Disfrutemos como galegos

Foto vía twitter.com

Porque hoy te levantaste con un cosquilleo y lo sabes. Porque no pegaste ojo en toda la noche imaginándote quién marcaba los goles de tu equipo, cómo los celebrabas y cuál era el resultado final.

Porque me da igual si eres del Celta o del Dépor, no lo sabes disimular, lo sabes, lo sé, pero eso no importa. Quiero que te pongas la camiseta de tu equipo, bueno, no sé qué estoy diciendo, sé que ha sido lo primero que has hecho al levantarte. Sé que has abierto el cajón de las elásticas de fútbol y le has echado la mano a la más especial, a la que más partidos ganó. ¡Pobre iluso, pero no ves que eso da igual, que en los derbis la orden de los factores no altera el producto, que realmente gana el que más empuje le mete!

Bueno, eso, que me estoy yendo del tema, que tú traete la «camisola» y vente a ver el partido conmigo. Me da igual si te gustan los mismos colores que a mí, o por el contrario, eres del bando rival. Es lo de menos. Quiero que puedas ver el partido conmigo y yo contigo, en Riazor (como hoy), Balaídos, o Pasarón, tampoco me importa demasiado. Quiero que puedas celebrar el gol de tu equipo (tranquilo, hombre, que no va a marcar) sin miedo a lo que diga el de al lado o el de delante.

Es evidente que a mí no me gusta nada, pero nada ¿eh?, tu equipo, ni a ti el mío, pero home neniño, ¡que somos galegos! Que es la fiesta de nuestro fútbol, que ningún imbécil la estropee, que es cierto que el Compos y el Racing también tienen su particular derbi, pero por desgracia, ahora mismo en la élite solo jugamos los de Vigo y A Coruña.

Que sí, que tienes razón, que yo he pecado y me he reído de alguna derrota vuestra, y tú has hecho lo propio con nosotros, pero no pasa nada, es fútbol, es un juego, es normal que haya rivalidad, que queramos ser mejor que el otro… pero hagámoslo bien, que el ambiente sea sano. Y si quieres gritar «Vigo No» o «Puta Coruña», hazlo, pero yo creo que es mejor que escojas otro día, y bueno, no te olvides tampoco de que en verano puedes ir de visita al territorio que insultaste o en un futuro tener un hijo estudiando allí.

Porque sabes de sobra que siempre discutimos si Vigo es más bonita que A Coruña y viceversa, e incluso nos atrevemos a catalogar a la «ciudad enemiga» como fea. ¡Ay, pobres ilusos! Pero ¿hay algo en Galicia que no sea riquiño? Si tienes dudas con tu respuesta pregúntale a tu abuela, ella te la va a resolver, pero no te olvides que en el sur está Samil y en el norte Riazor, que en Portugal hay la Ponte de Rande y en Turquía la Torre de Hércules.

Porque ¿te fijaste en lo bonito que va a ser ver a coruñeses como Lucas y Álex Bergantiños o a vigueses como Jonny y Santi Mina defendiendo al equipo de su corazón en el partido más bonito del año? Quédate con eso, quédate con que el cuento se dio la vuelta: esos niños que un día soñaron con vestir la indumentaria de sus ídolos, hoy son chicos grandes idolatrados por cativos (niños) herculinos y olívicos.

Porque todos queremos ganar y más aún, si cabe, hoy, pero podemos hacerlo bien, sin tener que lamentarnos después. Puedes reírte de mí si ganáis (quen che dera, neniño! – ¡quién te diera, chaval!), que yo haré lo propio si vencen los míos, que no te quepa duda. Pero acuérdate: todos somos gallegos, pertenecemos a la misma tierra, hablamos el mismo idioma, compartimos cultura, pueblo y bandera, ¡no vayamos ahora a quedar mal!

Rocío Candal

Juntando letras sin que suenen mal. Gallega, coruñesa y amante (sin remedio) del fútbol. ¿Para qué más?

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