Rafinha y Jota, referencias de un modelo

Rafinha y Jota fueron elegidos por la Liga como los dos jugadores más decisivos de sus respectivas categorías durante el mes de febrero. Uno juega en el Celta y el otro pertenece al Celta. Dos jugadores jóvenes y con proyección. Dos interiores con visión de juego, gol y confianza en sí mismos. Igual que al Celta, les gusta tener el balón en sus pies y su personalidad sobre el campo encaja completamente con la del equipo.

Peeeero…

Sí, algún ‘pero’ tenía que haber, y no es pequeño: PERO, posiblemente, ninguno de los dos esté en Vigo la próxima temporada.  En el caso de Rafinha apenas sí merece la pena detenerse: es del Barcelona. El Barcelona lo puede todo y necesitará tener una plantilla de 30 jugadores para que 12 de los cuales no pisen el terreno de juego en toda la temporada. Quizá Rafinha esté entre los otros 18 pero, en cualquier caso, no parece posible que para el año no ilumine alguna competición europea con sus arrancadas y su entrega, ya sea desde el Camp Nou o desde algún otro equipo al que salga cedido para curtirse bajo el atruendo del himno de la Champions. Rafinha creció y no le quedarán más narices que entenderque tendrá que seguir siendo celtista en otro lugar.

En esas mismas está Jota, que hace dos años parecía confinado a asumir que tendría que ser madridista desde Vigo (y desde Barreiro, que ni tan siquiera desde Balaídos). Al final consiguió ver, que no jugar, los partidos merengues de cerca y tras saciarse de una serie de ambientes turbios se fue encauzando por lo que se antojaba la senda del perdedor y se reorientó hacia el liderato del Éibar y de Segunda División. Con todavía un año de contrato con el Celta, las desavenencias del año pasado no parecen haber sido del todo soliviantadas y ninguna de las dos partes rectificó el calificativo de “relaciones irreconciliables”, como el jugador y el equipo las habían llamado mientras firmaban su divorcio. Habrá que ver si Vigo le parece esta vez un destino digno para su calidad. Pero habrá que ver también si el Celta todavía está dispuesto a perdonarle sus desplantes.

De momento, lo que sí parece seguro es que la apuesta de los vigueses por el fútbol de calidad y la juventud está dando resultado más allá de sus fronteras. Solo cabe esperar que, ya sea con Rafinha y Jota o sin ninguno de los dos, el Celta se reafirme en su idea de fútbol y siga creciendo en la misma línea a la par que su cantera. 

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