Granada 0 – 3 Rayo Vallecano: Dos torpezas que provocan tres goles

Se exhibieron en Granada todos los elementos externos al fútbol (sol, ambiente, emoción), mientras que en el campo locales y Rayo Vallecano tampoco decepcionaron y salieron al césped como prometían: con un fútbol vistoso y ofensivo, más fácilmente llevado a cabo por los de Jémez, a trompicones el de los locales. Un encuentro disputado en la primera mitad que se encargó de dinamitar Brahimi a los pocos minutos de volver del descanso.

En el comienzo, el Rayo fue el que primero firmó su asistencia al partido con diez minutos de dominio, pero poco después el Granada también compareció. Especialmente acertados en este período estuvieron los extremos ‘mentirosos’ Piti y Brahimi, que siempre dejaron espacios por fuera, sobre todo aprovechados desde la derecha por Nyom; el lateral francés hizo sangre con Nacho en particular, aunque su habitual desapego con el balón le impidió hacerla con el Rayo en general y no concretó ninguna jugada de peligro.

Con el paso de los minutos, ambos equipos se fueron pasando el testigo de la posesión. El Granada la ejercía con una carrera a sprint, mientras que el Rayo optaba por las de fondo, con sus incontables toques a los que, simultáneamente, añadía una interesante opción: la inclusión de los laterales en puestos centrales, a espaldas de los mediocentros de Lucas Alcaraz. Ahí creó inquietud Arbilla, aunque como su relación con el balón no es muy diferente a la de antes nombrada de Nyom, tampoco logró precisar y el partido se fue con 0-0 al descanso.

Brahimi, con los cables cruzados, troncha el partido

 Solo así se puede explicar la actuación del francés en los poco más de cinco minutos que permanció en el campo en la segunda mitad: falló estrepitosamente un mano a mano y, acto seguido, prácticamente le pidió al árbitro que le enseñara la segunda amarilla con un agarrón clamoroso a un rival. La roja a Brahimi y el golazo de Saúl fue todo uno, así que el Granada se hundió en su miseria después de, además, desbaratar Piti una jugada que podría haber supuesto el empate.

Quedaba por delante media hora de dominio del Rayo, que con un jugador más se sintió en su salsa y pudo tocar y tocar hasta hartarse, entregarse a su jogo bonito sin remordimientos. El gol de Larrivey vino tras una de esas interminables jugadas que mareó a los de Alcaraz. El míster andaluz se lanzó al vacío acumulando cuatro delanteros, pero fue una estrategia completamente inocua. El Rayo no quiso hacer mucho más daño que el ya causado, porque daba la impresión de que si iba a llegar algún gol lo haría por parte del equipo visitante, como se evidenció casi al final. Seba Fernández, con su menos de metro setenta, cabeceó en el área chica un centro de Larrivey, homenaje al sufrimiento que el ‘Papelito’ ha tenido que padecer durante su larga lesión.

Tras el pitido final, bronca a los suyos de la grada del nuevo Los Cármenes, que detectó que podrían haber dado más la cara a partir de la expulsión de Brahimi y que todavía ve el descenso de cerca. Por su parte, el Rayo logra la permanencia virtual, ya que, a la espera de lo que hagan Valladolid y Getafe, tiene sobre el descenso casi los mismos puntos que los que le quedan por disputar.

Ficha técnica:

Granada: Karnezis; Nyom (Ighalo, 75′), Ilori, Jeison Murillo, Brayan Angulo; Fran Rico, Iturra, Recio (Riki, 55′); Piti, El-Arabi y Brahimi.

Rayo Vallecano: Rubén; Arbilla, Zé Castro, Gálvez (Baena, 67′), Nacho; Trashorras, Saúl Ñíguez; Rochina (Adrián, 75′), Bueno (Seba Fernández, 65′), Iago Falque; y Larrivey.

Goles: 1-0: Saúl (54′); 2-0: Larrivey (59′); 3-0: Seba Fernández (87′).

Árbitro: Mateu Lahoz. Expulsó al local Brahimi (52′) por doble tarjeta. Amonestó a los locales Recio, Brahimi y El-Arabi, y a los visitantes Nacho, Zé Castro, Gálvez y Rochina.

Incidencias: Estadio Nuevo Los Cármenes. Unos 20.500 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento del extécnico del Barça Tito Vilanova.

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