Barcelona 3 – 0 Celta: Un trámite que termina en tragedia

El partido dio poco de sí. Fue un encuentro a medio gas, adulterado por la apatía de un día de mitad de semana, que, sin embargo, deja mella en un Celta que todavía está pendiente de las conclusiones de los doctores para saber cuál es el verdadero alcance del esguince de tobillo izquierdo sufrido por Cabral. 

En una jugada aislada que no conducía a ninguna parte, tras una clara ocasión del Celta a la salida de un córner para empatar el partido tras el 1- 0 de Neymar, Cabral se anticipaba al pie de Iniesta con un gesto poco ortodoxo que su tobillo no pudo soportar. Ahí estuvo la clave del partido, su trascendencia, su relevancia y su tragedia.

Antes de este punto álgido todo había ocurrido como se esperaba. El Celta esperó con calma a que le marcaran el primer gol. Lo haría Neymar tras un pase en posición dudosa de Messi, a quien le habían anulado correctamente un par de tantos por fuera de juego. Después, el Celta empezó a tocar el balón con la misma calma del principio pero también beneficiado por la tranquilidad de un Barcelona más relajado. Y, como se predecía, en cuanto llegó al área rival creó peligro con una acción que hubiera dejado solo a Orellana frente a Valdés de no ser por la mano de Adriano. Aiza Gámez pitó penalti en primera instancia, aunque luego se corrigió indicando falta. Sacó Orellana y paró Valdés, también con un gesto poco ortodoxo que su rodilla no comprendió del todo y que le tendrá apartado de los terrenos de juego unos meses.

El Celta siguió tocando gracias a su calma y a la de los rivales hasta que después de un balón largo Mina logró el córner que precedería a la fatídica lesión del General Cabral. El público, consternado, vio cómo el argentino se retiró en camilla para dar entrada a Íñigo López. Éste no hizo un mal partido, pero para el momento de su entrada el Celta ya había encajado el 2- 0.

Con todo, la segunda parte acabó por dar la razón al destino, porque la entrada de Pinto fue todo un soplo de aire fresco para los catalanes: sus brillantes actuaciones ante los tiros a bocajarro de Augusto y Mina mantuvieron la portería de del Barcelona a cero al inicio de la segunda parte. Cuando precisamente más apretaba el Celta, merced al cambio de Bermejo por Orellana, Neymar corrió para recibir un pase en profundidad que lo metía en el área. Fue el único momento que Hugo Mallo lo dejó libre y el brasileño aprovechó para encarar a Fontás y Madinda y batir a Yoel. Definitivamente, los tres mejores jugadores celtistas del encuentro no se habían repuesto todavía al estupor causado por la pérdida del central, Cabral, y no ejercieron la presión que una jugada de esas características requería. Yoel mantuvo su buen nivel el resto del encuentro, Fontás siguió moviéndose de un modo tan aparatoso como eficaz con el balón en los pies y Madinda distribuyendo el juego de un lado al otro con bastante clarividencia. No obstante, Jony y sus lecciones sobre cómo defender serían la verdadera excepción dentro de un Celta blando y poco intenso.

Y es que los celestes mostraron durante todo el encuentro una especie de textura gelatinosa que los alejó de la victoria desde el principio del partido. Tanto al llegar arriba (pregúntenle a Orellana y sus tiros, blandos como un muelle estirado) como en el medio del campo, cuyas acciones defensivas se limitaron a esperar a que los locales perdieran el balón.

En definitiva, un trámite previsible que deja un poso amargo al mundo del fútbol tras la dolorosa imagen de una camilla retirando a Cabral del terreno de juego.

Ficha técnica:

FC Barcelona: Víctor Valdés (min. 24 Pinto), Adriano, Mascherano, Jordi Alba, Bartra, Iniesta (min. 46 Sergi Roberto), Cesc, Song, Messi, Alexis, Neymar (min. 71 Pedro).

RC Celta de Vigo: Yoel, Jonny, Fontàs (min. 74 Oubiña), Hugo Mallo, Aurtenetxe, Cabral (min. 38 Iñigo López), Álex López, Madinda, Augusto, Orellana (min. 64 Bermejo), Santi Mina.

Goles: Neymar 6’, Messi 30’, Neymar 67’.

Incidencias: Partido disputado en el Camp Nou ante 67.162 espectadores.

 

 

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