Granada 1 – 2 Celta. El Celta gana el match ball

Celta y Granada salieron al campo disputándose la mitad de la tabla. El ganador tendría serias papeletas de no sufrir al final de Liga y, entre esas y lo que se todavía se discutía en el palco acerca de posibles fichajes, los jugadores sabían que más les valía dejarse la piel en el campo para poder seguir jugando.

El Granada dominaba y el Celta, más bien, se dejaba los tacos. Los resbalones vigueses se sucedían unos tras otros como en un vídeo de caídas estúpidas de Youtube o una peli de Buster Keaton, pero el Granada, como atacado por las carcajadas de semejante ridículo, no parecía muy dispuesto a aprovecharse. Así, sin comerlo ni beberlo, el Celta sacó uno de sus famosos gilicorners en corto que nunca acaban en nada, Rafinha se subió a una bicicleta para alcanzar la línea de fondo (en la primera acción del partido que hacía a derechas) y Cabral se tiraba en plancha para empujarla al fondo de la red. 0-1 y tercer gol de la temporada a la salida de un córner.

Pero como si no pasara nada. Vuelta a empezar. El Granada, con el medio del campo ganado, se mostraba completamente inoperante en el área visitante, así que los de Luis Enrique, firmes defensores del espectáculo y la emoción, creyeron que conceder balones parados indiscriminadamente daría a los locales otra vía de acción. Después de un par de intentos (Fran Rico remató a bocajarro a las manos de Yoel), parecía que ni a base de resbalones, de córneres ni de faltas iban a ser capaces los rojiblancos de marcar un gol, así que Oubiña, decidido, se la pasó a Yoel, previo rebote en la valla de publicidad. Córner para el Granada, salto impecable de El Arabi ayudado por los hombros de Cabral y gol.

1-1 y descanso. A la vuelta, el Celta seguía intentando combatir la gravedad y a lo poco que lo conseguía alimentaba, con pases rápidos y contras eficaces, los motivos de sus aficionados para sentirse optimistas. Por su parte, el Granada, con el único referente en punta de El Arabi (sin un Piti todavía pendiente de los resbalones del Celta y un Brahimi decidido a hacer la guerra por su cuenta), funcionaba a ráfagas, sin la menor coherencia ni estilo. Eso sí, fueron soplos de peligrosidad que casi funden al Celta, que no dejaba de desperdiciar contras (y hasta un mano a mano ante Roberto) mediante Nolito.

Cuando todo se estaba estancando, el cansancio empezó a llegar. Los gestos y el esfuerzo de los jugadores eran como una repetición a cámara lenta. No se podía negar el esfuerzo, pero el balón los superaba por todas partes. El partido estaba más roto que su moral y Luis Enrique apostó fuerte: quitó a Oubiña, totalmente superado, para dejar el mediocentro a Fontás, que precisamente en el partido de ida ante el Granada se había lucido en esa posición. Salió bien y el Celta fue ganando terreno. Santi Mina mandó a Charles al banquillo, pues en un partido como este no podía faltar el gran especialista de los derrapes, pero sería Krohn-Dehli el encargado de poner la fe necesaria para ganar la bandera de la Alhambra. Repito: sí, Krohn-Dehli fue quien llegó para creer en la victoria. Primero, con el primer tiro a puerta del Celta en la segunda parte desde 25 metros. Después, cogiendo un rechace, exprimiendo su velocidad punta y poniendo un balón rápido en medio de un área en la que el único celeste era Roberto. Y ejerció como tal: dejó el balón muerto en el área para deleite de una defensa fascinada por tamaña temeridad y Augusto (el eterno creyente) llegó desde lejos para meter la puntita de la bota y marcar el 1-2. Las cámaras enfocaban a Roberto, que intentaba buscar culpables. Ya sabes, camarada, pensaban sus compinches: “no llores como una mujer lo que no has sabido defender como un hombre”.

Por si alguien no se enteró, cuarto partido que el Celta jugaba en Andalucía y cuarta victoria como visitante en toda la Liga, aunque quizá sea más interesante pensar que los vigueses al fin son capaces de ganar un “match ball” a su favor y alejarse por sus propios méritos, que no por errores ajenos, de la mugre del descenso. Que sea el Granada quien piense en eso por esta semana.

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