Un Betis para jugar fuera

El Betis no está cómodo en su propia casa. El pasado sábado quedó claro y demostrado que el conjunto de Pepe Mel prefiere, en este momento, competir lejos del Benito Villamarín. Ante el Espanyol se vio a un equipo desorganizado y superado, con mucho corazón y poca cabeza y, sobre todo, con enormes problemas a la hora de llevar el peso del encuentro.

Si analizamos al Betis en este buen inicio de temporada (porque ocupar la décima plaza estando más cerca de Europa que del descenso no es un mal comienzo de Liga para un recién ascendido), se puede deducir que su juego es mucho más efectivo cuando le toca jugar fuera. Cuatro partidos ha disputado el cuadro verdiblanco como visitante: dos victorias, un empate y una única derrota.

Salvo en la visita al Santiago Bernabéu, que terminó con goleada en contra (5 – 0), el Betis ha mostrado su mejor versión lejos de Sevilla. Logró una igualada muy meritoria en Mestalla frente al Valencia -con diez jugadores casi toda la segunda parte-, un triunfo remontando en El Molinón ante el Sporting y tres puntos de oro en Vallecas contra el Rayo, rival y campo que no se les solían dar bien a Pepe Mel y los suyos.

El Espanyol celebra uno de los tres goles del pasado sábado Foto vía laliga.es

El Espanyol celebra uno de los tres goles del pasado sábado
Foto vía laliga.es

Sin embargo, como local ha disputado el mismo número de partidos (cuatro) y ha perdido dos (Deportivo y Espanyol), empatado uno (Villarreal) y ganado sólo otro (Real Sociedad). La razón puede encontrarse en las propias características de la plantilla. El Betis quiere ser un equipo intenso, agresivo y veloz. Esperar, robar y salir rápido es lo que le va. Así se fraguó el primer gol en Gijón: recuperación de Cejudo, centro al área y asistencia de Rubén Castro a Joaquín. El segundo fue un saque de Adán que cazó el goleador bético. Jugadas muy rápidas y de pocos toques.

En Vallecas, las dos acciones decisivas fueron similares. En el primero de los dos tantos, Westermann roba un balón e inicia una conducción a lo Beckenbauer que él mismo finaliza tras pared con Rubén Castro; en el segundo, Cejudo vuelve a ser clave robando muy cerca del área y habilitando al delantero canario. El Betis asfixió al Rayo con una presión muy alta y velocidad en los últimos metros. Un estilo muy útil fuera de casa, pero más difícil de usar en estadio propio.

Westermann, en el centro, felicitado por sus compañeros tras su espectacular gol al Rayo Foto vía betis.mobi

Westermann, en el centro, felicitado por sus compañeros tras su espectacular gol al Rayo
Foto vía betis.mobi

Ante el Deportivo y el Espanyol, los béticos se encontraron a un adversario muy organizado en defensa y ordenado tácticamente. El Betis se vio obligado a tener la iniciativa y a dominar, y en ese terreno los de Pepe Mel no están siendo fuertes. El Espanyol complicó la situación aún más con un gol a balón parado en los primeros minutos de partido que descolocó por completo a los futbolistas heliopolitanos, en la noche en la que Marco Asensio campó a sus anchas por Heliópolis, que pudo convertirse en su barrio el pasado verano, el Real Madrid prefirió mandarle a Cornellá.

A partir del 0 – 1, anotado por Enzo Roco, el Betis perdió la cabeza y el Espanyol se cebó con otros dos goles que asestaron un duro golpe a la parroquia verdiblanca. Se mostró Mel preocupado en rueda de prensa por lo mucho que le cuesta a sus futbolistas jugar bien cuando les toca ser protagonistas. Remontar un partido en el Benito Villamarín se está convirtiendo en misión imposible para un Betis dual que prefiere ser forastero antes que anfitrión.

Miguel Piñeiro

Adicto al fútbol en sus tres estados: verlo, jugarlo y contarlo. Deporte y periodismo, mezclados pero no agitados.

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