Villarreal 0 – 2 Celta: el Celta se hace mayor

La prueba de que el fútbol no es una ciencia se demostró ayer en el planteamiento del Celta y Villarreal. No por eso de la justicia y todas esas pamplinas, que también, sino porque mientras que las ciencias aseguran que más por más siempre es más, los dos equipos que ayer se veían las caras en el Madrigal, dos de los que más disfrutan apostando por el fútbol, acabaron por anular su capacidad de dar espectáculo con una multiplicación en la que ambas propuestas degeneraron en un resultado visual ciertamente negativo. Si hay algo que se pueda sacar en claro es que el Celta parece haberse hecho definitivamente mayor en el Madrigal, adquirido la paciencia de quien sabe esperar su oportunidad y la autoestima necesaria para poder soportar sin inmutarse los ataques de los enemigos. Solo fue cuestión de encontrarse como en casa.

El partido empezó siendo un coñazo y así se desarrolló en términos generales. El Celta intentó llevar la iniciativa, pero el Villarreal sabía que podía poner en apuros al Athletic y pronto se fue para arriba. A los vigueses, lejos de buscar encerrarse, no les quedó más remedio que achicarse y esperar. Es una habilidad que vienen desarrollando después de haber sido arrasados por equipos como el Levante, que se achicaron ante ellos y esperaron. Ahora son los celestes quienes lo hacen cuando no pueden mandar sobre el balón, y con buenos resultados. Así fue ante el Granada y así volvió a ser ayer. El Villarreal llegaba con más fuerza a través de Pina, Giovani y Perbert, con un Bruno muy acertado en la distribución del juego. El mexicano reclamó un penalti ridículo por empujón de Hugo Mallo, pero por pedir que no sea. Perbert la tuvo algo más tarde tras dos quiebros, pero algo le llamó la atención en la grada y allí envió el balón. De vez en cuando, el Celta daba un par de pases rápidos y se ponía en el área contraria, pero sin llegar a generar demasiado peligro. Fontás cumplía la función más defensiva del mediocentro, pero no aportaba la salida del balón de Oubiña ni del Krohn Dehli de la jornada pasada, quien tampoco gozó de su clarividencia habitual. La presión del Villarreal se notó más si cabe en las líneas ofensivas del Celta, pues ni Rafinha, ni Augusto ni Mina tuvieron demasiada presencia en la primera mitad. Un protagonismo que sí fue necesario para Cabral y Aurtenetxe, muy acertados (como Jony y Mallo) en la defensa, y secundados por un Yoel segurísimo.

La segunda parte empezó con la misma dinámica pero otra actitud. Mina se sacó un tiro que por poco no fue gol, y lo mismo Augusto dos minutos después. Aunque con un ojo en el culo, el Villarreal seguía dispuesto a asustar y lo consiguió especialmente cuando el linier anuló (correctamente) un gol a Perbert por fuera de juego de su asistente. El partido entró en una dinámica confusa. El Celta veía que su oportunidad no acababa de llegar, y entonces entró en juego Luis Enrique. Dio más consistencia a la defensa con Íñigo López y muchísimo más dinamismo al medio campo con el otro López: Álex. Los vigueses ganaban en las transiciones y recuperaban más balones. Seguían estando algo torpes en la delantera, pero su disposición era diferente. Entró también Nolito y en uno de sus regates sin sentido consiguió una falta en tres cuartos de campo.

Otro de los signos de la edad de este Celta es sin duda el balón parado. En pocos partidos había aguantado tantas acometidas desde los córneres y ayer lo volvió a conseguir. Para ‘colmo’, Álex sacó la falta en cuestión en el minuto 83 y Orellana, el más pequeño, la peinó desde el punto de penalti. 0 – 1. Y eso que la oportunidad aún estaba por llegar.

Y ahí estaba, en forma de humo. Procedentes de una ciudad obrera, con sus huelgas periódicas y sus manifestaciones agitadas, los celestes no se espantaron con la broma de gas lacrimógeno que alguien lanzó desde las gradas (como no se le escapara a un ‘agente de la ley’, todo va bien), mientras que el público del Madrigal salió espantado, como temeroso de una amenaza nuclear. Parecía que el partido se iba a quedar ahí, pero 17 minutos más tarde, los jugadores volvían a un estadio casi desierto. El submarino amarillo salió a por todas, pero el Celta siguió con calma y Nolito volvió a sufrir otra falta cerca del área. Él mismo se encargó de marcarla para sentenciar con el 0 – 2.

Dos goles a balón parado y tres puntos para Vigo, que deja el descenso a 8 puntos y sugiere la legitimidad de replantear los objetivos de la temporada. Y con motivo. El Villarreal, por su parte, sigue con la vista bien fija en la Champions. Y también con motivo.

Ficha Técnica

Villarreal: Juan Carlos, Mario, Mateo Musacchio, Chechu Dorado (Gabriel), Bojan Jokic, ManuTrigueros (Nahuel), Tomás Pina, Bruno Soriano, Moi Gómez, Giovani dos Santos (Pereira) y Jérémy Perbet.

Celta: Yoel, Hugo Mallo, Gustavo Cabral (Íñigo López), Jon Aurtenetxe, Jonny, Michael Krohn-Dehli (Nolito), Andreu Fontás, Augusto Fernández (Álex López), Fabián Orellana, Santi Mina y Rafinha.

 Goles: 0 – 1 Orellana (m. 83) al remata de una falta sacaba por Álex López. 0 – 2 Nolito de falta directa.

Incidencias: partido correspondiente a la 24ª jornada, ante cerca de 15.000 espectadores.

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