El descanso del guerrero Bermejo

Finalmente, Mario Bermejo, el ‘9’ celeste las últimas tres temporadas, cuelga las botas. Lo hace para continuar vinculado al Celta desde la secretaría técnica apoyando la labor de Miguel Torrecilla. Todo un triunfo para el Celta, que conserva una de sus referencias dentro del club, lo que muchos aficionados esperaban. Sin duda, uno de los jugadores más queridos de la plantilla, y un buen espejo donde verse reflejadas las promesas que el futuro deparará en Vigo.

Mario ha completado tres temporadas, la mitad de la última truncada por una grave lesión de rodilla. Las dos primeras el cántabro tuvo un papel muy destacable; la primera por su gran facilidad en asistir a sus compañeros, y la segunda por la importancia de sus ‘bermejinhas’. Mario Bermejo es capaz de marcar goles decisivos con un increíble golpeo a pierna contraria, describiendo el balón una parábola indescriptible. Seguramente muchos niños han intentado repetirlo, pero sólo unos pocos elegidos pueden ejecutarla como Mario.

La última a las órdenes de Luis Enrique en cuanto a números, la temporada de Mario ha sido discreta (14 partidos, ningún gol). Lucho sabía que cuando sacaba a Mario, no sacaba pegada o puntería. Salían al campo intangibles difíciles de medir en el fútbol, poco apreciados por los estadísticos, pero igual de valiosos que goles o asistencias: trabajo, lucha y empuje. Quizás no se pueda contar el cansancio o el estrés en los defensas generados por sus carreras, o cuántos balones se habrán sacado de encima los rivales ante su presencia. Esos son cosas que tan sólo observando se pueden ver, y que ahora Balaídos echará de menos.

Mario Bermejo era de esas figuras que sin saber la razón, transmitía ser un jugador noble y honrado. De los que separan en una tangana, los que no buscan la pillería del piscinazo, y los que animan al compañero que acaba de fallar. No se es capitán de un equipo en tu segunda temporada por casualidad. En un vestuario muy joven e inexperto, aportó la experiencia necesaria para llevar al equipo a buen puerto.

Mario se ha reinventado a sí mismo desde que llegó al Celta. Empezó como delantero, pero pronto se vio que su utilidad era detrás del punta, bajando balones y asistiendo a sus compañeros. El finalizador que llevaba dentro se iba consumiendo, pero su espíritu luchador se negaba a rendirse. Él continuaba corriendno, persiguiendo cesiones al portero y pases en horizontal de algún central rival despistado.

Una de las anécdotas que reflejan fielmente la garra de Bermejo fue la temporada pasada en Balaídos frente al Atlético de Madrid.Fue el día de su grave lesión de rodilla. Pese a haberse roto, Mario continuó presionando antes de ser sustituído, durante cinco minutos más, con un maltrecho ligamento cruzado y menisco que le mantuvieron fuera de los terrenos de juego siete meses.

Mario ha sido un trotamundos del fútbol español. El éxito no le llegó de primeras, sino que tuvo que escalar para llegar a Primera División con el Recreativo de Huelva, Xerez y Celta. Tras 18 temporadas como profesional y 13 equipos diferentes, finalmente ha llegado el descanso del guerrero cántabro.

David Rodríguez

Celtista exiliado en cuerpo, pero no en espíritu. Vivir el partido con el corazón y analizarlo con la cabeza es compatible.

También te podría gustar...