Polémica con la equipación del Espanyol

Hace una semana se presentaron las nuevas equipaciones que (des)lucirá el Espanyol durante la temporada 2017/18 de la mano de la marca deportiva Joma. Durante el jueves pasado por fin se enseñaron los nuevos diseños que tanto esperaban los aficionados pericos, ansiosos por comprar ya la que será su piel durante el siguiente curso. Pero no todo fue como se esperaba.

Habitualmente, como en cualquier cosa que se presenta, hay un número de personas a las que les encanta y otros que lo odian, y gracias a las RRSS se hace mucho más eco de las opiniones de todos. Pero esta vez no ha habido dos bandos, la gran mayoría de pericos se ha unido en una sola voz clamando contra la nueva equipación por un solo motivo: la desaparición de las franjas. Uno de los símbolos que definen el club son las rayas verticales con los colores del escudo de armas de Roger de Llúria (Roger de Lauria) que durante tantos años el equipo ha defendido por todos los rincones del mundo. Otras temporadas ya ha habido algún debate entre los aficionados cuando alguna marca cambiaba el tipo de franjas a ser un poco más estrechas, pero al final se veía como algo novedoso y que se trataba de innovar, pero SIEMPRE se habían mantenido las rayas.

Algunos que defienden la novedad de la camiseta argumentan que ya han habido otras camisetas que no han respetado las rayas, que son: la conmemorativa del centenario (arlequinada de John Smith) y la conmemorativa del 115 aniversario (mitad blanca y mitad azul de Li-Ning). Pero estas dos camisetas han sido ediciones especiales que se han utilizado únicamente en momentos puntuales, nunca siendo la primera equipación oficial de la temporada. Otros defienden que es el momento de innovar, que no pasa nada por cambiar la camiseta una temporada para buscar aumentar las ventas. Pero ahí hay un error de fondo.

El mayor número de camisetas que vende el Espanyol es a los aficionados que van al campo, los de toda la vida, que quieren por encima de todo a su club y a sus símbolos. Quitarle lo que quiere a quién habitualmente te compra el producto es algo absurdo, es arriesgar el volumen de ventas. Pero además, clubes que ahora están expandiéndose, como es el RCDE, es más el terreno por conquistar de los que no la tienen a los que ya la tienen, por lo que hacer cambios bruscos en la camiseta no es vender tu propia marca e innovar, es como tratar de vender un producto nuevo y diferente. Que los vecinos millonarios cambien su camiseta si producirá un cambio en las ventas porque los extranjeros ya tienen interiorizado como es el club, por lo que un cambio sorprende y puede incitar a las ventas. Pero además, a los guiris que van a la tienda les da igual, como si les ponen la camiseta con amarillo y verde, ya que lo compran como si de un souvenir se tratara.

Sobre gustos no hay nada escrito, y por ejemplo la segunda y tercera equipación son opinables y habrá a quién le guste o no, pero ahí no se entra en debates más profundos sobre el propio club y sus símbolos, que es lo que a la masa social le ha molestado. E incluso algunos, usando un argumento de llevarlo al absurdo, dicen que se empieza por cambiar las rayas y se acaba poniendo rojo en lugar de blanco; si nosotros mismos no respetamos nuestros símbolos y emblemas, ¿quién lo hará?

Santiago Domínguez

Doctorando en Tecnología Educativa en Educación. Graduado en Educación Primaria con alma de periodista deportivo. Apasionado del fútbol y del RCDE a partes iguales.

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