2016, año de revolución y crisis en el Granada CF

Puede sonar a tópico, pero es verdad que 2016 no ha sido un año cualquiera en el seno del Granada CF. La entidad afincada en el barrio del Zaidín ha vivido un cambio total en la estructura del club desde que a finales de la pasada temporada Gino Pozzo, por entonces máximo accionista, anunciase la venta del equipo al conglomerado empresarial Desports del inversor chino Jiang Lizhang.

Se ponía fin así a la era de Quique Pina al frente de la presidencia y gestión deportiva del conjunto rojiblanco, sin duda la etapa más exitosa de la historia reciente del Granada. Siete años en los que la casa nazarí saltó del Grupo IV de Segunda División B a Primera en solo dos temporadas, realizando un fútbol volcánico en su fugaz paso por Segunda y asegurando más tarde la permanencia en La Liga durante cinco campañas consecutivas.

Bajo la «Administración Pina» siempre se cumplieron los objetivos del club, aunque fuese poniendo a prueba la resistencia cardíaca de la pasional afición granadina. El Granada CF rozó el descenso y jugueteó con las zonas calientes de la tabla por culpa de rachas fatales de resultados o a veces simple mala fortuna, resuelta in extremis gracias a la épica. En la retina de la parroquia rojiblanca quedan salvaciones como las que se lograron durante la jornada final en Vallecas, Pucela o en casa ante el Atlético con Abel Resino, Lucas Alcaraz o José Ramón Sandoval a cargo del banquillo.

En la segunda vuelta de la campaña 2015/2016 el declive en la tabla le costó el puesto a José Ramón Sandoval, un hombre de entrega y corazón que se ganó a los aficionados de Los Cármenes en la conclusión de la temporada anterior, cuando obró el milagro de salvar a un Granada hundido gracias a tres victorias finales frente a Getafe, Córdoba y Real Sociedad; además de un empate durante la última jornada contra el Atlético de Madrid. La salida de Sandoval en febrero de 2016 se suplió con la contratación del gaditano José González, profesional curtido entre Segunda B y Segunda al cargo de diferentes clubes: Cádiz, Albacete, Córdoba o Real Murcia; además de la exótica aventura del Beijing Guoan que ha vuelto a asumir actualmente.

La seria fórmula de González, apuesta de confianza de Quique Pina, dio resultado. El Granada se salvó con menos suspense del previsto, reaccionó a tiempo y aseguró la permanencia gracias a un 1-4 en el Pizjuán frente al Sevilla, durante la penúltima jornada de Primera División. Aquel Sevilla cargado de suplentes había desviado ya su enfoque a las finales de la Europa League y la Copa del Rey ante Liverpool y Barcelona. Rochina, Cuenca o El Arabi cargaron en sus espaldas gran parte de la responsabilidad de la permanencia, junto a bastiones como Doucouré o el veterano Ricardo Costa, con alma de capitán.

El verano trajo a Granada la revolución interna. El aterrizaje del capital chino de Jiang Lizhang, ahora dueño y presidente, venía avalado en materia deportiva por Media Base Sports y el representante Pere Guardiola, supuesto cabecilla de la nueva estrategia deportiva que estaba por desarrollarse. Javier Torralbo «Piru», ex del Toledo y el Real Madrid, asumió la dirección deportiva. El reto era subir un escalón, abandonar la eterna pelea por sostenerse en Primera y dar un salto de calidad y, sobre todo, de personalidad al juego del Granada CF, algo de lo que carecía el conjunto durante años anteriores.

Para ello, la directiva rozó el fichaje de Sampaoli, actual entrenador del Sevilla, pero la entrada del club hispalense en la pelea dio al traste con la operación. Paco Jémez, recién salido del Rayo tras su descenso a Segunda, se convertía en el nuevo entrenador de los rojiblancos horizontales, llegando a la ciudad de la Alhambra como estrella de un proyecto que debía pasar por fútbol asociativo, de presión elevada y vertiente radicalmente ofensiva.

El primer fin, ilusionar a los aficionados, se cumplió gracias a una gran campaña de abonados que superó los 15.000 carnets, cifra marcada por el club. Sin embargo los ánimos pronto empezaron a sufrir contrariedades. Ejemplo perfecto de ello fue el del «Tin» Angulo, delantero ecuatoriano de 21 años, procedente de Independiente del Valle, que fichó por el Granada con formas de referente total del ataque. Ya a finales de agosto se anunció el positivo por cocaína del futbolista, lo que obligó al Granada a disolver inmediatamente su contrato. No debutó.

La plantilla se construyó con demasiadas lagunas. Para empezar se desmanteló prácticamente por completo el plantel anterior, dejando salir a figuras clave en el fútbol granadino: Fran Rico, Rubén Rochina, El Arabi, Peñaranda, Success, Babin, Ricardo Costa o Rubén Pérez. La gestión de Piru no solo no corrigió errores propios de la anterior administración, sino que los mantuvo e incluso los agravó. Dos grandes problemas viejos en el Granada se repitieron: la imposibilidad de cerrar la plantilla antes del inicio de La Liga y la enorme cantidad de cedidos, 14 en total durante el mercado veraniego de 2016. Ingredientes que en cualquier casa ponen en riesgo el futuro deportivo.

Muestra del desajuste fue la abrupta entrada en pérdida del Granada CF nada más dar comienzo el campeonato. Paco Jémez duró seis jornadas. Ningún aficionado rojiblanco se imaginaba, en aquellos primeros días de estío, que unos meses después de su contratación el ex de Córdoba o Rayo cruzaría el charco para tomar las riendas del Cruz Azul mexicano, su actual equipo. Jémez sumó dos puntos a lo largo de los seis duelos ligueros que firmó en el Granada (1-1 ante el Villarreal en la jornada 1 y 2-2 visitando al Betis en la cuarta fecha).

Todo lo demás fueron derrotas, caracterizadas por abismales problemas de coordinación defensiva (5-1 en Las Palmas, 1-2 ante el Eibar, 1-2 contra el Athletic y 3-1 de visita en Mendizorroza). Los jugadores no se adaptaron a la inviolable idea de fútbol de Paco, además el míster perdió muy pronto la confianza en el proyecto que acababa de asumir. Primero coqueteó con la idea de abandonar Granada incluso antes del primer partido para fichar por la Selección, después criticó los problemas de comunicación con sus jugadores por la cantidad de profesionales que no hablaban español y, tras caer en Las Palmas durante la jornada 2, puso su cargo a disposición del club. Daba la sensación de que Jémez aguardaba con ansia su despido, hecho realidad después de perder 3-1 contra el Deportivo Alavés.

Los cimientos de aquel Granada ideado por Pere Guardiola y Piru bajo el capital chino se hacían añicos. Apenas unas jornadas después de arrancar La Liga el club tuvo que activar un protocolo de emergencia que consistiese en sobrevivir al descenso, sin más, volviendo a la clásica realidad del Granada CF. El entrenador del filial, Lluís Planagumà, asumió la séptima jornada, perdiendo en plena erupción de la crisis ante el Leganés por 0-1. Justo después se confirmó el retorno de Lucas Alcaraz, el míster de confianza que todavía hoy sigue al frente del gran reto: volver a salvar al Granada.

Alcaraz es algo más que un entrenador para su club, es también granadino y granadinista. Una figura en la historia de la entidad. Ya había asumido dos etapas anteriores en el equipo nazarí, la última entre enero de 2013 y mayo de 2014, cuando aseguró dos permanencias consecutivas en Primera División. En dicha segunda etapa debutó en Los Cármenes ganando al Real Madrid (1-0).

14 jornadas tuvieron que pasar para que el Granada CF lograse su primer triunfo liguero del curso. Fue en Los Cármenes ante el Sevilla (2-1). Con Alcaraz al mando el conjunto rojiblanco ha evolucionado a nivel defensivo, comenzando con una línea de cinco defensas que pretendía frenar la sangría atrás. Ahora el equipo ha vuelto a la configuración de cuatro zagueros, pero su fútbol ofrece atisbos de equilibrio y posibilidades ofensivas. Jugadores como Uche en la medular, Andreas Pereira; o Boga, Carcela y Kravets arriba (este último máximo goleador del equipo con cuatro tantos) aportan mejores prestaciones y deben ser elementales en lo que queda de temporada. Ochoa también ha pulido sus actuaciones, salvando al equipo de derrotas claras, como ocurrió en Málaga.

Sin embargo la mochila pesada que arrastra el equipo desde la breve etapa de Jémez se agrava a causa del corto alcance de una plantilla insuficiente y el rendimiento negativo de jugadores llamados a ser importantes como Alberto Bueno, Atzili, Isaac Cuenca, Samper o Vezo. Tras caer en Liga ante la Real Sociedad (0-2), el Granada cierra 2016 19º con 9 puntos, a tres del corte de la salvación fijado por el Valencia. En Copa del Rey Osasuna remontó a los nazaríes el 1-0 de la ida de 1/16, ganando en El Sadar (2-0).

El mercado invernal se avecina intenso en Granada si el equipo quiere dar la vuelta a la situación y salir de la quema. Por ahora no se conocen nombres que puedan formar parte de una plantilla necesitada de refuerzos desde la defensa al ataque, además de dar salida a descartes como David Barral o Krhin. Si algo bueno se puede rescatar de la situación del club en este tramo final de 2016 es la confirmada ampliación de la Ciudad Deportiva, proyecto buque que ratifica la continuidad en la inversión de Jiang Lizhang. Otro punto a favor es la grada. El Granada CF cuenta con una de las mejores aficiones de España, acostumbrada ya a situaciones límite, fiel incluso en las peores circunstancias. A punto de cerrar 2016, la gente de Los Cármenes sueña con un nuevo año en el que volver a emocionarse con la permanencia, aunque esta se haga realidad en el último segundo.

Andrés Porcel

Profesional de la comunicación. Es de los optimistas que piensan que otro periodismo deportivo es posible. Su primera camiseta de fútbol fue la del Bayern. Ha visto ascender al Granada desde Tercera a Primera. La Bundesliga es su modelo.

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