O Noso Derbi: Profetas en su tierra

Sus gustos futboleros son antagónicos. Y es que, mientras uno es coruñés y del Dépor, el otro es celtista hasta las «cachas». Sin embargo tienen algo en común: hablan el mismo idioma, viven en idéntica comunidad, han sufrido la morriña… Sus goles desprenden sentimiento y fidelidad hacia un escudo que sienten como propio. Sus aficionados ven en ellos un reflejo de sí mismos. Son profetas en su tierra.

En el caso de Lucas Pérez, hoy jugador referencia de un ilusionante Dépor, es su primera etapa, la segunda temporada, como profesional en la ciudad que le vio nacer. Lejos quedan ya aquellas tardes de fútbol base defendiendo la elásticas del Victoria, el Arteixo o el Montañeros. También la efímera etapa en el juvenil del Deportivo Alavés, con Piterman merodeando la zona.

Más recientes son sus actuaciones en Tercera División de la mano del Órdenes y el Atlético de Madrid «C»; en Segunda B con el filial del Rayo o en Europa con el Karpaty Lviv y el PAOK de Salónica. Y es que, antes de llegar al equipo grande de su ciudad, el herculino tuvo que emigrar a Ucrania o Grecia y sufrir sus calamidades.

Toda una historia de superación con final feliz: de ser descartado para las categorías inferiores del Deportivo, a convertirse en la gran referencia del primer equipo.

Un poco más al Sur, dentro de la comunidad gallega, en casa del eterno rival, hay otro ídolo con acento galaico.

Llegado desde las vecinas tierras do Morrazo, Iago Aspas es el gran valedor del celtismo. Hablar del moañés en Vigo es hablar del niño que les salvó del infierno de la Segunda B.

Antes, al igual que su paisano, no lo tuvo fácil. A diferencia de Lucas, militó media vida en el club que hoy le da de comer. Sin embargo, en edad juvenil fue cedido al Rápido de Bouzas por «conflictivo». Cesión que, por suerte, acabaría siendo una mera anécdota en medio de una carrera de ensueño.

Así, tras despuntar en su tierra con el Celtiña, probó fortuna en Anfield y en el Sánchez Pizjuán, pero la aventura no fue según lo esperado y decidió emprender el camino de regreso a casa. Hoy, en Vigo, lo celebran.

Y es que Riazor y Balaídos aún siguen frotándose los ojos: de la grada al verde y de descartados a referentes.

Rocío Candal

Juntando letras sin que suenen mal. Gallega, coruñesa y amante (sin remedio) del fútbol. ¿Para qué más?

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