El Celta, al Este del Edén

Una moral bastante alta y, sin embargo, una diferencia de solo tres puntos sobre el descenso son las constantes vitales (anímica la primera y física la segunda) que componen la contradicción que tiene sumido al Celta en una especie de terreno pantanoso, de limbo indefinido. ‘Entre dos tierras’ o ‘Al Este del Edén’ son posiblemente sus respectivas ubicaciones culturetas, y es precisamente en este último libro en el que se deja caer la reflexión (evitemos nombre propios) de que “a veces tu oponente puede ayudarte más que tu amigo”, algo que explica con una clarividencia casi siniestra, con una visión digna de Nostradamus, el macabro espectáculo que dio el Betis el pasado viernes en Balaídos.

Bien es cierto que el Celta está empezando a ver con más nitidez y constancia que en ningún otro momento de la Liga el juego al que apuntaba desde las primeras jornadas. Ya no depende tanto de sus rivales para, independientemente de quiénes sean las sorpresas de la alineación, ejercer una presión organizada, combinar rápido, defender con algo más de contundencia y rematar las jugadas en el área contraria. Con todo, hay partidos en los que esta situación es más un demérito rival que una virtud propia o, al menos, tanto una cosa como la otra. El Betis ayudó el viernes pasado: primero, marcando un gol que espabiló al Celta (vale que un poco pillada por los pelos esta ayuda) y tuvo el efecto del hijo que quiere mejorar ante un padre a punto de reñirle; después, drogando a sus propios defensas, totalmente confundidos en una marea de ácidos y alucinaciones.

Pero la ayuda de sus oponentes no llegó solo de los que tenía frente así, sino que también la zaga del Rayo hizo lo propio ante el Atlético de Madrid y la de Osasuna ante el Athletic (y porque el Valladolid rompió su racha de 5 puntos en los últimos 11 partidos). Etcétera.

Un conjunto de circunstancias que explica cómo, a tres puntos del descenso, la moral puede estar alta: como ya se demostró el año pasado, “siempre hay alguien que está dispuesto a hacerlo peor”.

La única duda sobre el cumplimiento de las afirmaciones visionarias de Steinbeck es si, acaso, a fin de cuentas, Betis, Osasuna, Valladolid… no serán más amigos, compañeros de fatigas, que oponentes.

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