Deportivo 0 – 2 Celta: Una noche de genialidades

La de ayer fue una noche llena de genialidades. Empezó con ese botellazo estelar directo a las lunas del autobús del Celta, que no llegó a entrar. Luego ya pasó el protagonismo al campo, pero tampoco entraron el taconazo sideral de Augusto que paró Fabricio ni el tiro de Lucas desde 20 metros al que Sergio respondió con una buena estirada. Lopo se lucía también en defensa y cerca estuvo de ver una roja directa en el primer balón que tocó y perdió ante un Charles eufórico. Amarilla como último jugador, pero aún no había dicho su última palabra. Tiempo al tiempo.

En esa tónica transcurrió la primera parte. El Deportivo intentaba marcar por todos los medios y por medio de Lucas, con mucho más ímpetu que sentido, y el Celta se iba asentando poco a poco tras la presión agonizante de los locales. En cuanto su ritmo decreció, los celestes, de verde, empezaron a asear el partido, rasear el balón y buscar a Orellana y Nolito a través de un Krohn-Dehli inteligentísimo y un Augusto que sigue redescubriéndose en el medio del campo, con recuperaciones constantes y una salida de balón impecable. Pero poco más. Los primeros 45 minutos se quedaron algo así como un calentamiento fugaz.

La segunda parte sí empezó pletórica. Una pérdida del Deportivo en tres cuartos de campo dejó de manifiesto ese criterio del renovado Augusto para sacar el balón. Nolito recibe. Todos saben qué va a hacer, pero, aún así, lo hace: recorte hacia el centro. Pausa. Espera. Orellana se acerca. La jugada recordaba al segundo gol de la jornada pasada; en vez de tirar, el chileno levanta la cabeza, ve a Charles y este solo tiene que empujarla. La tercera genialidad. Todos se movían en su salsa. La intensidad que el Deportivo había mostrado al principio se trasbasaba al Celta, que a base de contraataques desconcertaba a los locales. Y en pleno desconcierto, Sergio evitó que la realidad cercenara ese idilio celeste. Doble remate dentro del área y…. cuarta genialidad: Oriol fallaba bajo la línea de meta. Su error sentaba mejor incluso que el gol de Charles en el reducto celeste de Riazaor, pero más hilarante iba a ser la sentencia, la locura espacial de un Lopo que, en vez de pedir el cambio al entrenador, le rogaba al árbitro que lo expulsara. Segunda amarilla ante Charles, que bien podría haber sido roja directa, y vía libre para el Celta, que solo tuvo que esperar a la quinta genialidad de la noche, la catastrófica serie de amagos consecutivos que Luisinho se marcó en la banda izquierda para dejar el balón franco a Larrivey, que se reencontraba con el gol.

0 – 2 y el resto fue historia. Algún gol más pudo marcar el Celta, que parece encontrar un regusto especial a la posición de fuera de juego, pero ya era suficiente para dar por superada la huelga de goles y victorias. De nuevo más cerca de Europa que del descenso. A los locales les toca seguir mirando hacia abajo, todavía desde una posición cómoda.

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