Fracaso millonario

La temporada en España arranca igual que terminó la pasada. Simeone y su ejército de espartanos comprometidos con el  «partido a partido». Un equipo con mayúsculas, derrochando sacrificio, concentración, solidaridad colectiva, juego al límite, fe y rigor táctico, sacando de quicio a las niñas bonitas de la LFP y provocando, en este caso al Madrid, su primer fracaso.

Quizá en la Supercopa se pueden disimular un poco más sobre el terreno de juego las insalvables diferencias económicas, por aquello de que coge al personal casi en bañador y sin ritmo de competición. Ello sin duda acentuado tras haber vuelto muchos futbolistas de participar en el pasado Mundial.

Quizá haya a quienes calificar como fracaso la derrota en esta primera competición del curso les parezca un exceso por mi parte, teniendo en cuenta además que el Atlético es el vigente campeón de Liga. Pues bien, cada partido no ganado, cada punto perdido, cada tropiezo, son en mi opinión fracasos absolutos para blancos y blaugranas. Es sonrojante para estos equipos no ganarlo todo con las plantillas que inscriben cada temporada, con la abismal ventaja económica que tienen y que se les permite además ampliar cada año vía ingresos televisivos y vía ingresos de Champions League.

Ganarlo todo y de forma solvente es lo mínimo que debieran exigir los aficionados merengues y culés. No observo ningún mérito en sus triunfos al margen de los pulsos de cada temporada frente a la otra super plantilla.

Desde mi romanticismo futbolístico, seguramente tonto y poco práctico, me resulta difícil comprender la identificación del aficionado de una ciudad con semejantes constelaciones multinacionales de estrellas llegadas a golpe de talonario. Sin embargo parece claro que el futbolero medio lo que quiere es llevarse alegrías y éstas parecen inalcanzables hoy en día para el resto de competidores. Casi milagrosas. Así, el último estudio estadístico sobre aficiones de nuestra Liga situaba aproximadamente en un 60% los simpatizantes de los dos gigantes del fútbol español.

Supongo que éstos se creerán solo a medias las célebres declaraciones que los fichajes de relumbrón hacen cada verano al llegar convirtiendo «vaya pelotazo que he pegado, nadie me puede pagar más» en «es un sueño hecho realidad, desde pequeño quise defender a este club».

En el polo opuesto de estos futbolistas de moda están los canteranos de Barça y Madrid. Las últimas maniobras de ambos clubes en cuanto a la confianza que depositan y las oportunidades que están dispuestos a brindar a sus jóvenes valores dejan claro que ya no apuestan por ellos. El espontáneo que saltó al terreno de juego perfectamente uniformado colándose en el barullo de un córner durante el bolo veraniego de los madridistas frente a la Fiorentina hará más carrera en el primer equipo blanco que el 95% de los chicos que se forman en Valdebebas.

El caso es que tras el primer varapalo de la Supercopa para el Madrid continúa siendo cómico el teatrillo de una parte muy importante de los medios de comunicación privados o públicos, queriendo parecer por momentos imparciales y ecuánimes ante sus crónicas, sus retransmisiones, sus comentarios, sus tertulias y su información.

También llama la atención cuando hacen como que muestran interés, a veces dejando al descubierto una profunda desinformación, por lo que les ocurre a los otros 18 equipos. Apesta. Da la sensación de que su ninguneo va «in crescendo» además y cada vez les importa menos fingir que no es así. El forofismo sale a relucir. Debe ser la impotencia de seguir sin poder ganarlo todo a base de dinero. Como una pataleta infantil porque el resto de los competidores continúan molestándoles como el Atlético del Cholo.

Pues a seguir incordiando.

Antonio Sala

Fútbol desde la cuna. Procedente del mismo centro de Bilbao y, por tanto, del Universo. Aburrido y crítico con la anticompetición establecida.

También te podría gustar...