Celta de Vigo 0 – 2 Atlético de Madrid: El Atlético vence y asusta en Balaídos

A pesar de la incertidumbre y muy a pesar del temporal, Vigo hoy ha tenido fútbol. Fútbol con final feliz o triste, pero fútbol del bueno. Noventa minutos que serán trascendentales en la lucha por las respectivas metas; noventa minutos de resurrección colchonera tras varios encuentros de desgaste y falta de identidad provocados por la ausencia de Tiago en la medular; noventa minutos que cierran la primera mitad del curso con el Atlético como líder destacado de los otros dieciocho, pero también como cabecilla de la clasificación general a expensas de lo que haga el Barcelona en su último encuentro.

La fecha estaba marcada en rojo en el calendario de los dos conjuntos. Es más que improbable querer codearse con los mejores sin enfrentarte con ellos, y razones contrastables posicionan a ambos protagonistas como dos de los grandes rivales de lo que llevamos de temporada. La disputa estaba servida.

No defraudó. Si bien el encuentro fue dominado -casi- de principio a fin por un Atlético muy destacado y con las ideas muy claras, la resistencia céltica hizo acto de presencia durante la totalidad de la noche. Con toda la carne en el asador, a excepción de un Nolito que bien habrá lamentado su no batalla con Godín y Giménez, Simeone y Berizzo expusieron sus similitudes y diferencias, dando una lección de fútbol de intensidad y alta competición digna de manual.

La superioridad colchonera, aunque de menos a más, fue palpable desde el inicio. Las ganas de desquitarse del lamentable encuentro copero frente al Rayo provocaron en los hombres del Calderón, con Augusto de nuevo como titular, el destape de la mejor de sus versiones, mucho más cariñosa con el balón y satisfactoria para el espectador.

Lejos de la renuncia del esférico en la medular y de la inoperancia ofensiva de las últimas fechas, el conjunto rojiblanco se sintió cómodo y amenazó constantemente la meta de Sergio Fernandez gracias a las constantes combinaciones entre la duplas Koke-Saul y Vietto-Griezmann.

Aunque en amenazado con frecuencia, el combinado local no se achantó ante un líder que, a pesar de su solidez defensiva, vio en Orellana y Wass un par de agentes incómodos y molestos. Oblak no apareció con frecuencia, pero apareció -como habitúa- con corrección y frustró una y otra vez las ocasiones de un Celta cuya impotencia se veía ejemplificada en Iago Aspas, incapaz de inquietar con seriedad a la zaga rojiblanca.

Las ocasiones hicieron acto de presencia constante, pero el gol parecía seguir resistiéndose a un Atlético que, además de por su solidez defensiva, se caracteriza por la falta de superioridad material. El tema, dotado de cierta urgencia, parecía no sería tan grave en la velada de hoy. La claridad en la elaboración y el desarrollo de las acciones diferenciaba al Atlético copero y al de la esta noche, confirmándose esta diferencia recién estrenada la segunda mitad, cuando Antoine Griezmann, en su papel de gran estrella poco reconocida, estrenó el marcador al culminar una gran jugada con la colaboración de Saul y Vietto.

El Atlético disfrutaba, en la medida de lo posible, como no parecieron disfrutar ninguno de los dos innombrables en Balaídos esta temporada. Con el verde en un estado poco recomendable y ya sin Augusto -pitado en vez de vitoreado por una afición que parece no comprender su comprensible cambio- en la sala de mandos, los hombres de Simeone acentuaron las diferencias haciendo gala de su potencial físico. Los minutos hicieron mella en la fortaleza gallega y el marcador se hizo eco de la misma merma.

En pleno declive celtiña apareció Ferreira Carrasco, protagonista habitual, para dejar su marca personal en la hazaña. Llegando el ocaso y con un Celta roto, el belga, apoyado por un rechace que varió ligeramente la trayectoria del disparo, puso el 0-2 y selló el marcador para asegurar la victoria capitalina.

La importancia del triunfo es incalculable. La visita a tierras viguesas se presentaba como uno de los desplazamientos más complicados de esta primera mitad de curso y los protagonistas parecieron salvar el escollo crecidos y reconocidos. La imagen proyectada por los de la ribera del Manzanares presenta a un Atlético capaz de cualquier cosa, mejorado en tan solo tres días y ambicioso.

Los ocho tantos recibidos en diecinueve encuentros les afianzan como un rival a tener en cuenta a cualquier nivel y el despertar ofensivo comienza a amenazar sin complejos ningunos. El Atlético de Madrid cierra con la victoria de hoy la primera vuelta como líder y se coloca ya en el encasillado histórico de la Liga como tercer clasificado, adelantando al Valencia CF por un punto.

Sin duda alguna, existen motivos para presumir, pero el discurso sigue sin variar ni un átomo. Lejos de fanfarronadas, la actuación de hoy -frente a un rocoso Celta intimidado en la tabla por el meritorio Eibar- no sirve más que para encontrar la senda que se debe seguir. El propio Griezmann lo recordó al término del partido, deben seguir luchando «partido a partido». Si lo dice él, si lo dice Simeone, debemos hacerles caso.

Ficha técnica:

0 – Celta de Vigo: Sergio Álvarez, Hugo Mallo, Sergi Gómez, Cabral, Jonny; Wass, Radoja (Guidetti, min.73); Orellana, Tucu Hernández (Borja Fernández, min.80), Bongonda (Señé, min.85); Iago Aspas.

2 – Atlético de Madrid: Oblak; Juanfran, Jiménez, Godín, Filipe Luis; Saúl, Gabi, Augusto Fernández (Carrasco, min.53), Koke; Vietto (Jackson, min.74) y Griezmann (Jesús Gámez, min.82)

Goles: 0-1: m. 48, Griezmann. 0-2: m. 79, Carrasco

Árbitro: De Burgos Bengoetxea (colegio vasco). Mostró tarjeta amarilla a Hernández y Radoja por parte del Celta, y a Filipe Luis por parte del Atlético de Madrid.

Incidencias: Encuentro correspondiente a la decimonovena jornada de la liga BBVA disputado en el estadio municipal de Balaídos ante 13.550 espectadores, según anunció el club gallego.

También te podría gustar...