Las cuentas de la salvación: Sporting y Rayo estarán al acecho de un fallo del Getafe

Llegamos al final de otra apasionante liga en la que cada equipo tiene lo que se merece tras 37 jornadas. Por suerte, aún nos resta la última fecha para los conjuntos que han dejado los deberes hasta el final. En esas se encuentran Getafe, Sporting de Gijón y Rayo Vallecano. Tres conjuntos que empezaron la temporada con el objetivo de mantener la categoría, bien es cierto que unos se marcaron hacerlo más holgadamente que otros. Azulones y guajes están empatados y los vallecanos cuentan con un punto de desventaja. Lógicamente, el que mejor lo tiene es el Getafe -que depende de sí mismo- pero también tendrá que ganar en el encuentro, presumiblemente, más difícil de los tres. Dos equipos madrileños y un asturiano con un mismo objetivo, aunque solo uno lo alcanzará.

El Getafe tan solo tiene que ganar en el Benito Villamarín para comenzar su decimotercera temporada consecutiva en Primera División. No ha sido nada fácil llegar a esta situación. El equipo estaba último cuando Esnáider recogió el testigo de Fran Escribá y llevaba tres meses sin ganar. Tras sufrir una manita merengue con el nuevo técnico el equipo ha ido en ascenso: dos victorias y dos empates. Los azulones parecen otro equipo y han tenido que sobreponerse a numerosas bajas para llegar hasta aquí con ventaja. Durante toda la temporada siempre han sido de los peores equipos fuera de casa pero llevan dos victorias consecutivas en Anoeta y Riazor, una tercera les daría la permanencia. Mucho ojo con un Betis que contará en las gradas con su nuevo entrenador, Poyet, al que intentarán impresionar. Eso sí, ayer se agotaron las más de 2.000 entradas a la venta, por lo que la afición no fallará a la cita.

Con Esnáider es un equipo acostumbrado a sufrir y a remontar, pero decisivo cuando tiene que sacar resultados. El sábado pasado empató ante Sporting en casa para salir del descenso y ganarles el gol averaje particular. Lacen será duda hasta última hora y Víctor Rodríguez será baja segura. A pesar de encontrarse en una situación privilegiada las cosas se empezaron a torcer en el mercado de invierno con la venta de Lafita y Alexis, dos de los capos. Por suerte, el técnico argentino ha sabido darle la vuelta a la situación y se sentará en el banquillo una temporada más si consigue eludir el descenso. Pase lo que pase mal año para los del sur de Madrid que por plantilla y potencial deberían estar de vacaciones hace tiempo.

El aficionado coherente al fútbol, de esos que casi no existen, se daría con un canto en los dientes a principio de temporada si le dijesen que iba a llegar a la última jornada con opciones de permanencia. Sin embargo, el que se pone la bufanda para tapar la realidad dirá que si el Sporting no se salva habrá sido un fracaso y le dará palos a Abelardo sin ningún sentido o justificación. La plantilla del Sporting es una plantilla de Segunda División, la del año pasado, más un Halilovic que se está convirtiendo en una caricatura de futbolista, un Sanabria que ha aportado mucho, un Mascarell que casi no juega, un Vranjes que juega poco y un Lichnovski que no sabemos si es alto, bajo o moreno.

Con todo ello, gozará de opciones y tanto Villarreal como Betis jugarán un papel muy importante en todo esto. Habrá incentivos por doquier, de esos que tanto gustan a José Fernández, que es incapaz de pagar sus deudas, pero que a la hora de moverse en los despachos pasa asuntos turbios, es un presidente de Champions League. Otra vez el Betis se cruza en el camino gijonés. El año pasado cayó derrotado ante los sportinguistas por 0-3, en un partido en el que un gran sector de la afición verdiblanca aplaudía la victoria asturiana. El caso del Villarreal es exactamente igual al de los sevillanos. Rival sin ningún aliciente competitivo y clasificatorio y con un Marcelino en el banquillo que ya ha declarado que no le gustaría que descienda el equipo sportinguista, aunque no cabe duda que también encontrará los «incentivos» adecuados para competir. A pesar de contar con la baja del expulsado Nacho Cases, El Molinón será una olla a reventar donde han sucumbido equipos tan poderosos como Atlético de Madrid o Sevilla.

El Rayo necesita un auténtico milagro, ya que podría pinchar uno de los dos pero ambos se antoja casi imposible. Se tiene la sensación de que es un descenso que se podría haber evitado, muchos puntos perdidos en jornadas anteriores que no parecían vitales y ahora están con la soga al cuello. Partidos como el empate a uno en La Rosaleda, donde el Málaga, que no se jugaba nada, nos empató en el 91′. Eso fue hace 4 jornadas, con el Madrid y el Atlético en el horizonte. Esos dos puntos perdidos habrían significado estar hoy dependiendo de nosotros mismos para quedarnos en Primera. Los jugadores acabaron llorando sobre el césped de Anoeta y agradeciendo a los 1300 aficionados su incansable apoyo, sabedores de que podrían decir adiós a la liga de las estrellas. El Rayo es un club acostumbrado a subir y bajar, el problema de este año ha sido todo un descontrol por parte de los dirigentes del club, que no han sabido reforzar las plantilla.

La importantísima baja de Toño en la portería no ha sido cubierta con garantías, pues ni Yoel ni Juan Carlos han rendido al nivel esperado y ni se han acercado a la seguridad que daba el veterano portero bajo palos. El fondo de banquillo más pobre que otros años, cuando Ebert, Rat, Jozabed, Baena o Zé Castro se han lesionado han quedado demostradas estas carencias. Fichajes como Zhang, Cissé, Dorado, Iturra, Piti u Ozbiliz que no han rendido o ni siquiera han aparecido. Por lo que Paco Jémez tenía el 11 titular y luego no había mucho que rascar en el banquillo. La mala planificación y el no saber afrontar partidos a vida o muerte han llevado a esta situación a un equipo que salvo sorpresa, jugará en Segunda el año que viene. El entrenador ha declarado que está a muerte con sus pupilos tras perder en Anoeta. Esta ha sido la derrota más dolorosa de la temporada, ya que con un solo empate dependería de ganar en Vallecas a un Levante descendido. Además, Jémez se ha ofrecido a entrenar a su equipo en Segunda División.

Con todo lo comentado anteriormente la ventaja es mínima para el Getafe. Los tres equipos inmersos en la lucha se enfrentan a rivales que no se juegan absolutamente nada. El único que no juega en su feudo son los azulones, aunque como hemos señalado dependen de sí mismos. El domingo a las 19.30 horas darán comienzo los tres partidos a la vez y solo uno de ellos podrá festejar el premio de la salvación.

 

Texto de Daniel Garrido, Miguel Mandías e Iván Molina

Daniel Garrido

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