Granada CF 0 – 1 Nàstic de Tarragona: La Diosa Fortuna se viste de grana

Dimitrievski volvió a vestirse de héroe. Vía lfp.es

66% de posesión frente a un 33%; 23 disparos a puerta frente a 7; 16 asistencias frente a 5; 395 pases buenos frente a 155; 0 paradas frente a 11…

Cualquiera que vea estos números se imaginará una goleada de escándalo del equipo local. O al menos, una victoria. Pues no. El Nàstic venció en Los Cármenes tirando dos veces a puerta y recibiendo una docena de disparos entre palos. Ver para creer. Al igual que en Pamplona, el Nàstic recuperó el oficio y venció con lo justo en uno de los estadios más complicados de la categoría.

El duelo enfrentaba al mejor local contra el mejor visitante, aunque las tendencias eran claramente opuestas. EL Nàstic llegaba a tierras andaluzas en un estado de forma lamentable que le había situado a tan sólo un punto del descenso. El Granada, por contra, llevaba siete victorias consecutivas en su estadio, una racha que había aupado al conjunto nazarí hasta el tercer puesto de la tabla, a tan sólo dos puntos del ascenso directo.

Como es lógico, los locales salieron a por todas desde el primer momento. Tampoco puso mucho impedimento el Nàstic, que entregó la posesión del balón a su rival desde el inicio y se dedicó a juntar líneas atrás y cazar alguna contra. Es la fórmula que tan bien le ha funcionado esta temporada a domicilio y con la que más a gusto se sienten los pupilos de Nano Rivas.

A pesar del dominio local durante el primer tercio de partido, el Nàstic se encontraba a gusto sobre el césped del Nuevo Los Cármenes. Con un doble pivote defensivo con Fali y Gaztañaga, los tarraconenses lograron cortocircuitar la sala de máquinas del conjunto nazarí e incluso se lanzaba al contragolpe en cuanto podían. Nano salió a por el partido; a su manera, pero salió a ganar. Dos extremos puros y dos delanteros natos, toda una declaración de intenciones.

Curiosamente, la primera gran oportunidad -y la más clara del partido- fue para los visitantes en el 17′. Una gran jugada de Tete Morente por la derecha culminó en un gran centro que Manu Barreiro, con el portero batido, mandó al palo de una forma inexplicable. El Nàstic veía como se esfumaba una oportunidad de oro para hacer lo que había ido a hacer a Granada: marcar un gol y no encajar.

El Granada reaccionaría con un par de tímidas ofensivas que la defensa del Nàstic, hoy encabezada por el veterano César Arzo, repelía sin problemas. Podía hasta decirse que los de Tarragona, a pesar de no tener el control de la posesión del balón, estaba dominando el partido. O al menos que tenía las ideas bastante más claras que su rival. Sólido en defensa y con rápidas transiciones de sus extremos.

Y así llegaría el gol de la victoria; la pizarra de Nano esta vez sí funcionó. Corría el minuto 37 cuando Omar Perdomo cazó un balón largo sin aparente peligro y aprovechó cómo toda la defensa del Granada se quedó petrificada pidiendo un fuera de juego que no existió. El jugador tinerfeño encaró a su par, se fue en el uno para uno y puso el balón en el segundo palo anotando un bonito gol que adelantaba a su equipo en el electrónico.

El gol dejó helados a los jugadores del Granada, que sin tiempo de reaccionar se marcharon al vestuario entre tímidos silbidos del respetable, más incrédulos que enfadados. Su equipo había dominado el esférico, había llegado al área rival, pero no fue capaz de materializar el dominio en ocasiones. Y para colmo, vio cómo el Nàstic se acercó dos veces a la portería de Javi Varas y anotó un gol y a punto estuvo de anotar otro.

Dimitrievski, la suerte y el palo

Muy diferente fue el cuento en la segunda parte. El Granada, por detrás en el marcador, se lanzó a por la remontada a la desesperada. El Nàstic, en ventaja en el marcador, siguió con su plan inicial: aguardar en su campo con las líneas muy juntas e intentar matar el partido a la contra. La diferencia fue que el Granada, esta vez, sí fue capaz de encontrar el camino a la portería de Dimitrievski.

Joselu, que había salido tres minutos antes, estuvo a punto de empatar en el 60′ de no ser por la extraordinaria mano de Dimitrievski, que comenzaba a erigirse como el héroe de su equipo. Al minuto el propio Joselu anotó un gran gol que el árbitro inmediatamente le anuló de forma acertada por fuera de juego.

El único zarpazo del Nàstic en el segundo tiempo llegó en el 70′ de los pies de Barreiro. El gallego, un partido más más sólo que Tom Hanks en ‘Náufrago’, cazó un balón en tres cuartos de cancha y conectó un tremendo zurdazo que se marchó muy cerca del palo izquierdo de la portería de Javi Varas.

El asedio de Stannis Baratheon a Desembarco del Rey en La Batalla del Aguasnegras fue una broma comparado con los últimos veinticinco minutos -pues el árbitro añadió cinco minutos extra- del Granada – Nàstic. Los locales encerraron a los granas en su área y bombardearon sin cesar a Dimietrievski durante casi media hora.

Hjulsager, Malong, Joselu, Ramos, Chico, Machís en dos ocasiones… Resulta complicado llevar la cuenta de la infinidad de ocasiones que dispuso el Granada para empatar el partido, que se encontró con un enorme Dimitrievski que volvió a demostrar, una vez más, que cuando está centrado es el mejor portero de la categoría de largo.

Pero ya sabemos cómo es el fútbol, y si bien el Granada había merecido, no sólo empatar, sino darle la vuelta al marcador, la oportunidad más clara para lograr la igualada llegaría en el 85′ mediante un inexistente penalti  de Jean Luc sobre Machís, que interpretó un precioso piscinazo digno de una medalla olímpica en los Juegos Mediterráneos que se disputarán en menos de 100 días en Tarragona.

Es probable que hasta al árbitro le diese pena el conjunto nazarí y decidiese tomarse la justicia futbolística por su mano. Pero en esto del fútbol hay una máxima que se suele cumplir: penalti que no es, penalti que no entra. Y efectivamente. Fue el propio Machís, el mejor jugador del Granada, el encargado de ejecutar la pena máxima, pero estrelló el disparo en el palo, cerca de la escuadra izquierda de la portería de Dimitrievski, para la desesperación de un Nuevo Los Cármenes que veía cómo hoy no era su día y para éxtasis de un Nàstic muy necesitado de puntos.

El partido terminó con una injusta victoria visitante que deja al Granada momentáneamente en tercera posición, a la espera del resultado de sus adversarios. El Nàstic, por su parte, se lleva a Tarragona tres puntos de oro que lo alejan, por el momento y a la espera de lo que haga mañana la Cultural Leonesa, cuatro puntos por encima del descenso.

Ficha técnica

Granada: Varas, Saunier, Chico, Víctor Díaz, Alex Martínez (Pedro Sánchez, 80′), Agra (Hjulsager, 71′), Kunde, Machís, Alberto Martín (Joselu, 57′), Sergio Pena y Adrián Ramos.

Nàstic: Dimitrievski, Kakabadze, Pleguezuelo, Arzo, Abraham, Fali, Gaztañaga, Tete Morente, Omar Perdomo (Jean Luc, 65′), Uche (Álvaro Vázquez, 73′) y Barreiro (Javi Márquez, 83′).

Goles: 0-1 Omar Perdomo (36′).

Árbitro: Pulido Santana (Comité Territorial de Las Palmas). Amonestó a Malong (86′) por parte local y a Pleguezuelo (20′), Tete Morente (42′), Kakabadze (83′), Abraham (86′) y Álvaro Vázquez por parte visitante.

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