Objetivo 2014: que vuelva la ilusión al Coliseum

La navidad es tiempo de propósitos. Algunos, de enmienda, para tratar de revertir todos ‘pecados’ cometidos en el año que nos deja. Otros son proyectos ambiciosos, empresas con las que soñamos con fuerza durante los primeros instantes del año. Tanto que casi las tocamos al cerrar los ojos. Luego, claro está, el tiempo se encarga de ponernos en nuestro sitio. De recordarnos que los propósitos, sin verdadero trabajo, se quedan en papel mojado.

El reto del Getafe para el recién estrenado 2014 es precisamente éste, no quedar en papel mojado, no convertirse en un equipo que pasa casi de casualidad por la Liga. Y para ello, para hacerse notar entre ‘los otros 18’, el equipo de Luis García debe conseguir algo fundamental: ilusionar a la afición.

A ellos, a los valientes que acuden cada dos domingos al Coliseum Alfonso Pérez. A ellos, a los que miran a un lado y a otro y ven multitud de asientos vacíos. A ellos, que, tan hartos de contemplar la misma escena, ya ni se sorprenden cuando son poco más de 8.000 los que acuden a presenciar la visita del Barcelona. A ellos, a los que se les escapa algún que otro bostezo durante los partidos. A ellos, que recuerdan cuando todavía había jugadas que les hacían levantarse del asiento. A ellos, que hace un par de años miraban con envidia cómo cantaba uno de los fondos del Coliseum, tomado por aficionados del Real Zaragoza, cuando su equipo se salvó del descenso en la última jornada.

El equipo azulón debe marcarse ese objetivo. Casi tatuárselo en la frente, como diría algún profesor de instituto harto de repetir a sus alumnos las fórmulas matemáticas. Volver a ilusionar a la parroquia azulona es el elemento imprescindible para crecer futbolísticamente y como institución. De nada sirve que el Getafe se meta de nuevo en UEFA si las gradas de su estadio están vacías.

Las razones los asientos vacíos habrá que buscarlas en varios sitios. Desde luego, uno es el palco. Y por supuesto, también habrá que hacerlo sobre el césped, donde el fútbol de los de Luis García Plaza no enamora. En aquello del amor no ayudó mucho la venta de Barrada, quizá el más añorado allá por la calle Teresa de Calcuta.

Aunque, si se busca –o se rebusca- aún quedan signos para la esperanza. Están en la calidad de Sarabia, en la lucha de Diego Castro, en la galopada de Escudero ante el Barcelona y, sobre todo, en la clase de Pedro León, hecha máxima expresión en su gol ante el Betis.

Hay esperanza, que dicen que es lo último que se pierde. Pero también hay impaciencia por recuperar al Getafe, al modesto que dejaba buen fútbol sobre el campo y sonrisas en una grada razonablemente ocupada. La primera oportunidad para recuperar la ilusión llega el domingo, en Sevilla. Habrá que ver qué ocurre con el propósito de año nuevo.

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *