Todo comenzó en Vallecas

Rubén Castro es, hoy en día, un delantero reconocido y temible para cualquier defensa por su olfato, sus movimientos y su capacidad para generar peligro. Decisivo, pues sus acciones suelen significar puntos. Para muestra un botón: sin sus goles en este inicio de temporada, el Betis -que tiene ocho puntos y es décimo- sólo sumaría tres y estaría en puestos de descenso.

Con 34 años, el atacante canario vive una particular segunda juventud vestido de verdiblanco. Y una de las razones de su extraordinario rendimiento es Pepe Mel, al que Rubén Castro considera su padre deportivo. El Betis tiene la gran suerte de que su estrella y su entrenador se entienden a las mil maravillas, algo no tan fácil de ver en el fútbol. El míster madrileño se lo llevó a Sevilla en el complicado verano de 2010. Ahí comenzó a fraguarse una leyenda. En cinco temporadas, seis si contamos la actual, Rubén Castro ha batido a mitos béticos como Manuel Domínguez, Poli Rincón o Alfonso, ha llegado a 118 tantos oficiales y se ha reservado una gran parcela en la historia del Betis, siendo su máximo goleador de todos los tiempos.

Sin embargo, Rubén Castro no siempre las tuvo todas consigo. Aquel joven delantero canario que había estrenado su cuenta anotadora en Primera marcando dos goles a Casillas con Las Palmas coleccionó cesiones en su etapa en A Coruña. El Deportivo le incorporó en la campaña 2004/2005 después de ser pichichi de Segunda con Las Palmas, pero nunca cuajó con el cuadro blanquiazul. Javier Irureta, Joaquín Caparrós y Miguel Ángel Lotina (sus técnicos en Riazor) no contaban con él y todos los veranos se iba a préstamo.

Rubén Castro, a la derecha, con Momo en su presentación con el Racing de Santander Foto vía udlaspalmas.net

Rubén Castro, a la derecha, con Momo en su presentación con el Racing de Santander
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Albacete, Santander, Tarragona y Huesca le vieron jugar (sólo dos temporadas al completo con el Deportivo, de las siete que perteneció al club coruñés) antes de recalar cedido en Vallecas en el curso 2009/2010. En la famosa barriada madrileña, Rubén Castro se destapó con quince goles en 44 encuentros, contando Liga y Copa. El Rayo competía en la categoría de plata y su entrenador era Pepe Mel.

El actual preparador del Betis vivía su cuarta campaña dirigiendo a los franjirrojos, a los que había sacado de 2ºB dos años antes. No terminó bien para Mel aquella temporada. El Rayo Vallecano le destituyó en la jornada 24, con el equipo undécimo clasificado. El todavía director deportivo vallecano, Felipe Miñambres, finalizó la Liga en esa misma posición, salvando al club del descenso con una ventaja de sólo tres puntos. Al verano siguiente, Pepe Mel se fue al Betis, donde había triunfado como futbolista, y fichó a su particular perla, ahora en propiedad, para intentar el ascenso, que se le había escapado meses antes a Víctor Fernández.

Rubén Castro durante un partido contra el Betis con el Rayo. A la derecha, Mehmet Aurelio Foto vía abc.es

Rubén Castro con el Rayo, durante un partido contra el Betis. A la derecha, Mehmet Aurelio
Foto vía abc.es

El objetivo se cumplió con el canario convirtiendo 27 tantos en Liga y cinco en Copa. Además, subió de la mano de un Rayo Vallecano que, con José Ramón Sandoval en el banquillo, terminó segundo, justo por detrás del Betis. Vallecas dio el pistoletazo de salida a una relación con resultados magníficos para el Betis: entrenador longevo y goleador voraz. A cambio, los rayistas cobran un duro peaje: el estadio vallecano está maldito para Pepe Mel y Rubén Castro desde su llegada a Heliópolis.

Las últimas cuatro visitas del Betis al Rayo se han saldado con cuatro derrotas, diez goles en contra y uno a favor. Los marcadores fueron de 1 – 0 (2010/2011), 3 – 0 (2011/2012), 3 – 0 (2012/2013) y 3 – 1 (2013/2014), aunque habría que matizar que en este último partido el entrenador bético no era Pepe Mel sino el argentino Gabriel Calderón. Los resultados no son mucho más alentadores en el Benito Villamarín: una victoria, un empate y dos derrotas. Precisamente, fue tras igualar en casa con el Rayo de Paco Jémez cuando el Betis decidió prescindir de los servicios de Mel, en diciembre de 2013.

Este domingo, Rubén Castro y Pepe Mel regresan al campo donde todo comenzó. Su gran relación se forjó en el Rayo Vallecano y el Betis se ha aprovechado de ella. Vallecas les juntó, pero siempre les ha impedido puntuar, y marcar, en sus visitas. Está claro que nada es gratuito.

Miguel Piñeiro

Adicto al fútbol en sus tres estados: verlo, jugarlo y contarlo. Deporte y periodismo, mezclados pero no agitados.

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