Málaga 1 – 0 Celta: La entropía de la Rosaleda

Hace un mes parecía imposible que el Celta no marcase un gol y ahora parece imposible que lo haga. Da igual quién juegue, cuántos balones cuelgue al área o cuántas veces tire entre los tres palos. No da tanto lo mismo (no anoche, al menos), qué pite el árbitro, pero la cuestión es que el gol se le insinúa al Celta como una especie de duende, como un veneno que a veces sale cuando muerde y otras, simplemente, se le queda dentro y se le vuelve en contra. Es un veneno que, precisamente, sí tiene el Málaga.

Realmente, no merece la pena entrar en detalles de cómo se sucedieron las ocasiones. Los primeros 20 minutos parecían los últimos cinco de una eliminatoria de Champions de los 80, con idas y venidas, pases firmes, entradas fuertes, disparos y fútbol en general. También la vista del árbitro parecía la de una víctima de la psicodelia ochentera de la Movida Viguesa que, aun habiendo visto el gol de Mina que todos vimos, también se inventó una mano con la que anularlo. Sí acertó, por ejemplo, en que debería haber echado amarilla por piscinazo a Rosales, pero también se acordó de que le había mostrado la primera hacía cinco minutos y le dio pereza, o algo por el estilo.

Como digo, entrar en los detalles de esa entropía mental de Del (cen)Cerro Grande no merece la pena, porque el Málaga metió una de sus tres claras oportunidades y el Celta no fue capaz de batir a Kameni en los 40 minutos totales durante los que arrasó a los locales: en esos movidos 20 minutos iniciales (hasta el gol de Samu) y en los otros 20 finales, cuando Álex López sustituyó a Hernández después de que Charles viera cómo alguien (que nos hemos propuesto no volver a nombrar) le anulaba un gol porque sí.

Fueron también protagonistas Krohn-Dehli y sus pases en profundidad, Sergio y sus paradas incomprensibles, Jonny y su presión y Nolito por su otra entropía, futbolística en este caso. Del Málaga, Kameni por las veces que apareció en pantalla, Samu por su golazo, Camacho por estar en todas partes y Duda por ser Duda.

Y es así cómo dos equipos siguen sus respectivas marchas: el Málaga hacia arriba y el Celta hacia nada.

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