de esos afortunados. Granadino y del Granada, el entrenador de 47 años podrá presumir siempre de haber llevado el timón del banquillo de su equipo durante 55 partidos en Primera División (ya lo hizo en la 95/96 durante una convulsa etapa en 2ªB) en los cuales los rojiblancos siempre han permanecido fuera de puestos de descenso y han recuperado el gen de matagigantes, tumbando en Los Cármenes, como en los 70, al Real Madrid y el Fc Barcelona.

El pasado domingo, tras confirmarse en Valladolid la tercera permanencia consecutiva del Granada en Primera y la segunda con Alcaraz al frente, el técnico, mostrando la humildad que le caracteriza, se despidió de su club asegurando que la escuadra necesita una cara nueva y que la campaña le ha agotado.

La irregularidad de un plantel del que se esperaban mayores galas y que ha acusado una profunda falta de personalidad en partidos clave, junto con las quejas de un sector de la afición, en ocasiones exageradas, parecen haber llevado a Alcaraz a pensar y decidir como un abonado rojiblanco más.

Cerrada su etapa al frente del Granada, el hincha nazarí podrá criticar el fútbol algo hosco del equipo, el constante suspense y el sufrimiento hasta el último instante, pero no el cumplimiento del objetivo principal y la entrega, por encima de cualquier otro interés, que Lucas Alcaraz ha mostrado a su Granada del alma.

Andrés Porcel

Profesional de la comunicación. Es de los optimistas que piensan que otro periodismo deportivo es posible. Su primera camiseta de fútbol fue la del Bayern. Ha visto ascender al Granada desde Tercera a Primera. La Bundesliga es su modelo.

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